28 dic. 2012

(Por La Retaguardia) El Tribunal Oral Federal 2 de Rosario condenó al coronel Manuel Fernando Saint Amant, ex jefe del Área Militar 212; a su segundo, Antonio Federico Bossié; y a Jorge Muñoz, ex oficial de la Policía Federal, como responsables de los homicidios y desapariciones ocurridos en la localidad de San Nicolás de los Arroyos, entre ellos la llamada Masacre de Juan B. Justo. Los condenados deberán cumplir las penas en cárceles comunes. Dialogamos con el único sobreviviente de la Masacre, el nieto recuperado Manuel Gonçalvez, quien dio cuenta de sus sensaciones tras conocer el fallo.

Los jueces señalaron a Saint Amant como autor mediato de los delitos de "homicidio agravado, privación ilegítima de la libertad, sustracción, retención y ocultamiento de un menor y robo agravado". En tanto, Bossie y Muñoz fueron condenados como coautores del delito de "homicidio agravado".
Este juicio reunió tres causas: el caso de la Masacre de Juan B. Justo, ocurrido en noviembre de 1976, donde se juzgaron los homicidios de Ana María del Carmen Granada (mamá de los Gonçalvez) y los de la pareja Amestoy-Fettolini y sus hijos de cinco y tres años; el caso de los militantes de la JP-Montoneros desaparecidos en los Barrios Trípoli, Don Bosco y Santa Rosa, ocurridos entre abril y mayo de 1977; y el caso Mastroberardino, ocurrido en abril de 1977.
En diálogo con Oral Y Público, Manuel Gonçalvez, querellante en esta causa declaró: “en particular este juicio implica que quienes eran los máximos referentes, o responsables de lo que fue la represión de la dictadura en toda la zona norte de la provincia de Buenos Aires han sido condenados los tres a cadena perpetua en cárcel común. Además, esta condena implica el avance de la justicia sobre los otros partícipes de toda la represión. Es un gran paso en este camino que hemos decidido emprender en Argentina de verdad y justicia, creo que cada condena que cae sobre los genocidas es además el motor que te impulsa hasta la siguiente, todavía quedan muchos, todavía queda mucho por hacer”.
Gonçalvez es el único sobreviviente de la Masacre. El 19 de noviembre de 1976, a las seis de la mañana, un operativo compuesto por cuarenta personas ingresó a la casa ubicada en la calle Juan B. Justo al 600 de la localidad de San Nicolás y asesinó a la familia Amestoy–Fettolini (incluyendo a sus dos pequeños hijos) y a Granada, quien llegó a esconder a su bebé de cinco meses, envuelto en un colchón. “Yo fui el único sobreviviente porque fui resguardado en un placard. Eso me permitió llegar con vida al hospital con muchos problemas para respirar, pero finalmente me salvé”, relató Gonçalvez, quien fue apropiado y recuperó su identidad recién en 1997.
Respecto a la reconstrucción de su historia, Gonçalvez explicó que en una primera instancia debió hacerla solo: “durante los primeros años fue muy duro porque en Argentina no había posibilidad de emprender la búsqueda de la justicia por las leyes de obediencia debida y punto final. Era una época en la que en Argentina reinaba la impunidad, e hice la reconstrucción como una cuestión mía de querer saber, necesidad de saber mi verdadera historia y quiénes habían sido mi papá y mi mamá, su militancia. A partir del nuevo proceso que se abre en la Argentina todo eso se convierte en prueba. Debo confesar que nunca imaginé lo que significaba lo que se abría en Argentina, una vez que caen las leyes de impunidad, y lo que iba a significar para mí este proceso de juicios que en este caso y en el caso anterior por mi papá (Gastón Gonçalvez) el año pasado, son causas que llevaron ocho años de instrucción, los juicios duraron cinco meses, eso es mucho esfuerzo y mucho tiempo dedicado hasta llegar a que haya justicia”, señaló Manuel Gonçalvez, para quien la realización de este juicio es además un gran aporte para que el pueblo de San Nicolás pueda saber lo que ocurrió en esa ciudad.
El jueves 27 de diciembre también se conocieron otras dos sentencias en juicios por crímenes de lesa humanidad. El Tribunal Oral Federal de Corrientes condenó al coronel retirado Ángel Raúl Portillo, ex jefe del Destacamento de Inteligencia 123 de Paso de los Libres durante la última dictadura, a 16 años de prisión por el secuestro del estudiante y militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) Héctor Eduardo “Pata” Acosta, ocurrido en la madrugada del 22 de marzo de 1976. Por decisión de los magistrados, Portillo mantendrá el mismo lugar de detención: su casa.
En tanto, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Paraná condenó a reclusión perpetua a Naldo Miguel Dasso y Juan Miguel Valentino (ex jefes de los regimientos de Concordia y Gualeguaychú); a 15 años a Julio César Rodríguez (ex policía federal de Concepción del Uruguay) y a 10 años a su compañero de armas Francisco Crescenzo. Fueron condenados por los delitos de violación de domicilio, privación ilegítima de la libertad, aplicación de torturas y las desapariciones de Sixto Zalasar, Julio Solaga, Norma Beatriz González y Oscar Dezorzi; pero todos permanecerán bajo arresto domiciliario. Sin embargo, tres represores fueron absueltos Santiago Kelly del Moral (jefe de sección en el Escuadrón), Marcelo Alfredo Pérez (ex jefe Departamental de Policía, y Juan Carlos Mondragón (ex jefe de la División de Operaciones y Seguridad de la Policía). Los tres actuaron en la localidad entrerriana de Gualeguaychú. Aunque los fundamentos de la sentencia se conocerán recién el 3 de abril, las querellas adelantaron que apelarán estas absoluciones. En este juicio, también estaba sentado en el banquillo el ex ministro del Interior Albano Harguindeguy, pero falleció impune durante el transcurso de las audiencias, en octubre de este año.


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