19 dic. 2012


(Por La Retaguardia) Lo hizo el 10 de diciembre con el objetivo de que el Estado le informe dónde está Carlos Gustavo, detenido desaparecido desde el 15 de abril de 1977. Cortiñas, integrante de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, incluyó el pedido de apertura de los archivos para que se conozca qué pasó con cada uno de los 30.000 desaparecidos. Ese mismo día, la Universidad de Buenos Aires la distinguió con el Doctorado Honoris Causa. 

Desde que su hijo Gustavo desapareció hace más de 35 años, Nora Cortiñas presentó muchos habeas corpus, algunos individuales, otros en forma colectiva a través por ejemplo de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. Pero en este diciembre de 2012, hubo algo que la llevó a volver a hacer una presentación ante la Justicia reclamando que el Estado le diga qué pasó y dónde está su hijo: “a través de un habeas que se había presentado por Iván Torres, desaparecido en Comodoro Rivadavia en 2003, y que le dio curso la justicia ordinaria, se me ocurrió que yo que quiero saber qué pasó con Gustavo, que me digan dónde está Gustavo, ahora es el momento, porque ahora hay un gobierno que realmente tiene sus oídos un poco más abiertos de los que tuvieron otros en el campo de los derechos humanos, tenemos el logro tan grande de los juicios, gracias a los testigos, a los ex detenidos desaparecidos, a todos los que van a dar ese testimonio, que los desangran nuevamente, que lo hacen con valentía, solidaridad. Es un tiempo nuevo, y pensé qué mejor que hacerlo ahora y que me digan dónde está Gustavo. Porque el habeas corpus lo que pide es que me digan dónde está mi hijo, es muy sencillo, entonces pienso y siento que en este momento a lo mejor voy a tener una respuesta, a lo mejor desde el Estado se pueden proponer buscarlo, y además de paso pedir que se abran los archivos y que digan qué pasó con todos y todas, con esos niños que dieron en falsa adopción los jueces de esos años de terrorismo de Estado, a quién dieron esos niños que hasta el día de hoy no conocen su identidad. Ese también es mi deseo e intención. Creo que es parte de mi lucha, y yo lo voy a seguir, a ver si llega además a manos de la señora presidenta, y también ver si Cristina (Fernández) toma interés”, explicó.
En diálogo con Oral y Público, Cortiñas aclaró que la presentación del habeas no fue un hecho político, sino humano, realizado “desde las vísceras”: “yo muchas cosas hice con intenciones políticas, pero esto no. Esto lo hice como madre que quiere saber dónde está su hijo, que pide explicaciones al Estado, porque acá ni siquiera es el caso como Marita, lo de mi hijo lo hizo el Estado y el Estado tiene que responder y lo tiene que buscar el Estado. No es un hecho político, no salió en ningún diario, no fui con un montón de periodistas, yo no quise hacer una nota que fuera algo que golpeara, no, quiero que me digan dónde está mi hijo, así de sencillo”.
Cortiñas también hizo una distinción respecto a cómo fue la reciente presentación del habeas corpus en democracia, en relación a la forma en que las Madres eran tratadas por la Justicia durante la última dictadura, a la que caracterizó como “cívico militar religiosa”: “el juez fue muy amable, la secretaria del juzgado muy amable, tienen que ser amables, correctos, pero en la época de la dictadura no teníamos esa respuesta. Ahora se tomaron interés, vinieron a saludarme, con todo lo que tenemos que cuestionar a la justicia hoy en día, en cuanto a comportamientos, respuestas que son terriblemente al revés de lo que tienen que ser. Sin embargo, entré al juzgado y fui atendida muy bien. Además no sabían quién era yo, una madre que iba a hacer un habeas corpus por su hijo. Por eso digo que no fui con ruido, ni con un montón de periodistas. Los dos abogados que prepararon el habeas son Eduardo Soares y Verónica Heredia, que vive en Comodoro Rivadavia; anteriormente sé que me iban a acompañar diez abogados para hacerlo fuerte, pero no hice a tiempo como para preparar todo y no pudo ser. Después con algunos abogados me pasó que me hizo acordar a la época de la dictadura, el no querer firmar el habeas por miedo, los abogados desaparecían si presentaban habeas corpus, pero ahora de ninguna manera, entonces noté que todavía hay algún resabio, cuidado, miedo, pero mi habeas está presentado”.
Desde Oral y Público se le consultó especialmente por la caracterización que hizo durante la entrevista sobre la última dictadura a la que llamó “cívico militar religiosa”: “la iglesia católica tuvo una participación muy intensa, donde además de bendecir las armas con las que mataban al pueblo y con las que torturaban, participó además bendiciendo los vuelos de la muerte, no tuvo recato, no tuvo ni una solidaridad con su pueblo, entonces yo día por día lo denuncio porque soy católica y a mí me avergüenza, salvando los curas y los obispos que tuvimos y tenemos, algunos ya murieron, que nos acompañaron, que denunciaron, que le mandaron al Papa todas las denuncias de lo que pasaba acá; pero después desde el nuncio para arriba, abajo, el costado, todos participaron, entraban a los campos de concentración, palmeaban a las víctimas diciéndoles que si no hablaban seguía la tortura, todo eso es imperdonable”, respondió.
El mismo día que Cortiñas presentó el habeas corpus por su hijo, a más 35 años de su secuestro y desaparición, recibió un reconocimiento de parte de la Universidad de Buenos Aires: “es terrible, porque además yo me porto mal y encima me dan un reconocimiento, me están malcriando, bueno, no estaré tan equivocada”, contó entre risas Cortiñas en una entrevista realizada por La Retaguardia un día antes de la charla en Oral y Público. “Recibí un conocimiento por mi lucha permanente en la calle y en todos los lugares donde puedo y debo estar, decir que ya me conformé con que mi hijo no está, que no sé dónde está, no, no me conformo. Los juicios son muy buenos, los sigo, me parece que es un logro muy importante, pero los juicios no alcanzan, se tienen que abrir los archivos y nos tienen qué decir qué pasó con todos y cada uno de los detenidos desaparecidos, mujeres y varones. Los jueces tienen que decir a quién entregaron en la falsa adopción a los chicos que apropiaron nacidos en cautiverio de sus madres, y que hoy son jóvenes, más de cuatrocientos que no conocen su verdadera identidad. Entonces yo creo que este reconocimiento me da mucha fuerza, es como si fuera un abrazo fuerte que le dan a los 30.000 desaparecidos, a los que estuvieron presos, torturados y a los que se tuvieron que ir a ese exilio ni dorado ni querido. Así que yo completo esto porque ese día 10 de diciembre para mí es inolvidable”, reflexionó Nora Cortiñas, Madre de Plaza de Mayo-Línea Fundadora. 

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