29 sept. 2012


  

(Por La Retaguardia) El gobierno porteño comenzó este miércoles los trabajos para colocar las rejas en la parte perimetral del Parque Centenario, ubicado en pleno centro geográfico de la Ciudad de  Buenos Aires y lugar emblemático donde se realizaron todas las asambleas interbarriales del movimiento asambleario en 2002. Un grupo de vecinos se acercó al Parque para evitar la continuidad de las obras en este espacio. En La Retaguardia dialogamos con Martín, uno de ellos.

“El Parque Centenario tiene un sector de seis hectáreas que ya está enrejado, que vendría a ser la mitad del parque. Ese espacio tiene un horario bastante reducido, abre alrededor de las ocho, nueve de la mañana, y a las seis y media de la tarde empiezan a echar a la gente para que a las siete esté todo cerrado, la puerta, el baño, y toda la parte de adentro”, describe Martín para explicar por qué los vecinos están en contra de que se continúe enrejando el parque.
De concretarse esta nueva etapa de obras sólo quedaría libre la vereda. Esto, en palabras de Martín, equivaldría a perder prácticamente el parque: “un espacio público que uno puede usar veinticuatro horas pasaría a poder usarse sólo ocho y en el horario que te dicen, y con las reglas que te exigen adentro. Si vos querés hacer un número, tocar con tu banda, colgar una tela, treparte a un árbol, hacer deportes, todo sin romper, no te lo permiten, hay gente de (la Dirección General de) Espacios Verdes que no te deja”.
Las obras empezaron el miércoles por la mañana. Pueden verse las primeras rejas colocadas en un tramo de diez metros aproximadamente, entre lo que sería el Museo de Ciencias Naturales y el Observatorio. Pero un grupo de vecinos que pasaba por allí se acercó al ver lo que estaba ocurriendo y comenzó a cuestionar, preguntar, filmar, y llamar a otros vecinos. Ante esto, los encargados del trabajo resolvieron que en esas circunstancias no se podía continuar con la tarea. Lo que ahora sí puede verse es una reja que cuida, a su vez, la reja que sí se llegó a instalar.
Los vecinos decidieron quedarse en el lugar y resolviendo en asamblea distintas acciones para mantener la defensa del espacio público. Previamente se estaba organizando la realización de un festival durante este fin de semana. A partir de lo sucedido más personas se acercaron a participar de la actividad del fin de semana.
Además, alrededor de cincuenta integrantes de este grupo de vecinos autoconvocados están intentando averiguar desde hace un mes y medio tanto en la Comuna, como en dependencias del Gobierno de la Ciudad como Espacios Verdes, que depende del Ministerio de Ambiente y Espacio Público, alguna información sobre este trabajo de enrejamiento en el Centenario, pero no han podido encontrar nada, ni siquiera la licitación: “no hay ningún papel legal que diga que la obra tenía que empezar, ni cuánto sale. Es una información que no pudimos conseguir. Me imagino que acá hay una empresa que pone las rejas y no me sorprendería que sean todos amigos. A los funcionarios les mandamos cartas, fuimos a reclamar, pero la verdad que no nos dieron bola”, relata Martín.
Las rejas comenzaron a aparecer en los parques y plazas de la Ciudad de Buenos Aires a partir de 2006, año en que enrejaron la primera parte del Centenario. Hoy se puede ver que muchas de las plazas enrejadas tienen un mejor cuidado, a diferencia de las que no tienen rejas, que cuentan con un aspecto mucho más desprolijo y sucio; ¿será intencional? En este sentido, Martín agrega: “la parte con reja que existe ahora (en el Centenario) tiene seguridad, personal de Espacios Verdes que limpia y cuida, arreglan las plantas, y del lado de las rejas hacia afuera el parque está abandonado. Ahora está la policía por nosotros que nos reunimos en asamblea, pero el resto de la semana no hay ni uno dando vueltas, ni de día ni de noche”.
Respecto a que muchas veces se considera la colocación de rejas como una respuesta al reclamo de los vecinos por mayor seguridad, Martín considera: “en ese sentido, la gente tiene razón, el parque no es un lugar aislado del resto de la ciudad, en el Parque Centenario pasan cosas como pueden pasar en cualquier otra parte, desde que alguien te venga a apurar o robar, son cosas que pueden suceder, pero también pueden pasar afuera del parque. No es que porque estés en el parque tenés una mayor predisposición a que te suceda”. Martín explica que el parque cuenta con cámaras y vigilancia, pero que éstas se encuentran del lado de adentro de las rejas: “es como una especie de abandono que hay respecto a la seguridad”, define.
“El parque es un lugar para juntarse por excelencia, para unirse, pensar, disfrutarlo. La verdad que es tristísimo la idea de cerrarlo, vetar el espacio público, es como un toque de queda”, cierra Martín, integrante de los vecinos autoconvocados que están intentando evitar que se instalen más rejas en el Parque Centenario.


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