27 oct. 2012

(Por La Retaguardia) El 25 de octubre de 2001, Darío se despidió a la mañana temprano de su mujer, Viviana Zubiaurre. Arreglaron que volvería al mediodía a su casa de Santa Teresita para almorzar y luego llevarla a ella al jardín de infantes donde era docente, y a su hijo menor al colegio. Pero Darío no regresó y nada se sabe de él desde entonces. En la causa judicial por su desaparición hay siete personas imputadas, tres pertenecían al gobierno de ese momento en la Municipalidad del Partido de la Costa, mientras que otras dos trabajaban en el mismo lugar que Darío, la empresa financiera Comprar SRL. Viviana Zubiaurre nos relató cómo fueron estos once años de lucha sin su pareja.


“Mi marido Darío Jerez era un trabajador común –describe Zubiaurre–, trabajaba en la empresa de golosinas ARCOR y a tiempo parcial para una financiera existente en ese momento, Comprar SRL. Se fue a trabajar como todas las mañanas, habíamos quedado en que me pasaba a buscar a mí y a uno de mis hijos después del mediodía para llevarnos a la escuela y al jardín de infantes donde yo trabajo. Esto no sucedió, yo me empecé a preocupar porque él no era de no avisarme si se quedaba en cualquier otro lugar o si le surgía un cliente u otra cosa; lo llamaba a su teléfono y me daba el contestador, realmente me preocupé y me empecé a movilizar. Él dejó su auto en las calles 29 y 3 de Santa Teresita y nunca más hasta el día de hoy supimos de él”.
En un primer momento, tanto la policía, como funcionarios judiciales y hasta algunos allegados que se decían “amigos”, dieron disparatadas versiones sobre el paradero de Jerez: “se dijo que Darío se había ido con otra mujer, que estaría en el Caribe, distintas cosas que se fueron diciendo, cosas que nosotros siempre descartamos porque conocíamos a la persona que había estado conmigo durante 18 años, y mis tres hijos conocían quién era su papá también”, asegura Zubiaurre en diálogo con “Otras Voces Otras Propuestas”, el programa que conduce Luis Angió.
Once años después hay una causa judicial con más de cuarenta cuerpos y siete imputados, pero aún no se fijó una fecha para el inicio del juicio, lo que es hoy el principal reclamo de la familia de Darío Jerez: “la justicia determinará si estos imputados son culpables y si lo que hay en la causa es suficiente para condenarlos, pero ya creemos que es más que un tiempo adecuado para que nos den la fecha de juicio, porque once años ya no es justicia”, señala Zubiaurre.   
De los imputados, tres pertenecían al municipio del Partido de la Costa, a cargo en 2001 del radical Guillermo Magadán. Ellos son Jorge Grande (ex secretario de gobierno), Daniel López (ex concejal) y Cristian Ibarra (ex delegado de Mar de Ajó). Otros dos trabajaban en la misma financiera que Jerez: Alejandro Muñoz era gerente y fue la última persona con la que se vio a Jerez, según declaró un testigo que lo identificó en una ronda de reconocimiento; y Carlos Subirol era el encargado de la sucursal Santa Teresita. Actualmente, Subirol es Vicecónsul del Reino de España y Muñoz tiene complejos habitacionales para alquilar durante el verano en Mar de Ajó. También están imputados Patricia Sanabria, acusada por falso testimonio tras haber dado una pista inexistente, y Gastón Alzugaray. De él, Zubiaurre cuenta: “en algunos lugares, evidentemente en el Partido de la Costa era así, algunos funcionarios municipales tenían su gente, digamos, pesada para hacer ciertos trabajos, y Gastón era uno de ellos”.
Aunque no está clara la hipótesis que maneja la justicia respecto a por qué desaparecieron a Jerez, lo concreto es que, según manifiesta Zubiaurre, sí se pudo averiguar que en ese momento la financiera Comprar SRL blanqueaba dinero de la Municipalidad del Partido de la Costa, por lo que ella piensa que su marido se pudo haber enterado o haber visto algo que no debía.
Zubiaurre explica que la fecha del juicio aún no ha sido fijada, según le dijeron, porque la agenda de los tribunales está tan abarrotada que no cuentan con espacio temporal, aunque aclara: “estamos hablando de estas personas que en su momento eran personas de mucho peso en el Partido de la Costa, peso desde el poder y peso desde lo económico, de hecho uno o dos de los imputados tiene como abogado a (Fernando) Burlando, abogado mediático que no se sienta a ver una causa si no hay un dinero importante. Nosotros, de la parte de Darío, somos gente de trabajo”.
Como en Santa Teresita no hay tribunales, desde un principio la causa se tramitó en la localidad de Dolores y hoy le corresponde al Tribunal en lo Criminal 2, pero al tratarse de un hecho del que transcurrieron tantos años, por su investigación ya pasaron varios fiscales, algunos de los cuales hoy son jueces, por lo que no pueden tomar el caso: “tenemos jueces que no van a poder tramitar en la causa, que serían del tribunal 2, y hay que tomar un juez del tribunal 1, lo que retrasa aún más las cosas”, dice Zubiaurre y agrega en relación a los imputados: “cada uno sigue viviendo y manteniendo su vida, su familia tal cual como fue en su momento, muchos de ellos se han negado a declarar pero siguen viviendo y gozando de plena libertad”.
Durante estos once años, Zubiaurre también se reunió con cuanta autoridad política pudo, desde el ex presidente Néstor Kirchner hasta todos los ministros de Gobierno, Seguridad y Justicia que pasaron por el gobierno de la Provincia de Buenos Aires en este tiempo. De estos encuentros, Zubiaurre asegura que puede decir que la atendieron muy bien, que tomó deliciosos cafés y agua fresca, pero no que haya recibido alguna respuesta a su reclamo.
Así vive Viviana Zubiaurre un nuevo aniversario de la desaparición de su marido, luchando y marchando, como todos los jueves, como todos los años, para que el caso no quede impune y para que la justicia defina la fecha de inicio del juicio y se abra una esperanza de saber qué pasó con Darío Jerez.


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