11 ene. 2012

Por Cecilia Litvin para La Retaguardia 


Delia Bisutti, legisladora porteña por Nuevo Encuentro, habló sobre el veto del jefe de gobierno Mauricio Macri a la ley que la legislatura había aprobado por unanimidad para prorrogar la situación de las fábricas recuperadas a la espera de las expropiaciones. 



Para comprender el alerta que generó esta decisión de Macri, vale explicar la importancia de esta ley (ahora vetada). Bisutti hace al respecto un poco de historia: “la Legislatura tiene votadas desde 2001 hasta la fecha 29 leyes, una por cada una de las cooperativas que tienen a su cargo el funcionamiento de estas fábricas recuperadas por los trabajadores. En los procesos de esas leyes hay un plazo a través del cual el Ejecutivo tiene que avanzar con los procesos de expropiación que le marca la ley, como muchos de esos plazos fueron
colmados la Legislatura votó años atrás una prórroga. Ahora, en diciembre, como también el Ejecutivo se retrasó y no avanzó con la celeridad que correspondía se volvían a vencer los plazos para algunas cooperativas, por eso presentamos y se votó una nueva prórroga”.
Vale destacar que esta última prórroga obtuvo el voto unánime de los legisladores presentes en la sesión. Es decir, todas las bancadas votaron afirmativamente, inclusive el PRO. Sobre el por qué de esta decisión, la legisladora de Nuevo Encuentro apunta a que Mauricio Macri tiene “la mirada de un Estado que protege a los más poderosos, a los grandes emprendimientos inmobiliarios, pero que desprotege a las economías sociales como en este caso serían las empresas recuperadas”.
En cuanto a cuáles son las consecuencias de este veto, Bisutti explica: “lo que vetó el Ejecutivo es esta ley que prorrogaba los plazos para seguir el proceso de expropiación. Al no estar más esta prórroga, los plazos están vencidos y los procesos sin terminar, desde ahí es donde decimos que hay una indefensión para el conjunto de los trabajadores que están en estas empresas recuperadas, porque estaría de hecho como caída cada una de las leyes que habían determinado la expropiación temporaria o definitiva, dependiendo de los casos, de cada una de las cooperativas”.
Algunas fábricas que ya tienen un proceso iniciado (expropiación con advenimiento en la justicia, algún tipo de depósito ya efectuado por parte del Ejecutivo) cuentan con un margen de protección, pero las que tenían un advenimiento y no llegaron a firmar, o están en un proceso de conversación y no hay nada legalmente estatuido, este veto las pone más en riesgo, ya que si apareciera alguno de los viejos dueños que abandonaron todo y dejaron a la deriva a miles de trabajadores, una empresa cerrada y clausurada, pueden
querer intentar retomar la titularidad o el dominio de la empresa al ver que el edificio siguió funcionando, y hay productividad.
Bisutti resalta que pareciera que el poder no está interesado en que las fábricas recuperadas obtengan un marco de legalidad: “porque sino no se entiende que de parte del Estado, de los Ejecutivos -y hablo del 2001 a la fecha, más allá de los cuatro años de Macri- los avances hayan sido muy lentos. A veces el discurso va mucho más rápido que la acción y la acción a veces no llega a realizarse, con lo cual uno tiene que pensar que hay una decisión de no avanzar con la rapidez que ameritaría estos casos, y cuando uno no avanza con rapidez es porque no hay una decisión política de hacerlo”.
Bisutti fue la autora, hace algunos años, del primer proyecto que se presentó en la Legislatura porteña para expropiar fábricas. Fue por la situación de la imprenta Chilavert: “yo era legisladora en la ciudad y trabajé mucho con los compañeros de Chilavert. Aprendí mucho al lado de ellos, viendo cómo ellos iban protagonizando este proceso”. 
En este sentido, al ser consultada acerca de la importancia del proceso de las fábricas recuperadas, la legisladora afirma: “me parece que es un proceso que ha sido muy fuerte, que ha sido hecho desde una decisión visceral de que te cierran la fábrica, te quedás sin trabajo, no aparecen los dueños, no sabés qué hacer y los trabajadores toman o tomaron la fábrica y a partir de ahí esta pelea de `nosotros necesitamos trabajar, podemos hacerla funcionar, las máquinas están acá, los dueños se fueron`. Y es un proceso de sustitución, de industrialización, de cooperativismo, con lo cual también se ejerce otra forma de generar producción. Cuando empiezan estos procesos, ven que el camino es constituirse en cooperativas, y no es un tema fácil para los trabajadores decidir esto, resolverlo en asambleas, seguir resolviendo en conjunto cómo generar la producción, cómo mantenerla, cómo tener la misma cantidad de compañeros e incrementar más trabajo, empezar a hacer aprendizajes en todo lo que es la parte administrativa, de mantenimiento de una empresa. Entonces yo lo revalorizo”. 

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