14 nov. 2012

foto: Alvaro García/ huelga14n.org
(Por La Retaguardia) El miércoles 14 de noviembre varios países de Europa realizaron una huelga contra el ajuste global. Hubo diversas movilizaciones en Italia, Francia, Grecia y Portugal. Algunas terminaron con represión, heridos y detenidos. En España, miles de personas salieron a la calle para protestar contra la política económica del gobierno de Mariano Rajoy. Durante toda la jornada, Radio ELA (Emisora Libre Autogestionada de Madrid) realizó una cobertura especial, que fue replicada por Radio La Retaguardia durante gran parte del día. Hacia la noche de España, tardecita de Argentina, efectuamos un dúplex con tres de sus integrantes en el que dialogamos sobre las similitudes y diferencias entre lo que está sucediendo actualmente en ese país y lo que vivimos en 2001 y 2002 en Argentina.

Al ver lo que ocurre en particular en España, con sus medidas de ajuste, miles de personas sin trabajo, ni casa, su reacción en las calles con movilizaciones sociales, protestas, represión, detenidos, heridos, falta de respuesta por parte del gobierno del Partido Popular; desde Argentina resulta casi natural recordar las jornadas de diciembre de 2001 y comienzos de 2002. Pero al dialogar con tres de los miembros de Radio ELA, este paralelismo no resultó tan obvio. “Partiendo de la base que se desarrollaron en contextos diferentes, la primera diferencia que pondría sobre la mesa es que no tienen nada que ver los sucesos que ocurrieron en 2001, donde murieron más de 30 personas en manos de la policía, yo creo que el saldo represivo ya es muy diferente. Allí no era una huelga general, aquí estamos hablando de una huelga que dura 24 horas, y yo creo que la situación es muy diferente, igual que cuando se intentaba comparar las acampadas en (la Puerta d)el Sol con el movimiento de los cacerolazos”, respondieron ante la consulta sobre las similitudes entre ambas movilizaciones.
“Nosotros tuvimos la posibilidad el año pasado de estar viviendo unos meses en Buenos Aires -agregaron- y participamos de diferentes movilizaciones, y un poco se puede resumir en que la política en el Estado español es una opción, y allí en Argentina es una obligación, un compromiso. Aquí la política se vive de otra manera, ahora con esta situación de crisis, que ha generado todos estos modelos de neoliberalismo, conservadores, manejados por todos los brazos del sistema capitalista, nos ha llevado a una crisis del sistema, que demuestra que las patas se están resquebrajando, que no podemos seguir adelante y que necesitamos cambios en este sistema, entonces la gente está empezando a movilizarse. Es una movilización bastante minoritaria todavía, nosotros formamos parte de los movimientos sociales de Madrid, y siempre tenemos un punto de vista muy positivo, la huelga en general ha tenido un apoyo positivo, y el balance que hemos hecho en casi todas las ciudades que hemos conectado es bastante positivo, pero la huelga se acaba dentro de una hora y la lucha empieza mañana. No vamos a decir que necesitamos una huelga salvaje e indefinida porque creo que no es el objetivo, pero la gente tiene que ser consciente de que se lucha todos los días y que hay determinados derechos que tenemos que re-conquistar porque en ese sentido estamos perdiendo todos con estos gobiernos neoliberales, que a fin de cuentas la gente está votando, pero se sale a la calle y se reivindica la lucha, pero todavía somos muy poquitos. Entonces este tipo de cosas lo que tiene que hacer es animar a que mucha gente que todavía no está convencida de que la calle es la posibilidad para que las cosas cambien, se animen y realmente tengan ganas de reivindicar, cambiar y movilizarse”.
Los compañeros de Radio ELA afirmaron, además, que consideran que tras los hechos de 2001-2002, la población argentina ya entendió qué es la colectividad y qué modo de vida se tenía que asumir para poder salir de la crisis: “es un nivel de discurso diferente al que se está llegando aquí, quizás porque necesitamos que aún nos aprieten más las tuercas al resto de la población, pero no creo que en la población española esté ese sentir de necesidad de vivir en comunidad lo suficientemente fuerte como para que una vez que las cosas se relajen permanezca. Creo que es bastante difícil que ese discurso cale; por ejemplo un tema concreto como la ecología, se está viendo que se utilizan más bicicletas ahora que no hay dinero para pagar los coches, pero eso no quiere decir que la gente esté asumiendo que es mejor ir en bicicleta, del mismo modo no sabemos hasta qué punto la gente está asumiendo que es mejor hacer cosas en comunidad, en el barrio, que juntarse de otra manera, aunque sí es cierto que los movimientos sociales han recuperado una fuerza que tenían en los años `90, en los que era bastante común que la gente que venía sobre todo de los pueblos tuviera esos rasgos comunales, eso se ha recuperado pero de una manera muy minoritaria. No por eso hay que hacer un balance negativo de la huelga, es positiva en comparación a lo que había aquí hace dos años, pero para nada es positiva en comparación con una situación que realmente vaya a ayudar a que se salga de esta crisis de una manera desde abajo”.
Quizás sean efectivamente procesos distintos o tal vez el conjunto del pueblo español, y el de otros países europeos también, esté en la línea de largada de un camino que les permitirá ver que la manifestación en las calles puede posibilitar cambios.

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