14 nov. 2012

(Por La Retaguardia) La legislatura porteña debate en estos días un proyecto de ley que busca aprobar la construcción de un emprendimiento de lujo: los Solares de Santa María, un barrio de 72 hectáreas, en terrenos de la ex Ciudad Deportiva de Boca Juniors, al sur de la Reserva Ecológica y lindante al Barrio Rodrigo Bueno. Dialogamos con Marino Sosa, uno de los habitantes del barrio, quien habló de las movilizaciones que realizaron esta semana frente al parlamento para exigir que también se trate una iniciativa de urbanización que los involucre. 


“¿Cómo construir las torres más lujosas del continente al lado de nuestra villa? Fácil, borrándola del mapa, como ya lo hizo IRSA con Photoshop en su página web, donde muestran el terreno donde planean construir. No permitiremos ningún proyecto de ley que no tenga en cuenta los reclamos de ¡Urbanización YA! de las 5000 personas que habitamos el Barrio Rodrigo Bueno en Puerto Madero”, decía el comunicado que los vecinos del Barrio repartieron en las distintas movilizaciones que llevaron adelante esta semana, mientras dentro de la Legislatura porteña, los diputados resolvían (y acordaban) el destino de estos terrenos de la Costanera Sur.
En diálogo con La Retaguardia, Marino Sosa explicó: “si hay un proyecto para urbanizar o para hacer edificaciones dentro de ese predio tendríamos que hablar de que existe un barrio humilde, por lo que tendría que haber también un proyecto para urbanizar ese barrio, dándole prioridad a la gente más necesitada. Al realizarse este proyecto de IRSA, corremos el peligro de que nos inunden, para eso nosotros buscamos que paralelamente se haga un proyecto de urbanización para el barrio. Dentro del convenio que existe con el gobierno nacional y el de la Ciudad, IRSA está destinando un monto de 15 millones de dólares para favorecer al Barrio Rodrigo Bueno, pero no especifica si es para urbanizar o para dar una solución habitacional en otro espacio”. Esta iniciativa es una de las tantas que involucra negocios inmobiliarios y que dan cuenta de un acuerdo PRO-kirchnerismo en la Legislatura.
Sosa afirmó que el hecho de que no se incluya un proyecto de urbanización, significa a futuro el desalojo. Además, señaló que los afecta mucho que se esté planeando la realización de un megaproyecto mientras los habitantes de Rodrigo Bueno continúan sin tener soluciones para los problemas que sufren de agua, cloaca, electricidad, etc.
El Barrio Rodrigo Bueno se encuentra sobre la Avenida España al 1800, frente al Museo La Cárcova, pasando el Casino Flotante de Puerto Madero. Allí viven en una situación precaria alrededor de mil familias.
Al principio, en 2002 y 2003, la mayoría de los habitantes del barrio hacía trabajos de construcción en los edificios que se estaban realizando en Puerto Madero. Luego, muchos fueron a trabajar a los puertos, y el barrio fue creciendo de a poco. Sosa contó a La Retaguardia que los vecinos se fueron superando, ahora algunos trabajan en restorantes, o en San Telmo, y generalmente las mujeres lo hacen en casas: “un día particular no vas a ver a casi nadie, solamente sábado y domingo”, afirmó.
Sosa también relató que el barrio se hizo conocido ante la opinión pública en 2004 a partir de un decreto del gobierno de la Ciudad, a cargo en ese momento de Aníbal Ibarra y luego de Jorge Telerman: “intentaron desalojarnos, pero no pudieron hacerlo porque presentamos un recurso de amparo. Con la jueza (Elena) Liberatori, tuvimos un fallo a favor, y ahora el gobierno de la ciudad apeló y estamos en eso”. A esta situación, se sumó ahora el proyecto de construcción de IRSA.
“Generalmente en nosotros está el estigma de ser villeros -señaló Sosa-; también sufrimos de la escasez de los servicios básicos. Los chicos van creciendo con esa mirada de vivir en una villa, eso es complicado más que todo para las familias, pero al no tener otras posibilidades lo que nos queda es seguir viviendo y mejorar las vivencias. Al tener un arraigo es más difícil salir y por eso tratamos de urbanizar para mejorar nuestra situación”. En este sentido, Sosa reiteró algo que comparten las mil familias que como él viven en el Barrio Rodrigo Bueno: que continuarán la lucha para hacerse escuchar, para ser considerados dentro de este proyecto y conseguir la urbanización del barrio.

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