11 abr. 2012

Charlamos con el periodista Herman Schiller a propósito de su salida del aire de la Radio de la Ciudad (de Buenos Aires), donde se emitía su programa Leña al Fuego , pero también acerca de la comunicación alternativa, de cómo tenemos que romper las fronteras de los ghettos para lograr ser escuchados más allá de los muros de la militancia.

La historia de la entrega de la Radio de la Ciudad no es sólo una historia de Macri. Aún cuando la, en ese entonces, Radio Municipal estaba gestionada por el gobierno local, Carlos Menem decretó en 1994 la privatización de la frecuencia AM 710 (en amplitud modulada, las frecuencias bajas son las que aportan las mejores posibilidades técnicas), trasladando a la radio local al 1110. Esa licitación fue ganada por una sociedad integrada entre otros por Daniel Hadad y Marcelo Tinelli. El conductor televisivo se alejó tras el escándalo público por la movida privatizadora.
Luego, cada gestión posterior contribuyó a la decadencia de la Radio de la Ciudad. Se podrá decir que algunos apostaron más que otros a ofrecer una buena programación, pero también es cierto que ninguno se animó a volver atrás la situación, si no cuestionando al grupo Hadad, al menos mejorando la frecuencia de una radio que se jacta de ser de la ciudad y en varios rincones es imposible de sintonizar.
En ese contexto no le habrá sido fácil sobrevivir al aire a Herman Schiller con su programa Leña al Fuego; o quizá sí, porque en esos medios suele suceder que las presencias respetables lavan un poco la cara del desastre. Lo cierto es que desde diciembre no sólo no sale más el programa de Schiller, sino que el resto de la programación sufrió igual suerte. Por ahora, la radio dirigida por Carlos Ares (uno de los fundadores de TEA y ex director de La Maga), formaría parte de un multimedio estatal al que Macri le daría más impulso que hasta ahora. Prometen pluralidad, pero ya comenzaron borrando del mapa toda la programación anterior.

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