23 sept. 2012

Gerardo Dell'Oro
 (Por La Retaguardia) La segunda desaparición del principal testigo en el juicio que permitió condenar a prisión perpetua al genocida Miguel Etchecolatz es un tema que abordamos permanentemente. Esta semana, al cumplirse un nuevo aniversario, entrevistamos al reportero gráfico Gerardo Dell´Oro, hermano de Patricia Dell´Orto. La historia posterior al secuestro de la joven, ocurrido en 1976, pudo ser reconstruida gracias al relato de López, quien compartió la detención ilegal con ella y su marido Ambrosio de Marco en el Pozo de Arana, y entregó a sus familiares un conmovedor mensaje para su hija recién nacida. Junto a Víctor Basterra, en una entrevista realizada en Oral Y Público, ambos recordaron a Jorge Julio López desde distintos lugares, pero con la misma mirada.

Gerardo Dell'Oro

“Antes de declarar en instancia judicial, él (López) es el que trae a nuestra familia el relato del asesinato de mi hermana y su marido. Es una noticia muy cruda, pero es la que todos los familiares de desaparecidos en algún momento comenzamos a buscar para poner fin a la maldita incertidumbre de no saber qué pasó -cuenta Dell'Oro al programa radial Oral Y Público-. Durante muchos años los familiares de desaparecidos quedamos como congelados en esa situación de búsqueda infructuosa. López trae el relato con la certeza del asesinato, y eso además de crudo fue como que empezó a cerrar la historia y a poder armarla”, dijo Gerardo en referencia a la importancia de Jorge Julio López para su familia.
Para Gerardo fue a su vez la posibilidad de conocer una nueva faceta de su hermana: “yo iba (a encontrarse con López) para que me dijera al menos cuándo los mataron, ese ya era un dato muy importante, pero lo que él cuenta, a partir de lo que había charlado en Arana estando secuestrado junto con mi hermana, era ese relato de amor por su hija, que tenía menos de un mes cuando los secuestran. Nadie conocía a Patricia como madre; era la hermana desaparecida, la hija desaparecida de mis viejos, la madre ausente de mi sobrina, pero ella como madre era como una figura desconocida, que a nosotros nos llega por el relato de López, que tenía todo el horror junto a todo el amor de ella por su hija”.
También 
Víctor Basterra recordó a Julio López. Lo describió como “un compañero que había desarrollado muy bien su memoria”. “Me acuerdo cuando nos reuníamos con algunos compañeros y siempre uno referenciaba el Pozo de Arana como la comisaría de cuatrerismo, pero él también decía que estaba el regimiento, la estancia, que había una fábrica abandonada, creaba un montón de elementos que después eran ciertos, él los había vivido, padecido. Cuando lo hacen desaparecer por segunda vez, fue desgarrador para nosotros. Para algunos fue muy contradictorio y se dijeron muchas pelotudeces pero para nosotros fue terrible”.

A seis años de la segunda desaparición de López puede decirse que la investigación se encuentra prácticamente paralizada. Al respecto, Dell'Oro señaló: “está todo rodeado de injusticia. Cuando se cumplieron seis años, yo pensé que en el último año no pasó nada, fue como un retroceso en el saber de él, y lo que se me había ocurrido era que cuando se habla de los testimonios en realidad es injusto para todos los testigos que tienen que volver a ir a cada juicio, y que esos testimonios están como bastante opacados, ninguneados, por la realidad. Todos los relatos, el de López y el de cada sobreviviente, son estremecedores y dan como una pieza en el gran rompecabezas de la verdad y de la impunidad que hay acá. El relato de López fue un testimonio estremecedor, se lo difundió para presentarlo a él, para hacerlo aparecer, pero (hay muchos) testimonios que quedan ahí sin escucharse”.
Para Basterra hay, en este caso, “una especie de ocultamiento”: “quizás por la traspolación de otras noticias, que no tienen nada que ver con esta historia, se le da más lugar a eso que a un hecho tan relevante, tan grave y doloroso como la desaparición de un testigo clave como era López durante el Estado de derecho, y eso para todos los testigos es muy jodido porque casi se naturaliza algo que pasó y queda en un segundo plano, y luego en un tercero, en un cuarto, y al final se olvida, y hay muchas formas de establecer el olvido”. En este sentido, Víctor hizo una analogía con lo que sucede, por ejemplo, en los ex centros clandestinos de detención, “cuando se los cargan de elementos que los desnaturaliza”, y va más allá: “esa desnaturalización… en definitiva, queda sepultado que existió el hecho grave, queda sepultado por otras cosas. Y esto ha pasado un poco con López que es una herida gravísima, que está abierta porque esto sucedió ahora, hace apenas seis años. Un compañero que era clave, absolutamente necesario para seguir armando esta historia de verdad y justicia, y lo hacen desaparecer y no podemos dejar pasar esto, siempre tenemos que recordarlo, pero no convirtiéndolo en algo, no sé, como una remera, era un compañero valioso y valeroso al que hicieron desaparecer justamente por eso”.
Gerardo acordó con Víctor y sumó una reflexión sobre la conducta en este caso de lo que llama la “esfera oficial”, que tiende a naturalizar la desaparición: “él ya tiene una plaza con su nombre, es ciudadano ilustre, eso como que lo hace de una cotidianeidad lejana, esa es la impresión que me da. Desde el gobierno me parece que se está tendiendo a que pase, a que a todos los que nos preguntamos por López se nos pase, de repente nos olvidemos de él y no preguntemos más, me parece que esa es la tendencia”.




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