2 mar. 2012

Por Cecilia Litvin, para La Retaguardia

El delegado de TBA, Sandro Sosa, dialogó con nuestra radio un par de veces en la semana: la primera, el mismo día de la Masacre de Once, en La Retaguardia; el lunes siguiente, un poco más tranquilo aunque igual de conmovido, pasó por Sueños Posibles.


En ambos contactos telefónicos, Sandro reiteró que la Masacre de Once, en la que murieron 51 personas y resultaron heridas más de 700, se podría haber evitado. El cuerpo de delegados del ex ferrocarril Sarmiento venía denunciando, desde hacía años y sin ser escuchado, las falencias en las formaciones, en los materiales de señalamiento y vías, deficiencias para las que no se utilizaba el dinero de los subsidios.


Sandro es operario de vía en la Estación Haedo y delegado de la ex línea Sarmiento, hoy TBA. Afirma que las distintas denuncias que han efectuado no avanzan a diferencia de los ataques que reciben los trabajadores de parte de la empresa y las autoridades nacionales. Uno de los ejemplos más recientes es el de Rubén “Pollo” Sobrero, delegado de la Lista Bordo de la Unión Ferroviaria, opositora a José Pedraza. Hace cuatro meses, Sobrero fue acusado y hasta detenido por supuesto sabotaje, algo descabellado ya que – en palabras de Sandro – los trabajadores no podrían nunca prender fuego la herramienta que les da de comer.
Al momento de la primera comunicación, Sandro se encontraba aún trabajando en la Estación de Once, podía ver a distintas personas buscando a esas horas de la noche a sus familiares que habían tomado la formación que se incrustó en la plataforma de la Estación durante esa mañana. Ya en ese momento, Sandro criticaba que se culpara al conductor de la formación por lo ocurrido: “Hasta ahora están investigando los peritos, ahora le quieren echar la culpa al conductor, pero ya viene colapsando todo el material ferroviario; si no eran los frenos podía ser la vía, y si no las señales, materiales que tienen más de ochenta años de trabajo. No lo pueden culpar al compañero de esa manera”.
Cuatro días después, Sandro fue nuevamente entrevistado, en este caso en el programa “Sueños Posibles”, donde acusó a los sindicatos de La Fraternidad y la Unión Ferroviaria de ser funcionales al gobierno: “Cuando nosotros hicimos medidas para que no pasara esta masacre, los tipos sacaban igual las formaciones, les decían a los compañeros de La Fraternidad que sacaran los trenes porque si no iban a ser sancionados”. Los propios supervisores ponían los trenes a funcionar con el apoyo de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT), aduciendo que sí estaban en condiciones de salir a trabajar.
En referencia a las escuchas de las conversaciones por radio del motorman de la formación de la masacre de Once con el control, Sandro afirmó que a los trabajadores no se les permite decir abiertamente cuando están ante un desperfecto: “Al motorman o a cualquier empleado de la empresa no se les deja decir eso por radio abierta, porque les sirve de denuncia en contra de la misma concesionaria. (Por ejemplo) les dicen que no digan que no tienen freno sino que tienen freno largo. Y si alguien llega a informar que tiene problemas de freno puede ser sancionado”.
A su vez, cuando los trabajadores de vías y obras denuncian por radio que el material de reemplazo que les dieron no sirve o es obsoleto, los acusan de que en realidad no quieren trabajar: “Y si llega a haber algún accidente pueden hacer hasta denuncias penales contra nosotros los trabajadores. El accidente que pasó en Flores (un tren del Sarmiento arrolló a un interno de la línea de colectivos 92 que cruzó con la barrera parcialmente baja, que no funcionaba correctamente, y embistió luego a otra formación, dejando un saldo de al menos 11 muertos y más de 200 heridos) se podría haber evitado con el control mismo de lo que es el material de señalamiento, tienen que usar un cobre y le ponen un fierro, y si nosotros no se lo queremos poner nos aprieta la misma jefatura diciéndonos que nos van a hacer denuncias penales y después ocurren estos accidentes y nos hacen cargo a nosotros cuando los responsables de poner un material que es el que marca la ley son ellos que te traen cosas obsoletas”, explica indignado Sandro.
Claramente la masacre del 22 de febrero pasado no fue una excepción y nada ha cambiado en estos días. De hecho, Sandro contó que esta misma mañana, un tren que llegaba a una plataforma de la Estación de Once sufrió un desperfecto y casi se prende fuego, llegando a quemar la mano del motorman.
“La estructura ferroviaria colapsó, no es solo un tema de frenos todo el material ferroviario está fatigado. Hemos denunciado la renovación de vías de Moreno a Castelar con material obsoleto. Y en la Secretaría de Transporte nunca escucharon nuestras denuncias, para ellos ´somos loquitos´. (…) El ente regulador no trabaja a la par de los trabajadores. La CNRT está corrompida con este sistema que tiene hoy el gobierno, el sistema de (Ricardo) Jaime y ahora de (Juan Pablo) Schiavi. Pero sacando a Jaime y Schiavi no arreglamos nada, tiene que haber una entidad que investigue a todas las empresas privadas ferroviarias, a las de carga. El gobierno tiene la culpa, porque saben las denuncias que se realizaron y no hicieron nada”, afirma convencido Sandro.
Y respecto al reciente anuncio del gobierno nacional de que se presentará como querellante en la causa, Sandro es contundente: “El gobierno como querellante no puede estar, porque ellos son parte de la masacre, del saqueo del ferrocarril. Es como que se querellaran a ellos mismos”. 

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