21 jul. 2012

Por Jesica Maldonado para La Retaguardia

Los empleados de la marca de ropa de lencería, Dulce Carola, estuvieron haciendo guardia en la fábrica, reclamando por sus sueldos y fueron agredidos por una patota. Pablo Tello, empleado de la fábrica, cuenta que durante el último tiempo tienen atrasos en sus sueldos, no perciben un sueldo completo desde hace varios años pero en algunos casos desde el mes de enero que no se ponen al día y no les pagan todo lo que les corresponde, también dijo que en la permanencia de la fábrica son 43 los trabajadores y antes de lo sucedido eran 60. Tello contó que el domingo alrededor de las 9 de la mañana se presentaron tres personas, quienes decían que tenían que entregar un papel del juzgado, una citación, y las personas que estaban en la guardia del fin de semana, que eran dos mujeres y dos hombres, les intentaron abrir la puerta pero cuando uno de ellos puso la mano en el picaporte, “ingresó una patota de entre diez y doce personas, agrediendo y golpeando a los compañeros varones que abrieron la puerta”, uno de ellos terminó hospitalizado, con una costilla fisurada y varios golpes internos, y al otro le rompieron el tabique. Después de lo sucedido, se fue armando una cadena telefónica de las demás personas que fueron llegando a medida que se fueron enterando, se llamó a la policía y cuando llegó, la patota se retiró, adentro de la fábrica se quedaron el jefe de producción y la gerente. “Ellos pretendían ingresar y recuperarla de esa manera”, agregó. El empleado, negó que todo eso tenga relación con lo sindical y afirmó que los que ingresaron eran personas desconocidas pero que tenían relación con la parte patronal, porque al ratito de todo ese desmán aparecieron el jefe de producción y la gerente. Más tarde, hicieron la denuncia correspondiente en la Comisaría 41, que está a la vuelta de la planta, en Villa Mitre, Ciudad de Buenos Aires. Fernando Tebele agregó su preocupación por la utilización “de mano de obra parapolicial, esto de que aparezcan patotas que defienden siempre los intereses de los más poderosos, pero ya no es la justicia, ya no es la Ciudad de Buenos Aires, en la lucha contra la minería, en Cerro Negro, en Catamarca y también en La Rioja. La muerte de Mariano Ferreira fue el primer caso público de los últimos años y una de la más clara demostración en las que “actuó mano de obra civil, que lo que hacen, en realidad es representar, otra vez, los intereses de los más poderosos”, por eso para él hay que prestar más atención a estos temas que se están empezando a hacer cotidianos.

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