6 oct. 2012

Raymundo Gleyzer


(Por La Retaguardia) El 5 de octubre se colocó una baldosa para recordar a Raymundo Gleyzer, miembro clave del Grupo Cine de la Base. Fue en la puerta del Sindicato de la Industria Cinematográfica Argentina, donde fue secuestrado en mayo de 1976. El 1 de octubre falleció Octavio Getino, integrante del Grupo Cine Liberación, destacado teórico de la cinematografía latinoamericana. Para reflexionar sobre los alcances de sus trabajos cinematográficos y la forma militante con la que hicieron cine, charlamos con el historiador y profesor Eduardo Jakubowicz, co-autor junto a Laura Radetich del libro “La historia argentina a través del cine”.



Raymundo Gleyzer nunca estudió cine, desarrolló su carrera fundamentalmente como camarógrafo periodístico de Canal 13. Hacia fines de los `60, comenzó a trabajar algo que en aquellos años era bastante común: el cine antropológico. Esto es, “detectar algunos personajes sobre todo del noroeste argentino, de algunas regiones, viejos sabios y viejas sabias de los pueblos, y tratar de hacer antropología, estudios etnográficos, étnicos, pero filmándolos”, explicó Jacubowicz a Oral Y Público. Otro gran referente del cine antropológico mundial fue Jorge Prelorán, con quien Gleyzer hizo varios trabajos.  A partir de la realización de estos documentales, de sus viajes al noroeste del país, de ver cómo vivían allí campesinos pobres, Gleyzer empezó a radicalizar sus ideas. Luego viajó a México donde filmó un documental sobre lo que había sido la revolución mexicana (“México, La Revolución Congelada”). Volvió a la Argentina, y hacia 1973 se incorporó al PRT-ERP. “Cuando la gran parte del movimiento intelectual y cultural se alinea fuertemente a lo que era la izquierda peronista, detrás de lo que era FAR y Montoneros, él va por un camino paralelo que es el del PRT-ERP. Y construye a partir de la gente vinculada al cine y de intelectuales un grupo que se llama `Cine de la Base`, que va a ser la contraposición, no los enemigos, sino la otra cara, de lo que era el `Grupo Cine Liberación`, que integraba Octavio Getino”, describió Jacubowicz.  “Cine de la Base y Cine Liberación eran los dos grandes grupos del cine más combativo, más radicalizado, no sólo en la Argentina sino del mundo en ese momento”, consideró Jacubowicz.  Según la caracterización que realizó el historiador, Cine de la Base era un grupo que consideraba la militancia o la actividad política desde el punto de vista del cine, pero no sólo desde la producción, sino también desde la distribución que hacían de sus propias películas, las exhibían en funciones semipolíticas. Tenía una gran intervención al filmar cortos en apoyo a algunas luchas obreras. Pueden encontrarse varios cortos de Gleyzer referidos a los congresos realizados por el FAS, Frente al Socialismo, el proyecto político más importante que tenía el PRT, donde se reunían no solamente integrantes de su propia organización, sino también dirigentes obreros e intelectuales de izquierda de diferentes lugares.  Jacubowicz también hizo mención especial a “Los Traidores”, la única película de ficción filmada por Gleyzer: “es muy interesante pensarlo porque en general uno sospecharía que estos personajes lo que tratan de hacer es reflejar directamente la realidad desde el punto de vista más documental y yo creo que lo más documental de él es una película de ficción, si podríamos decir que es una película de ficción. `Los Traidores` es la historia de un burócrata sindical actuada, esas películas se filman casi clandestinamente, hay que relacionarla con un cine muy poco visto, casi desconocido por nosotros que es `Operación Masacre`(de Jorge Cedrón), o alguna de esas películas que tienen un tono similar, tipo reconstrucción histórica ficcionalizada, filmadas en la clandestinidad, en algunos casos con actores importantes”. Respecto a Octavio Getino, Jacubowicz contó que lo conoció a partir de dos o tres charlas que mantuvieron y que le dejaron un profundo afecto: “empezó siendo un político, se dedicó a la industria del cine pero terminó siendo uno de los grandes intelectuales del cine”, lo definió. “En los últimos años escribió mucho más de cine de lo que filmó - continuó Jacubowicz- , y fue uno de los primeros tipos que se empezó a preocupar por la industria latinoamericana del cine, y sobre el problema del impacto de la cinematografía norteamericana en Latinoamérica. Fue un hombre de consulta”. Entre sus principales obras, se deben mencionar las que co-dirigió junto a Fernando “Pino” Solanas y que fueron de las más importantes del cine político argentino en los ´60-´70, como “La Hora de los Hornos” y “Actualización político doctrinaria”, un largo documental sobre unas charlas con Juan Domingo Perón, donde repasa todo su pasado e historia.  Además, durante el gobierno de Héctor Cámpora, Getino tuvo a su cargo el ente de control de la censura, desde donde permitió la exhibición de algunas películas, como “Último Tango en París” de Bernardo Bertolucci. Esto le costó fuertes persecuciones. “Después filmó una película que a mí me pareció bellísima que se llama `El familiar`. Para el que quiera ver las cosas de Getino hay un blog que se llama octaviogetinocine.blogspot.com, donde está gran parte de su obra escrita y la obra fílmica. Él mismo las hizo pública. Y en los últimos años, fue un intelectual que reflexiónó sobre el rol del cine y de los medios de comunicación”, agregó Jacubowicz.  En el marco de la misma semana donde muere Getino y se coloca una placa en homenaje a Gleyzer, Jakubowicz destacó de los dos que nunca se preocuparon por la industria o por trabajar en ella. Ambos hicieron cine militante, pero desde distintos lugares: “Getino, junto a Solanas, lo hizo desde el peronismo, que era un fenómeno masivo, con una apoyatura significativa a nivel mundial. `La Hora de los Hornos` que dura más de tres horas, es una película que se monta en Italia, ellos tienen que sacar clandestinamente las cintas, y se estrena también en Italia. Y el de Gleyzer fue un cine preparado solamente para la actividad política local. Filmó `Los Traidores` para hacer propaganda política, ese es su objetivo, no le importa que la película sea exhibida, le importa que sea vista por gente a la que quieren convencer políticamente de que la burocracia sindical es el peor cáncer que tienen los trabajadores”. 

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