22 nov. 2012

foto: represorestucumán.blogspot.com
(Por La Retaguardia) Durante las primeras audiencias de la causa en la que se investigan delitos cometidos contra más de 200 víctimas, la fiscalía presentó un informe preliminar en el que se detalló el esquema de funcionamiento coordinado entre los Centros Clandestinos de Detención de la provincia. Fue, además, el turno de las declaraciones indagatorias de catorce de los 41 imputados (tres fueron separados previamente por motivos de salud y superposición de juicios en su contra), quienes se abstuvieron de ejercer este derecho, aunque algunos afirmaron no conocer los delitos por los que se los juzga. En el marco de la realización de este proceso, se hizo un llamado de atención ante la falta de apoyo a testigos y familiares querellantes de parte de organismos de derechos humanos en las audiencias. De este tema hablamos con Víctor Basterra.

En estos días, el músico Juan Falú escribió una carta en la que manifestó que este juicio sobre la “mayor causa sobre crímenes de lesa humanidad, posiblemente de América Latina”, que involucra nuevamente al genocida (y posterior gobernador electo) Antonio Domingo Bussi, a la mayor fosa de restos humanos hasta ahora descubierta y a la mayor cantidad de víctimas en un único proceso, se está desarrollando “en medio de bombos y cornetas de sectores solidarios con los acusados y de una preocupante silencio pasividad de los sectores identificados con los derechos humanos, con las leyes de nulidad y con la condena a los genocidas”. Agregó que esto “está ocurriendo en Tucumán, que fuera sede de los mayores ensayos y operativos represivos de la dictadura militar y, por tanto, la provincia proporcionalmente con mayor cantidad de desaparecidos en aquel nefasto período de la historia nacional”. En este sentido, lo que se está pidiendo es la presencia de militantes y equipo de sonido, que opaquen los bombos y cornetas de la “barra” que respalda a los genocidas.
Cabe recordar que, por ejemplo, Bussi fundó su propio partido “Fuerza Republicana”, que lo llevó a la gobernación en forma democrática y que aún cuenta con poder político en la provincia. En el marco del programa Oral y Público, Víctor Basterra afirmó al respecto: “Tucumán ha tenido esa influencia, que la tuvo Bussi, que llegó a ser no solo gobernador de ese lugar sino también legislador nacional. Después se frustró porque el cuerpo legislativo lo rechazó. Pero Fuerza Republicana sigue existiendo en Tucumán, lo lleva adelante el hijo de Bussi, que es tanto como el padre. Tenemos que convivir con estas historias que son reales”.
Para Basterra, situaciones similares se han vivido en otras ciudades; consideró que muchas veces en los juicios de lesa humanidad se entra en una meseta de cansancio, de saturación, ya que a veces los procesos son muy extensos. Citó como ejemplo el anterior juicio de la ESMA, en el que hasta hubo abogados que se preguntaron para qué se llamaba a declarar a algunas personas que no conocían información importante: “a veces la dinámica de los juicios da lugar a esa salida, y eso hace que la gente que va siempre se cansa y ese día por ejemplo no va, y en cambio los parientes de los acusados van siempre”, reflexionó.
Como parte del análisis, Basterra recordó la frase del francés Charles De Gaulle: “La sangre seca rápido”: “o sea, el olvido del horror; muchas veces uno se apresura a tratar de sepultarlo con otros elementos y lo que nosotros no podemos permitir es eso”. En este sentido, Basterra retomó la carta escrita por Falú y afirmó que no puede permitirse que los familiares y testigos sean avasallados permanentemente por los adherentes de los represores: “no hay que dejar que esto suceda”, cerró. 

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