30 sept. 2012



(Por La Retaguardia) Se realizó el 25 de setiembre pasado en Plaza Constitución y fue oficiada por el Arzobispo de la Ciudad de Buenos Aires, el cardenal Jorge Bergoglio. Es la quinta que organiza la Fundación La Alameda, pero la primera en la que participó la hermana Martha Pelloni. Con ella dialogamos para que nos cuente sus impresiones sobre la misa y su lucha contra la trata.
“Me impactó muchísimo la cantidad de organizaciones que estaban presentes. En el tema de la trata, predominaba sobre todo lo que es la trata laboral. Monseñor (Bergoglio) hizo mucho hincapié en la explotación laboral. Creo que lo que ha dicho fue muy fuerte pero muy real, (y) es justamente lo inhumano. Lo que nos está faltando en esta construcción de democracia a lo que tenemos que apuntar como ciudadanía, cómo humanizar el poco trabajo que hay, pero no explotar a la gente, sabemos lo que significa horas extras no pagas, no hay descanso, poca remuneración, y no digamos nada en cuanto a las leyes. Todo tipo de discriminación social en esta época donde las leyes están tratando justamente de defender la diversidad, también lo laboral, en lo social”, reflexionó en primer término la hermana Martha Pelloni.
Destacó también la fraternidad que sintió entre todos los allí presentes: “como si nos conociéramos de toda la vida - describió - , a mí me dio la impresión que el tema que nos convocaba nos hace sentir hermanos, sentir lo mismo, yo me sentí una más y eso que era la primera vez que iba y no conocía a nadie”.
La hermana Pelloni agregó que en la misa también se hizo especial referencia a la trata de la explotación sexual. Al respecto, coincidió en que lamentablemente se está extendiendo cada vez más y la relacionó con la droga: “una mujer que se vende varias veces en el día da mucho dinero, más que la droga. La trata y la droga van juntas porque para poder reclutar a una chica y llevarla a la explotación en el tema de la prostitución y traficarla hay que someterla con la droga. Tanto en la droga como en la explotación sexual se necesita esclavas, para ser esclavo tenemos que lograr el cautivo, y para ser cautivo solamente con el marketing que pueden hacer en determinados lugares las mafias del crimen organizado”.
Pelloni señaló además que es necesario cambiar la mentalidad cultural de los argentinos: “lamentablemente (hay) una mala cultura del machismo patriarcal del cual venimos, que el hombre tiene que iniciarse en la vida sexual y tiene como cierto derecho en esta cultura a tener un día libre y poder salir con mujeres aún teniendo su mujer. Es decir, este machismo se extiende de tal manera que cuesta que en las leyes tengamos hombres en la línea abolicionista. Están en el reglamentarismo, si reglamentamos las leyes van a beneficiar siempre al proxeneta y al prostituyente, mal llamado cliente”.
En este sentido, Pelloni consideró que para terminar realmente con esta problemática hay que comenzar a penalizar “bien fuerte al prostituyente, al proxeneta”, sentenció: “y dejarnos de reglamentarismos o de prohibicionismos; es un paso por lo menos de toma de conciencia que los municipios saquen ordenanzas de cierres de prostíbulos, pero sabemos que esto es un verso porque se abren en otros lados, con otras metodologías, y además no soluciona el problema de la explotación de la mujer, lo que queremos es que se deje de explotar sexualmente a la mujer”.
Actualmente, la hermana Martha vive en Goya, provincia de Corrientes, pero realiza permanentes viajes por todo el país. Respecto a esta experiencia, la hermana relató a La Retaguardia: “he ido a dar una capacitación en Salta, hace dos meses, y una mujer de barrio humildemente se acercó y me dijo `por qué no hacen algo en mi barrio que han desaparecido 30 chicas`, y esto no sale en los diarios, en un barrio 30 chicas es mucho, zona de frontera, mucha droga, mucho narco, y lo mismo nos pasó en Bariloche, el Alto y el Bajo. Los del Alto no pueden bajar a la zona de turismo porque la policía los apalea. Realmente es terrible lo narco y la explotación de la mujer en Bariloche”.
Durante su estadía en Buenos Aires, Martha también estuvo a cargo del Encuentro de Formación y Debate "Redes de trata de mujeres, niñas y niños, complicidades, circuitos, responsabilidades y captación", en el que participaron las secretarias de Género de la CTA de todas las provincias, además de integrantes de AMMAR (Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina), que tiene una posición contraria a la abolicionista de la religiosa: “fue muy lindo porque hubo debate. Todo esto forma parte de la toma de conciencia diaria que uno va aprendiendo también, yo aprendo cada día más. Fue un encuentro bellísimo con las chicas de AMMAR porque nos respetamos mutuamente, ellas tienen su postura frente a lo que significa o definen como un trabajo, la necesidad de estar agremiadas, pero yo lo veo desde el punto de vista de que no puedo llamar trabajo a una actividad que tiene como fin comprar la genitalidad. Si yo digo que la persona es una unidad, qué va a buscar el hombre de una mujer cuando va a consumir sexo y paga para eso, ¿busca la persona? ¿busca toda la persona en su capacidad de amar, sus afectos? No, busca la genitalidad, ni siquiera la sexualidad, porque vamos a preguntarle a una mujer cuántos orgasmos tienen con cada hombre que se acuesta”, afirmó Martha Pelloni, una mujer que da su pelea desde adentro de la Iglesia, el espacio que ella elige aunque allí su voz siga siendo marginal.

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