23 abr. 2012

Cada sociedad resuelve sus grandes traumas como puede y cuando puede. En España, es difícil encontrar espacio para revisar los crímenes cometidos durante el franquismo. Quienes buscan no sólo justicia sino también la reconstrucción de sus propios rompecabezas familiares, se encuentran con las trabas judiciales para avanzar. La destitución de Baltasar Garzón lo ha evidenciado: en España, hoy, no hay lugar para que un juez se encargue de revisar los crímenes de aquellos años. Entonces, la búsqueda de justicia toma el camino del agua y en dónde encuentra una grieta, por allí se cuela. Esa grieta para los españoles parece ser la justicia argentina. Este lunes declararán cinco sobrevivientes de ese período.

Ya en abril de 2010 se presentó una querella en nuestro país siguiendo el principio de justicia universal. Esa causa recayó en el juzgado de la Dra. María Romilda Servini de Cubría. Organismos de DD.HH., junto a familiares de víctimas españolas (algunos que viajaron especialmente desde España), intentaron reavivar el tema fuera de España, tal vez buscando que, como sucedió en Argentina, luego fuera el propio país donde los crímenes se cometieron quien tomara las investigaciones. Este año, con la suspensión contra el juez Garzón, las esperanzas de que esto pudiera ocurrir pronto se diluyeron.
Paralelamente, Servini de Cubría avanzó con la causa y esta semana cinco personas que estuvieron presas durante el franquismo llegarán desde España para testimoniar en la causa.
Inés García Holgado, que es una de las querellantes por ser sobrina nieta de dos víctimas y sobrina de otra, charló con nosotros en Oral Y Público.

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