29 mar. 2012

Sus dichos han sido contundentes: es difícil pensar que alguien pueda decir que su padre es una de las cabezas de una red internacional de trata de personas con fines de prostitución, si esto no fuera cierto. Pero, además, Lorena entregó datos suficientes, por lo menos, para que el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires enviara inspectores a los lugares denunciados como prostíbulos... pero nada ocurrió.

A comienzos de este año se conocieron las denuncias de Lorena Martins contra su padre, el ex agente de inteligencia Raúl Martins. Lo acusó por proxenetismo, trata de personas y coimas a funcionarios porteños y policías federales. Entregó a la jueza de la causa, María Romilda Servini de Cubría, la documentación probatoria. Pasaron algunos meses, ¿en qué instancia se encuentra la investigación? A nivel judicial, en este momento la causa está bajo secreto de sumario: “Por ahora se supone que están investigando”, afirma Lorena. En su momento, se reunió con la ministro de Seguridad de la Nación, Nilda Garré, por las denuncias de corrupción en la Policía Federal. “Evidentemente estos prostíbulos no funcionan si no hay connivencia, corrupción en las algunas instituciones - explica Lorena -, no quiero decir que todos sean corruptos pero sí que hay algunos que se prestan a este juego y que hacen que esto sea posible. En la policía federal había varios implicados, de hecho hay una investigación, algunos se apartaron, otro renunció solo cuando vio que iba a ser investigado. Y se inició, al margen de la justicia, un proceso interno en la misma fuerza (…). Y eso es lo que pretendía yo en el Gobierno de la Ciudad, tratar de buscar respuestas a nivel interno, que se investigue a esta gente”. Es por esto que Lorena mantuvo varias reuniones con legisladores y funcionarios del PRO, pero sólo obtuvo “compromisos” y promesas pero ninguna medida concreta: “Es fácil clausurar estos prostíbulos desde el punto de vista de lo que es la Agencia Gubernamental de Control del Gobierno de la Ciudad, porque no cumplen con las normativas, hay uno que no tiene planos contra incendios. De hecho, es increíble que todavía estén abiertos, a mí me parece una vergüenza. El compromiso existe pero no lo veo en la práctica”, asegura Lorena y agrega: “Es un día que vaya un inspector, es evidente que tienen motivos pero sobrados para cerrar los prostíbulos, porque además de que se ejerce la prostitución y no están habilitados para ese tipo de negocios que es ilegal, tienen otras cuestiones en materia de seguridad con lo cual tienen más motivos para clausurar”. La red de trata que reveló Lorena opera en Buenos Aires y envía chicas a la provincia de Mendoza y a México, por lo que también se hizo una denuncia en ese país. Fue un hecho que tuvo gran repercusión en los medios de comunicación, porque Lorena estuvo acompañada institucionalmente por la diputada Rosi Orozco, y fue recibida por la mujer del presidente mexicano, Margarita Zavala. “Yo creo que sí se le da mucha credibilidad (a la denuncia), más que nada por las pruebas que aporto, sino no se sienta la mujer del presidente, no me pagan como me pagaron el viaje a México. Di pruebas muy sólidas, los resultados son que sí bajó el consumo, la cantidad de clientes, pero realmente no vi más resultados que esos. Un poco lo que yo necesito son respuestas pero sólidas en la investigación. Es una red muy grande”, argumenta Lorena. Además, llevar adelante esta cruzada le valió constantes amenazas y difamaciones: “Lo primero que quieren hacer es difamar y atacar al denunciante cuando los que tienen que explicar sus delitos son ellos. Es muy difícil denunciar a la mafia, y más cuando hay corrupción a todos los niveles. (…) Hace meses que me denuncian sistemáticamente por todo. Con esto de la extorsión intentaron involucrarme a mí y a mucha gente más, cada vez que mi papá es enfrentado por alguien lo denuncia por extorsión (…) Y a mí no solo por extorsión, sino también de secuestradora, de amenaza de muerte. Yo no tuve nunca ni una multa en el auto, pero me pusieron en el mismo mes toda gente de su banda con 6, 7 denuncias penales. O sea que te infunden el miedo, es un boicot, con la diferencia que ellos tienen dinero, abogados buenos, testigos que van falsamente a declarar por ellos, pero la verdad que les salió muy mal y se archivaron todas las denuncias”. Lorena además critica la falta de contención y respuesta por parte del Estado a las jóvenes que logran escapar o ser liberadas de las redes de trata de personas: “Quiero creer que no es intencionado pero resulta que a nivel práctico no hay soluciones, no hay salidas para la gente. Es muy difícil salir y si no le brindan la posibilidad de tener refugios, de quizás ser reinsertadas en la sociedad, tener lugares donde puedan trabajar, no sé, un negocio de algo, costura, que les den una salida para rehacer su vida porque si no es muy difícil porque no es solo enfrentarse con la mafia, sino después llevar una vida adelante”.

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