31 may. 2012

La Red de Médicos de Pueblos fumigados se formó para estudiar y recopilar datos sobre el impacto que provocan el glifosato, el endosulfán, el clorpirifos y otros agrotóxicos en la salud de las personas. Habían notado cambios en el patrón de enfermedades de la población en las zonas afectadas: aumento de los problemas respiratorios, dermatitis crónicas, mayor número de casos de depresión, trastornos inmunitarios, de tiroides, diabetes y números de muertos por cáncer notablemente más altos que en otras zonas del país. Las tasas de abortos espontáneos incrementándose al 19% y cada vez más niños naciendo con malformaciones, Síndrome de Down, mielomeningoceles y cardiopatías congénitas, especialmente cuando los primeros meses de embarazo coinciden con las fumigaciones. El Dr. Merardo Ávila Vázquez es un médico pediatra integrante de la red. Su mirada es preocupante.
Aporta datos que ayudan a entender la magnitud de lo que se denuncia: "las malformaciones son la primera causa de muerte en el interior del Chaco en niños de menos de un año. Ha desplazado a las causas vinculadas a la pobreza, que es lo caracteriza a estas provincias excluyentes. Esto ocurre en los distritos de Charata y Santa Sylvina, donde es mucho más frecuente que la desnutrición, el hambre la neumonía y la diarrea que era lo que mataba a nuestros chiquitos; ahora las malformaciones originadas por los grandes pooles de siembra que están fumigando con indiscriminadamente con los aviones, son la principal causa de muerte". La técnica de fumigar con aviones se utiliza, según Ávila Vázquez, en las regiones donde actúan los grandes pooles de siembra, en provincias donde se han producido desplazamiento de comunidades originarias; allí las fumigaciones son en el 100% de los casos vía aérea. En cambio en Córdoba, Santa Fé o Buenos Aires, este método se utiliza menos en los últimos años. Dos niños de Lavalle, Corrientes, murieron en el Hospital Garrahan en el último mes, por intoxicación con agrotóxicos. Antes de que el nene que falleció el sábado se sintiera mal, murieron las gallinas del gallinero, el perro y los chanchos: "en ese caso, para mantener grandes plantaciones de tomates, se fumiga dos veces por semana con grandes cantidades de agrotóxicos. Cuando llueve, los tóxicos se desplazan, llegan a las calles y los chicos, jugando, se intoxican". Es que, en lugar de utilizar la rotación de cultivos que se practicaba para lograr que los insectos de una planta fueran controlados por los insectos de otra, y así mantener el ambiente equilibrado, ahora, "asesorados por los ingenieros agrónomos y químicos de las empresas de agroquímicos, siembran cinco o seis hectáreas de tomates como en Lavalle y tienen que aplicar grandes cantidades de agrotóxicos". También destacó el rol que está jugando la hermana Martha Pelloni, denunciando públicamente en Corrientes esta situación. "Nosotros decimos que la agricultura en nuestros campos es agricultura tóxica porque lo único que hacen es tirar veneno: antes de sembrar y después siembran, aplican veneno durante el tiempo en que crece la planta y después cosechan, y hasta tiran veneno para acelerar el proceso de cosecha". Y sigue entregando detalles terribles: "en cinco pueblos del sur de Córdoba se hizo un relevamiento que dice que el 20% de las mujeres en edad fértil han perdido embarazos en los últimos años; o los qom del Chaco dicen que desde que llegaron los pooles de siembra el 100% de las cabras de la comunidad abortan" Sobre el tema de los alimentos fue contundente: "sin dudas que estos productos de la agricultura tóxica tienen cada vez más cantidades de residuos tóxicos". "Por favor, no coman milanesas de soja", nos pidió al finalizar: "independientemente de los agrotóxicos, desde que venimos poblando la tierra, ninguna civilización humana nunca se alimentó de soja, ni siquiera orgánica, porque tiene consecuencias graves en la reproducción sobre todo en los varones". Y reconoce que "nosotros hemos recomendado utilizar en los chicos leche de soja, pero luego nos dimos cuenta de que fuimos engañados".

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