9 abr. 2012

Por Cecilia Litvin, para La Retaguardia


A Víctor Basterra, que lo llamen de un juzgado, ya no lo sorprende. La semana pasada, fue citado por el juez Sergio Torres, que lleva adelante la megacausa ESMA. Entre otras cosas, querían que hiciera un reconocimiento fotográfico de Churrasco, como conocían en la Escuela de Mecánica de la Armada a Mario Alfredo Sandoval, quien fue detectado en un alto cargo en el gobierno francés. Torres dictó luego su pedido de captura internacional.

Esta semana se terminó de descubrir que Mario Alfredo Sandoval, alias Churrasco y Churrasquito, ex oficial de coordinación federal de la policía y permanente visitante de la Escuela de Mecánica de la Armada durante la última dictadura cívico militar, es en la actualidad asesor en el área de defensa y seguridad del gobierno francés.
Víctor Basterra lo conoció en el año 1980, cuando estando secuestrado en la ESMA fue llevado a confeccionar documentación falsa, como mano de obra esclava. En este marco, pudo ver cómo Sandoval era un personaje que iba y venía, transitaba libremente en esas áreas que eran absolutamente restringidas: “Era un tipo muy atildado, de baja estatura pero muy elegante, y en algún momento sentí que le decían ´churrasquito´, que era de la policía y venía de coordinación federal”, recordó Víctor.
“A esta persona no le identifiqué visualmente su rostro – continuó el relato –, pero sí di datos de él el viernes pasado, en el juzgado de Torres, porque justamente me preguntaron por un tal Sandoval y me resultó familiar el apellido. Por otro lado, me preguntaron si había alguien con el apelativo Churrasco, y yo les dije que sí, Churrasco o Churrasquito, y di la descripción de este sujeto. Evidentemente es él porque acabo de ver una foto en internet que ha salido”.
Víctor afirmó además que era evidente que Sandoval era mucho más joven que él: “Cuando me bajan en ese enero de 1980, yo tenía 35 años y yo le calculaba a este tipo entre 25 y 27 años más o menos. Esta es la historia de estos ñatos, por suerte, afortunadamente, se los puede identificar, se los puede ubicar y adelante con los faroles, no vamos a parar hasta que no los pongamos en el banquillo de los acusados. A donde vayan los iremos a buscar”.




También se le consultó a Víctor sobre la idea que ha circulado en estos meses de realizar la próxima instancia oral y pública de los juicios por los crímenes cometidos en la ESMA en alguna parte del mismo predio donde funcionó la Escuela de Mecánica de la Armada.
Vale recordar en este punto que en la ex ESMA conviven diferentes organismos de derechos humanos a cargo de diferentes áreas, al hacer un predio tan grande algunos edificios son llevados adelante por algunos organismos que tienen diferentes opiniones sobre lo que hay que hacer con los ex centros clandestinos de detención, tortura y exterminio. Por ejemplo, el Edificio Cuatro Columnas está a cargo del Instituto Espacio para la Memoria, que tiene la idea de hacer actividades que solo estén vinculadas con los hechos ocurridos allí y con preservar la memoria; así todos terminan coordinando en una mesa en la que intentan ponerse de acuerdo con estas distintas visiones. 
Al respecto, Víctor reflexionó que la concreción de esta propuesta de realizar el juicio en la propia ex ESMA va a traer algunas dificultades, pero que desde lo personal le parece una idea notable: “La resistencia que puede tener puede venir del campo nuestro, de la vereda nuestra, hay muchos compañeros y compañeras que han planteado que la ESMA no tiene que utilizarse en realidad para nada, que tiene que estar inerte como una muestra del horror y nada más. Hay otros, los que han avanzado más, muy dinámicamente, y a veces sin ningún tipo de consulta, que han establecido lugares culturales y culturosos, de diversión, y en algunos aspectos; y esto lo digo con honestidad y con mucho dolor; rompiendo incluso algunos de los acuerdos que había entre todos los grupos de derechos humanos”. Víctor refiere que una vez que fue a la ex ESMA a hacer una de sus periódicas visitas se encontró con una persona en una actitud muy extraña, cuando le preguntó quién era, éste le respondió que estaba en una de las muestras como parte de la custodia, que era oficial de policía. “Y resulta que había 14 oficiales de policía dentro del predio de la Escuela de Mecánica de la Armada, sin haber consultado con nadie (….). En algún momento se habló de que ahí no podía haber, o por lo menos lo preferible era que no hubiera nunca una representación militar o de fuerzas de seguridad”, explicó Víctor.
“Por otro lado – continuó –, ahí se hacen un montón de actividades culturales o populares como teatro, cine, que no está mal, pero se hacen murgas, talleres de cocina, todo eso sin consultar a nadie. Yo creo que es mucho más útil y más representativo de lo que significa ese lugar, la posibilidad de realizar el juicio oral y público de los mismos militares siendo juzgados en el espacio donde cometieron sus crímenes, me parece extraordinaria la idea y voy a hacer todo lo posible para motorizarla dentro de mis escasas fuerzas e influencia”. 


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