5 jun. 2012

Por Cecilia Litvin  para La Retaguardia

La nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual está lejos de aplicarse. Más allá del "comienzo de espacio publicitario-fin de espacio publicitario", todo aquello que concierne a las radios y televisoras alternativas, comunitarias y populares está en veremos... o en no veremos para el caso. Los concursos para señales de TV fueron postergados nuevamente, según el oficialismo para mejorar las posibilidades de los comunitarios; en realidad, más allá de alguna mejora en los pliegos, los medios no tradicionales han sido postergados o directamente ninguneados una vez más.
El jefe del bloque de legisladores porteños por Proyecto Sur, Julio Raffo, fue uno de los pocos que habló del tema defendiendo la posición de nuestros medios. Su pasado como radioaficionado quizá haya contribuido a su interés por el tema: "Yo conocía el cuento del tío, el cuento del billete premiado y la venta del buzón y ahora existe el cuento de la ley de medios".

Respecto a la iniciativa que contó con el apoyo y voto de su partido y su actual implementación, Raffo dijo: “Proyecto Sur aprobó la ley de medios, contribuimos con algunas sugerencias, algunas fueron atendidas, otras no, así que nos sentimos con autoridad moral para opinar porque nuestros legisladores levantaron la mano y ante la opinión pública salimos a apoyar esta ley. Pero nos hicieron el cuento, porque ninguna de las instituciones importantes para democratizar la radiodifusión y las licencias ha funcionado. Ha sido un fracaso total,  pero no porque se quiso hacer y se fracasó, sino porque no se quiso hacer”.
En este sentido, Raffo enumeró las distintas falencias e irregularidades puestas en evidencia tras la aprobación de la norma: “pusieron para inscribirse, para obtener un canal de televisión, un concurso. Había que pagar como 20.000 pesos y otro tanto mensual de mantenimiento, eso excluye la participación real de los medios alternativos, es ignorar la realidad de un medio alternativo, o no ignorar y querer que no existan. Hubo una política para que no existan medios alternativos en la televisión nacional. Debían anotarse al concurso salvo los (medios) que tuvieran el Estado, ahí es donde hicieron el cuento del tío porque le dieron al Sistema de Medios Públicos, que preside Tristán Bauer, un paquete de licencias sin concurso porque es el Estado, me parece perfecto, pero resulta que Tristán se la dio por contrato sin concurso al Sindicato de la UOCRA, otra a un canal privado de cable, a (Alberto) Pierri, y ha repartido arbitrariamente, entonces nos trampearon. No han hecho el censo, y si lo hicieron no lo han publicado, esconden la información, no abren la licencia, ponen condiciones incumplibles para los medios alternativos. Nosotros qué sentimos, que apoyamos la ley con voluntad, con trabajo, políticamente levantamos la mano y nos han trampeado a la sociedad argentina, y a nosotros entre ellos”.
Al ser consultado sobre otra convocatoria para licencias de frecuencia modulada en zonas de no conflicto, es decir no en grandes ciudades, Raffo opinó: “la ley prevé 30% de las licencias para las radios comunitarias. El problema es el lugar, que está saturado de emisoras comerciales. Primero tiene que darse una política de no renovar más ninguna licencia comercial hasta que no tenga el 30% en cada ciudad, pero ellos esperan que las radios comerciales renuncien, no sé, no hay una política ni una propuesta concreta para generar los espacios. En las ciudades, las AM y FM son todas comerciales, salvo las dos, tres que son de los Estados o una universidad en algún caso, y no hay comunitarias, entonces han convertido la discusión de la ley en letra muerta. A mí juicio: una burla”.
Julio Raffo es abogado pero con la particularidad de, además, ser técnico en telecomunicaciones, tema en el que viene trabajando desde hace por lo menos 25 años. Primero fue asesor de Pino Solanas cuando éste ocupaba una banca en la Cámara Baja del Congreso Nacional. También integró el COMFER durante la intervención de Gustavo López. Considera que su vocación ha sido la radiodifusión; con sus ahorros se compró y armó su propio transmisor. Hoy es el jefe del bloque de Proyecto Sur en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.
A partir de toda esta experiencia, y sobre todo de sus años en el COMFER, Raffo aseguró que hay una situación generalizada de ilegalidad respecto a este tema: “cuando yo estaba en el COMFER, venían muchas veces las radios comerciales (y decían) `tal radio está ilegal porque transmite en la frecuencia…`, y sí, efectivamente, tenemos que terminar con la ilegalidad, pero con todas las ilegalidades: con las que han aumentado su potencia más allá de lo autorizado por el COMFER, las que han cambiado el lugar sin autorización, las que cambiaron el perfil de la programación, (porque) cuando le dieron la radio por concurso se comprometieron a una cierta programación, si usted se compromete a una programación de cierto tipo cultural y la quiere cambiar, no la puede cambiar sin permiso del que le dio la concesión. Las grandes radios comerciales están acostumbradas a cambiar el perfil de la programación como quieren. Acá hay una política de ilegalizar todo el espectro y entonces no tienen derecho a reclamar contra las radios comunitarias aquellos que están ilegales”.
Ante esto y la posibilidad de las radios comunitarias de contar con su 30% en el espectro,  Julio Raffo aseguró que lo que tiene que haber es una política y criterio ecuánimes, transparentes y objetivos: “(Para) que generen el espacio que necesitan las radios comunitarias en ciudades en las que está saturado el espectro. En Buenos Aires, Rosario, Mar del Plata, Córdoba, Mendoza, en donde está saturado el espectro hay que hacer lugar a la radio comunitaria, a menos que (la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual) se haya hecho como un dicho muy gracioso de los brasileños, ´hay cosas que las hacemos para inglés ver´, o sea para que venga un tipo de afuera y le mostramos el papel escrito, ´mire qué buenos que somos en la Argentina, las cárceles dice acá que son sanas y limpias, acá dice que hay radios comunitarias´. Pero ni las cárceles son sanas y limpias, y radios comunitarias no hay”.

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