30 nov. 2012

Foto: chubutdigital.com

(Por La Retaguardia) El martes 27 de noviembre, integrantes de la Unión de Asambleas Patagónicas realizaban una movilización ante el posible tratamiento en la legislatura del Proyecto de Ley de Marco Regulatorio de las Actividades Hidrocarburíferas y Mineras. En un ejemplo más de lo que es la tercerización de la represión, y ante la inacción policial, fueron golpeados con palos y cadenas por una patota de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA). Lucas Fossatti, de la Unión de Asambleas de Chubut, estuvo presente y relató lo sucedido.

Los asambleístas vienen participando en la Legislatura desde el mismo día de apertura de sesiones, el 1 de marzo pasado. Lo hacen para rechazar la megaminería, el fracking y todas las actividades hidrotóxicas que contaminan. Hacía pocos días, la Unión de Asambleas Ciudadanas del Chubut se había declarado en alerta y movilización máxima en respuesta a la embestida que estaban llevando adelante los gobiernos provincial y nacional contra la población de Chubut, al querer aprobar el marco regulatorio que habilitaría la megaminería, actividad prohibida por la ley 5001. Los asambleístas también habían realizado diferentes presentaciones judiciales: “una acción de amparo ambiental y una acción declarativa de anticonstitucional por el libre consentimiento previo informado a los pueblos originarios, amparado en el convenio 169 de carácter supralegal. En función de esto, nuestra abogada representante, junto con vecinos de pueblos originarios, solicitó que se inhabiliten todos los proyectos megamineros en la provincia de Chubut, por estar en clandestinidad y por no constituir garantías e irregularidades. La reacción del gobierno al amparo fue inmediatamente la violencia”, explicó en diálogo con La Retaguardia, Lucas Fossatti, de la Unión de Asambleas de Chubut.
Fossatti relató que tras la presentación del amparo, el diputado nacional del Frente para la Victoria (FPV), Carlos Eliceche, se reunió con el secretario general de la UOCRA, Gerardo Martínez, en Buenos Aires, para unificar la participación de más de cuarenta colectivos con gente del gremio de la construcción de distintas ciudades y provincias: “se presentaron en la Legislatura y golpearon con cadenas, con todo lo que tenían: palos, piedras, a mujeres, jóvenes, niños, y fue una acción organizada de fuerzas de choque con una acción liberada por parte del gobierno provincial y nacional, y las megamineras presentes”. Fossatti afirmó que se trató de una fuerza de choque integrada por civiles pero organizada por multinacionales megamineras, ya que había gente de Yamana Gold, además de patovicas: “personas que creemos que incluso ha salido de unidades carcelarias también porque la forma en que golpeaban era a matar. Pegaban con cadenas envueltas en goma, y algunos con cadenas directamente sobre las cabezas y lugares determinados, inclusive seleccionaban a las personas. Por ejemplo, mi señora quedó paralizada por la situación, en el medio de todo, y mi hijo alcanzó a salvarla porque tenía una cámara que se la destruyeron, pero con eso se protegió. Una chica se cayó y le pegaron con garrotes, pegaban con furia, como si estuvieran descontrolados. La policía estaba protegiendo a los legisladores, controlando la Legislatura y en ningún momento actuó. Es más, vinieron a avisarnos que pasáramos y cuando lo hicimos se nos vinieron directamente las 300 personas con los garrotes y palos, porque como ellos no quieren plebiscito, no aceptan el amparo. Quien imponer el extractivismo por la fuerza y la violencia como lo han hecho en otras provincias”, detalló Fossatti. 
El asambleísta mencionó además varios antecedentes que dan cuenta del amparo político que existe detrás de la represión. Por ejemplo, el ministro de Agricultura y Pesca de la Nación, Norberto Yahuar, había organizado y participado de una actividad realizada por un grupo llamado “sí a la megaminería con control ambiental”; el gobernador de Chubut, Martín Buzzi, se sacó una fotografía con Gerardo Martínez, de la UOCRA, (quien aparece en archivos desclasificados como hombre de los servicios de inteligencia del Batallón 601 durante la última dictadura cívico militar), también el diputado Eliceche con representantes del gremio y el ministro Yahuar. El vicepresidente Amado Boudou estuvo en Puerto Madryn el fin de semana anterior paseando con su pareja: “está todo organizado, (el ministro de Planificación Federal) Julio De Vido se reunió con 26 intendentes y en un video (aparece) golpeándose el pecho diciéndoles ´defiendan el modelo´, y a partir de ahí comienza la violencia acá en Chubut. Porque anteriormente íbamos a la Legislatura, y más allá de la cuestión folclórica de cada movilización, cánticos y de algunas cuestiones de ese estilo no pasaban, pero acá corrió sangre”, reflexionó Fossatti.
Actualmente en Chubut hay más de cien proyectos mineros: “ciento treinta y seis figuran en la página oficial, de los cuales sesenta y ocho están fuertemente adelantados, y hay uno que equivale a Pascua Lama (el primer proyecto binacional del mundo entre Argentina y Chile), que sería de plata, plomo y zinc. Además, hay un gran proyecto de uranio que abarca Cerro Solo, ya que hay una gran lengua de roca desde Río Negro hacia el sur por todo Chubut hasta la zona de Santa Cruz, que contiene uranio y minerales nucleares como el torio y otros. Estos megaproyectos abarcarían, según ellos, diez mil toneladas de uranio, lo que indica que habría una actividad industrial hidrotóxica, con alta utilización de agua, más de dos mil litros por segundo, lo que equivaldría a 200 millones de litros en actividad permanente, utilización de más de diez toneladas diarias por cada voladura a la mañana y a la tarde, más todas las sustancias tóxicas peligrosas. Además, hay más de cinco mil permisos mineros, de los cuales hay muchos en situación de cateo, exploración, algunos vencidos, otros pasados de ejercicio”, desglosó Fossatti.
Tras la represión, los asambleístas de distintas localidades del sur del país continúan realizando reuniones, movilizaciones y acciones. Afirman que más allá de las grandes dificultades vividas, el ánimo de las asambleas está alto y firme en la lucha contra la megaminería y sus socios políticos.  


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