17 oct. 2012


(Por La Retaguardia) Para informar sobre esta decisión realizaron un festival frente al Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires. El Ejecutivo prometió convocar a jornadas de diálogo el próximo año en las que participarán los distintos sectores involucrados y donde se debatirán las posibles modificaciones en las currículas. Ernesto, del Colegio Fernando Fader, aclara que el conflicto no finaliza con el levantamiento de las tomas y que esta lucha contribuye a profundizar la organización de los estudiantes.

Ernesto asegura que están contentos con lo conseguido hasta el momento, cree que hacia adentro el movimiento de estudiantes se ha fortalecido, algo que considera necesario para continuar los reclamos y lograr que las jornadas convocadas para el año que viene por el Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires realmente se lleven adelante y tengan poder de decisión: “conseguimos las jornadas gracias a la organización que tenemos en este momento y a las sesenta tomas de colegios. La lucha continúa porque hay cosas que no se cerraron, que el gobierno nos ninguneó, y nos pareció que como medida (la toma) tenía que cerrar hoy (miércoles 17 de octubre). Hay colegios que van a estar cerrando la toma durante el fin de semana o antes por cuestiones organizativas, pero como medida conjunta el cierre es este festival”. El festival fue organizado por escuelas artísticas bajo el lema: “El Arte Ataca” y se realizó frente al Ministerio de Educación porteño, en Paseo Colón al 200. Actuaron entre otros Bersuit Vergarabat y Bruno Arias, cuyo flautista es padre de una alumna del Colegio Fernando Fader. Además, hubo intervenciones culturales de integrantes de la Sala Alberdi y estudiantes del IUNA.
Pero además de la promesa de las jornadas, la cartera educativa porteña aceptó prorrogar la reforma curricular planteada hasta el año 2014, tampoco quitará horas cátedra y el turno noche de las escuelas técnicas se mantendrá igual, como así también la doble titulación a los colegios artísticos.
En este mes de toma, los estudiantes debieron soportar distintos embates de los que salieron con suma lucidez, por ejemplo los intentos de dividirlos entre técnicos y artísticos, dándole la razón a algunos y a otros parcialmente, o también de parte de partidos políticos en búsqueda de algún rédito, o a su vez el cruce entre la Ciudad de Buenos Aires y la Nación, sus ministerios, y la duda de a quién había que reclamar. Pero la última provocación, si se quiere, fue el planteo del Ministerio de Educación porteño, cuyo titular es Esteban Bullrich, de seguir el dictado de clases hasta el 30 de diciembre, como si se tratara de un castigo para los estudiantes que realizaron las tomas. El propio Ernesto, en diálogo con La Retaguardia lo desmiente: “nos parece bien porque nosotros estamos luchando por la educación pública y lo que queremos es estudiar en condiciones dignas. Nos parece bien que se cumpla con los días de clase pactados, porque algunos egresamos y queremos terminar de aprender cosas que no llegamos a aprender aún, y en la misma situación están todos los pibes. No nos parece algo negativo, ellos lo dicen a modo de castigo, pero en realidad hay que tomarlo como lo que se debe, lo que corresponde, como nosotros luchamos por algo que es un derecho”.
A su vez, el joven considera que haber sorteado todas estas cuestiones y embates los dejan en tierra firme: “y es un mérito que no se hizo en las tomas sino desde principio de año. En nuestro caso como técnicos con los Técnicos Autoconvocados cuando fuimos advirtiendo del cambio curricular, y después a medida que se enteraron los colegios por área y el laburo de patear colegios, armar los centros de estudiantes, que es lo que venimos haciendo hace muchos años, por lo menos el Centro del Fader, pero que todos los días es cada vez más complejo porque la reivindicación es más compleja y tiene todas esas aristas que lo vuelven aún más para que no se resuelva”.
A pesar de la promesa del ministro porteño Esteban Bullrich (quien no participó de las últimas reuniones con los estudiantes, excepto cuando lo solicitó la jueza Elena Liberatori) de efectuar las jornadas, los estudiantes saben que deben estar atentos: “tenemos la experiencia de 2010, cuando conseguimos los planes de obra y se terminaron haciendo la mitad, y ni siquiera fue en tiempo y forma. Sobre esa experiencia sabemos que esto es bastante complicado, puede que a los técnicos les den en parte las cosas que exigen y a los artísticos se lo aseguren de palabra, y eso nos divide también porque es ver hasta qué momento luchamos, cuando las partes de todo esto, que es el movimiento, se la juega por algo o no, y la correlación de fuerzas constante entre cuál es el nivel de organización de los estudiantes frente a la presión y al juego de desgaste que hace el gobierno respecto a nosotros y nuestra medida. El hecho es que nos quedemos de pie para el resto del año, sumando medidas para conseguir lo que nos queda y a partir de eso también sostener durante el año que viene nuestra organización para que no se baje lo que se acordó”.
La experiencia de 2010 refiere a la toma de varias escuelas en reclamo de la realización de obras, y fue un antes y un después para muchos estudiantes. Uno de ellos es Ernesto: “yo estuve hasta tercer año en un colegio de Floresta. En cuarto entré al Fader, era el año 2010 cuando fue el llamado estudiantazo, con más de cuarenta colegios y universidades tomados. Antes participaba del centro de estudiantes, pero el 2010 fue un click que tuve yo y un montón de compañeros, a partir del que nos metimos a la política de lleno. Ahí participamos muy activamente en el centro de estudiantes, y eso me llevó a buscar un espacio que también me represente ideológicamente, yo milito en una organización (la Organización de Estudiantes Secundarios, que es el frente estudiantil de la Agrupación Kiki Lezcano, que tiene trabajo territorial en la Villa 20 de Lugano), igual nosotros siempre hacemos la diferencia de que cuando hablamos, por ejemplo, con los medios o en representación del movimiento lo hacemos como estudiantes y no desde la organización (en la que milita cada uno)”.
En la misma semana en que el Senado aprobó el voto para los jóvenes a partir de los 16 años, los estudiantes levantaron las tomas tras casi 60 días, demostrando una vez más su compromiso con una educación pública digna.
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