6 may. 2012

El anuncio llamaba la atención: se realizará el Primer Congreso Villero decía. Pero eso no era todo, además, se realizaría nada menos que en la Plaza de Mayo, con toda la simbología que supone el lugar. Pero obviamente quisimos profundizar y no quedarnos en los datos más periodísticos.
Por eso charlamos con dos militantes del MP-La Dignidad, una de las organizaciones que impulsaron la acción: antes del Congreso, que se realizó el sábado pasado, Cristina Romo nos contó cómo había surgido la propuesta y que expectativas tenían; el martes, en Otras Voces Otras Propuestas, Luis Angió charló con Rafael Klejzer para elaborar una especie de balance

Romo detalló: "en todos los espacios donde está la Corriente Villera Independiente luego de un año de trabajo, surgió la idea de armar el Congreso para debatir los principales problemas que tienen los compañeros en los barrios y para armar una alternativa para que las villas no queden en manos del macrismo o el kirchnerismo. Es muy complicado evitar el clientelismo, pero si trabajamos en conjunto es posible que cambiemos los barrios en que vivimos". Consultado acerca de cuáles son los principales problemas en las villas, no dudó en responder: "obviamente el más importante es la vivienda, pero también el medio ambiente, ya que muchas villas tienen cementerios de autos o el riachuelo al lado", y señaló también a la educación y la salud como derechos sobre los que elaborar propuestas y demandas. "Hoy las villas están vistas como lugares donde viven ladrones o vendedores de droga, pero es todo lo contrario y hay que cambiar ese prejuicio que existe". Rafael Klejzer, referente principal del MP-La Dignidad, contó luego del Congreso que: "la propuesta fue juntarnos a discutir y lo hicimos durante todo el sábado con conclusiones que daremos a conocer en estos días". Sobre la metodología de trabajo explicó que "primero los compañeros contaron la problemática local, luego hablaron los compañeros de latinoamérica, porque nosotros pensamos que la problemática es similar que los pobladores en Chile, los cantegriles en Uruguay o las favelas de Brasil y por último se trabajó en comisiones tratando de reflexionar".
Con respecto a los problemas de vivienda, asentamientos y villas de emergencia en la ciudad de Buenos Aires, los datos del último censo nacional 2010 son preocupantes: la población en las villas de emergencia había aumentado 50 por ciento en nueve años.
Las cifras fueron de 107 mil habitantes en 2001, a 162 mil en 2010.
Si se le suman las cifras de personas que viven en inquilinatos, casas tomadas o asentamientos, el número que refleja el censo es de 200 mil.
De las 18 villas de la ciudad, las que más crecieron fueron la 1-11-14, en el Bajo Flores, la 21-24, en Barracas y la 31 y 31 bis, en Retiro.

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