27 nov. 2012

(Por La Retaguardia) Desde el lunes 26 de noviembre, al sintonizar la 97.3 no se escuchan los más de 25 programas que se realizan en esta radio del Movimiento Popular La Dignidad, que transmite en el barrio porteño de Barracas, sino música reggaetón y en casi toda la Ciudad de Buenos Aires. Los integrantes de La Caterva, con el apoyo y solidaridad de la Red Nacional de Medios Alternativos, exigen la intervención de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA) para terminar con la interferencia y recuperar su espacio. 


Según contó Santiago Azzati de FM La Caterva a La Retaguardia, de un día para el otro fueron “ocupados” por una emisora que sale por la misma frecuencia pero con una potencia mucho mayor, que cubre prácticamente todo el territorio de la Ciudad: “El lunes 26 llegábamos a la radio como todos los días, y cuando intentamos sintonizar la radio, desde la zona sur, Constitución, y todo el barrio de Barracas, nos encontramos que estaba sonando una radio con más potencia de la que estamos acostumbrados. No era nuestra emisión de La Caterva, habían puesto una antena algún día anterior y levantaron una emisora en la misma frecuencia que nosotros teníamos, y con los días nos dimos cuenta que sonaba en casi toda la capital. Una radio de la que no había más datos que la frecuencia y permanente música reggaetón, mientras que La Caterva se redujo a un radio de una cuadra más o menos”.
Lo primero que sintieron en La Caterva fue bronca, ya que lo sucedido daba cuenta de la facilidad con la que se puede tapar una radio comunitaria: “que no haya que hacer ni siquiera un asunto burocrático, sino simplemente colocar una antena más alta, con medios económicos de los que a veces nuestros medios no disponen, y todo el trabajo que venimos haciendo desde hace un año se silencia muy rápidamente”, explicó Azzati.
Tras ponerse en contacto con la Red Nacional de Medios Alternativos, a la que pertenecen, pudieron investigar un poco más y verificar que la emisora que les ocupó la frecuencia estaba registrada en internet, que pertenecía a un local de bailanta de la zona, y que efectivamente había una antena que podía cubrir esa potencia. Se comunicaron con la AFSCA, pidiendo una reunión, aunque luego de varios días no hubo nada concreto: “ya está circulando por las redes sociales e internet un comunicado en el que explicamos la situación y también pedimos algún tipo de respuesta a AFSCA para que interceda en esta situación, a ver qué posibilidades tiene como autoridad federal ante esto y poder recuperar la frecuencia por la que estábamos transmitiendo”, afirmó Santiago Azzati.
FM La Caterva sale al aire las 24 horas desde hace más de un año, la mayoría de sus más de 25 programas se realiza en vivo desde su propio estudio, con mucho esfuerzo y de manera autogestiva. La radio se encuentra en el mismo edificio de la calle Alvarado de Barracas en el que funciona un bachillerato popular, un jardín de primera infancia y un comedor. Azzati contó que tras producirse la interferencia, tuvieron un buen retorno del barrio, recibieron manifestaciones de preocupación y adhesiones. “Lo que pasa también con nuestros medios y espacios de encuentro de medios comunitarios como la red de medios, es que reaccionan de esta forma y al final esto nos termina fortaleciendo. Nosotros creemos que no hay ninguna razón por la que alguien con una antena más alta pueda terminar quedándose con la frecuencia, así que nos costará trabajo, discusiones y mucho movimiento pero tenemos que recuperar la frecuencia y eso seguramente nos fortalecerá como radio comunitaria”, aseguró Azzati en diálogo con La Retaguardia.
Lo mismo que hoy le sucede a FM La Caterva, lo viene sufriendo desde hace meses la radio comunitaria La Quinta Pata de la Ciudad de Córdoba. Ellos están al aire desde hace dos años en el dial 93.3, con más de 10 programas realizados por organizaciones y vecinos del barrio San Vicente y la zona de la quinta sección. Pero desde el 14 de julio pasado están interferidos.
Esta pelea de FM La Caterva y La Quinta Pata se da en momentos en que se habla, y mucho, en los grandes medios de la democratización de voces, el famoso 7D y la Ley de Medios. Al respecto, Santiago Azzati afirmó que más allá del planteo de desinversión para los grandes medios y la cantidad de licencias que éstos acumulan, la discusión en torno a esta norma “no se traduce directamente en una democratización, ni en una asignación de esas licencias para otros tipos de medios”: “el no cumplimiento (de la ley) y la existencia de la AFSCA tiene que ver con que esto no está totalmente relacionado con el 7D y esto podría haberse comenzado antes, entonces es momento de que todos podamos enterarnos de cuáles son las respuestas que esta entidad tiene ante la situación de competencia en el mercado. Lo que plantea la ley es que la comunicación no se rige solamente por la lógica del mercado”.
Vale aclarar en este sentido, que lo único que demora el amparo presentado por el grupo Clarín es el artículo referido únicamente a la desinversión y no la totalidad de la ley. El resto del contenido que la norma incluye ya se podría haber puesto en práctica si hubiera voluntad política, por lo que todas las radios que pueden entrar en el espectro radial deberían ser legales, pero aún no lo son. Además, si realmente se quisiera tender a la democratización de los medios, una vez implementada la nueva ley de medios no debería seguir rigiendo la ley del más fuerte, es decir que para obtener una mayor potencia no debería ser condición sine qua non contar únicamente con el dinero para un equipo y una antena más alta.
La función de la AFSCA es hacer cumplir la nueva ley, que en su letra entiende a la comunicación como un derecho y promueve la democratización de voces. El Estado, con su intervención o con su ausencia, tiene la capacidad de definir en esta pelea que es desigual. Mientras tanto, FM La Caterva continúa transmitiendo por internet y por aire, aunque por ahora, gracias a la interferencia, solo pueda escucharse en una zona demasiado pequeña.

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