6 oct. 2012

Jorge Garaventa


(Por La Retaguardia) Conversamos largamente en nuestros estudios con el psicólogo Jorge Garaventa, especialista en violencia de género y abuso infantil, acerca de la militancia en temas de género, el rol que juegan allí tanto mujeres como hombres, sobre lo difícil que es registrar que seguimos atravesados por el patriarcado, sobre cómo han ido modificando (o no) los medios de comunicación la forma de tratar estas problemáticas, entre otros ejes. 
Jorge Garaventa realiza gran parte de sus intervenciones a través de las redes sociales, que se han transformado en un medio de comunicación más, en una buena forma de expresarnos y que nuestras reflexiones lleguen a mucha gente. Al respecto, Garaventa dijo: “algunos hemos logrado convertir lo que fue pensado como un espacio personal, como el facebook, en una función más social. Esto quiere decir, abrir la posibilidad de pensar junto con otros. Lanzar un pensamiento, una reflexión, un relato, y que eso redunde en pensamiento colectivo que permita ser trasladado a los distintos lugares de inserción de cada uno”. Sin embargo, Jorge está evaluando la posibilidad de dejar de hablar tanto públicamente de temas que tienen que ver con abuso sexual infantil y con violencia contra la mujer: “más desde una cuestión militante que de una cuestión asistencial o solidaria, es para no exponer algunas causas, ya que las militancias se han vuelto muy virulentas, hoy hay mucha dificultad  para señalar algún error de lo que yo llamo `del lado de los buenos`, como cuando denuncié en su momento que el ex presidente paraguayo (Fernando) Lugo tiene al menos tres casos reconocidos de menores embarazadas por él cuando estaba ejerciendo su obispado; que el presidente (Daniel) Ortega de Nicaragua tiene una causa con pruebas muy contundentes de abuso sexual hacia su hijastra; que el senador chileno (Jorge) Lavandero, muy conocido por su trabajo en contra de la minería a cielo abierto, ha sido filmado en situaciones de abuso sexual infantil, apareció toda la cuestión de hacerle el juego a la derecha. Cuando en algún momento se hace algún tipo de denuncia pública, o ni siquiera denuncia, sobre alguna mujer en funciones, aparece rápidamente la cuestión de ´estás ejerciendo de alguna manera la violencia de género´, por eso reaccioné como reaccioné cuando aparece (José Pablo) Feinmann diciendo que a la presidente no la combaten por sus cuestiones políticas sino porque no es un bagallo y los hombres no pueden estar con ella. A mí me pareció un ninguneo hacia alguien que está sosteniendo un proyecto político, y que quienes se oponen y quienes están a favor me parece que lo hacen por una cuestión política, que es cierto que hay una cuestión de género que subyace cuando una mujer ostenta el poder, pero me parece que no podemos ningunearlo resolviendo todas las cuestiones políticas desde ahí”, reflexionó.  Ante la pregunta de por qué nos cuesta tanto modificar nuestras propias actitudes patriarcales, Garaventa señaló: “la cultura patriarcal se alimenta a sí misma todo el tiempo, hemos sido educados para ello, siempre planteo que la cultura patriarcal se transmite además muy contundentemente de madre a hijo. Esto no quiere decir que sean ellas solo las que lo transmiten. Además, la mujer no solo viene logrando cuestionarse a sí misma, sino que merced a un trabajo social bastante profundo está logrando que algunos hombres empecemos a cuestionarnos el machismo que lo tenemos a flor de piel, que sale cuando nos descuidamos. Creo que en las grandes urbes hay conciencia por un lado, pero por otro lado hay mucho cinismo de género, esta cuestión de decir lo políticamente correcto, tener en claro lo que no hay que decir. Te corrés un poco de la General Paz para afuera y vez que el patriarcado así, en crudo, está con una vitalidad pasmosa. Además conciencia política no es sinónimo de conciencia de género, tenemos un ejemplo clarísimo que es Cuba. Y va a costar mucho cambiarlo, generaciones”. En este sentido, durante la charla se coincidió en que uno de los elementos que hace que este cambio vaya a costar tiene que ver con que sigue siendo un tema femenino, en el que muchas veces los hombres no se sienten bienvenidos en ámbitos donde se trabaja y discute sobre género: “el principal espacio virtual de reflexión de cuestiones vinculadas al feminismo – aportó Garaventa – es exclusivamente para mujeres: la red RIMA (Red Informativa de Mujeres de Argentina). Los hombres pueden entrar en la página como visitantes, pero al foro no tienen acceso y me parece que es una limitación seria”. También se le consultó a Garaventa sobre cómo veía el tratamiento actual de estos temas en los medios de comunicación: “hasta hace un par de años, por ejemplo en Clarín los temas de género aparecían exclusivamente en cuestiones Policiales; Página 12 lo tenía subsumido en el suplemento Mujer, pero no entraba en general como política informativa y reflexiva, y me parece que ahora sí esto se está moviendo, sin perder la cuestión de la espectacularidad que es lo que sigue haciendo que los temas entren, pero a veces si no hubiera un poco de espectacularidad no sé si el lector, oyente o televidente puede llegar a darle trascendencia al tema. Y también lamentablemente hubo cuestiones como el caso de Wanda Taddei que terminó haciendo que se instalara el tema de por sí. Las mujeres quemadas es algo tan horrible que cuando lo contábamos parecía que era una fantasía nuestra y cuando apareció el tema de Wanda Taddei apareció una seguidilla de situaciones como esas, que no es moda, lo que pasa es que los medios no le daban el lugar que el tema tenía, pero las mujeres vienen siendo quemadas desde siempre. No es moda, ni contagio, siempre sucedió y en las dimensiones actuales”.  Esto se relacionó con la actuación de la justicia en casos de violencia de género y Garaventa se mostró muy crítico respecto a la utilización de la “emoción violenta” como atenuante al momento de definir condenas: “apareció para tratar de justificar estas cosas cuando en realidad quemar a una mujer es todo un acto de premeditación, tenés que tener todo planeado, el alcohol cerca, un encendedor o fósforos, tenés que accionar el encendedor, rociarla, es todo el movimiento coordinado, muy pensado, que deja de lado la posibilidad de pensar en emoción violenta. En general es muy difícil pensar que puede haber emoción violenta en el asesinato de una mujer cuando después ves que ha habido infinidad de denuncias previas por parte de esa mujer. El otro día hablaba en el facebook, la paradoja para la mujer golpeada, si no denuncia la matan, y si denuncia también la matan. Nadie toma las medidas que hay que tomar, aunque haya denuncias o medidas cautelares, el golpeador está mucho más allá de las cuestiones de las leyes, le importa muy poco que después vaya a ir preso, lo único que le importa es que esa mujer se ha declarado autónoma, es probable que tenga libertad sexual y eso es inaceptable para el macho patriarcal, entonces ya la condenó a muerte, aún a costa de pasarse el resto de su vida en la cárcel. La justicia es patriarcal por naturaleza”.

Si querés escuchar el audio completo de esta entrevista, pasá por acá

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