16 dic. 2012

(Por La Retaguardia) El domingo 9 de diciembre, Ricardo Coyipé y Celestina Jara viajaban en moto con su nieta Lila de diez meses por la ruta nacional 86, en Formosa, cuando fueron atropellados por el gendarme Walter Cardozo que iba en un auto. Celestina murió en el acto y Lila un día después. Al momento del choque, el gendarme se bajó de su auto pero en lugar de ayudar, comenzó a pegarle brutalmente a Ricardo, demostrando que no fue un accidente sino un claro ataque intencional. No es la primera vez que integrantes de la comunidad Qom son agredidos y asesinados. Dialogamos con el Carashé Félix Díaz, víctima hace unos meses de una agresión similar.
“Ricardo volvía a su casa, estaba visitando a sus familiares en una iglesia evangélica celebrando un acontecimiento de esta zona. Primero salió él, y creo que al kilómetro y medio de ahí sufrió este atentado. Su hija, Yanina, dejó diez minutos más o menos que pasaran sus padres y después los seguía con su hijo. Ricardo estaba acompañado por su mujer Celestina Jara. Él veía a través del espejo que un auto venía detrás de él, y en una dirección que no esperaba que el auto lo embistiera, porque él estaba siguiendo la línea blanca del borde de la ruta nacional, y de repente escucha un ruido, y ese ruido lo impacta detrás de la moto, y no había otro vehículo por lo que el conductor podía haber desviado el auto y evitar el choque. Ese impacto eleva a Celestina por el aire y cae sobre el parabrisas del auto, y a la criatura también, que quedó tirada en el medio del asfalto”, así reprodujo Félix Díaz a La Retaguardia, el relato que realizó el propio Ricardo sobre lo sucedido frente al juez Santos Gabriel Garzón.
Tendido en la ruta, Ricardo vio bajar del auto al conductor y pensó que se acercaba a ayudarlo, pero no fue así. El gendarme Walter Cardozo comenzó a patearlo y a agredirlo verbalmente, mientras Ricardo intentaba levantarse.
Celestina murió en el acto producto del impacto contra el parabrisas del auto; la beba Lila de diez meses fue trasladada al Hospital de Formosa Capital, donde murió al día siguiente.
No es la primera agresión directa que sufren los integrantes de la Comunidad Qom La Primavera de Formosa. En noviembre de 2010, el gobernador de la provincia, Gildo Insfrán, mandó a reprimir un corte de ruta que realizaba la Comunidad para reclamar la devolución de sus tierras, apropiadas por el Estado local y familias de terratenientes. En este marco, fue asesinado Roberto López. Cabe recordar que Ricardo Coyipé es uno de los veintiséis imputados, al igual que Félix Díaz y Celestina, en esta causa que también lleva adelante el Juez de Instrucción y Correccional 2 de Clorinda, Santos Gabriel Garzón.
Al día siguiente de la represión en noviembre de 2010, Mario López murió al ser embestido por un auto que manejaba un gendarme. En agosto de este año, fue atropellado el propio Félix Díaz, sufriendo golpes y heridas en el cuerpo y la cabeza. Pero no son los únicos casos, hay mucho más que mayoritariamente terminan en la nada: “muchas veces la policía se adelanta a dar información sobre el tema, y también tiene que ver con la información que dan los forenses de la zona cuando dicen ´murió por accidente, por traumatismo de cráneo, o por asfixia´, entonces se tapa eso a pesar de que hay visibilidad de la intencionalidad de la gente de matar a los indígenas con este método, de eliminarnos físicamente, nosotros nunca dudamos de que esto es intencional. También lo triste y doloroso de todo esto es que las personas afectadas en este maltrato de la vida son víctimas además de los abogados que trabajan en especialización de accidentes de tránsito, que muchos de ellos se quedan con la indemnización de los indígenas cuando llevan adelante las causas”, explicó Félix Díaz en diálogo con La Retaguardia.
Para Díaz hay muchos intereses detrás de estos ataques: “primero, el gobierno de la provincia de Formosa, que es el que está más interesado en que la Gendarmería se retire de la protección a los indígenas; pero nosotros somos conscientes de que esta realidad no se trata de la Gendarmería, sino que es un integrante de la fuerza que es un vecino de nuestra comunidad”. Díaz se refiere a Walter Cardozo, el gendarme que atropelló y mató a Celestina y Lila. La familia Cardozo vivió por quince años en 60 hectáreas dentro del territorio de la Comunidad: “por generosidad de la comunidad cuando la hermana de Cardozo echó a la familia a la calle, porque se quedó con la totalidad del terreno que está pegado al terreno indígena. La familia indígena por solidaridad a la familia Cardozo, la ubicaron en un pedazo de terreno y de ahí empezó a desarrollar sus actividades agrícolas y ganaderas, trabajaron muchos años ocupando las tierras indígenas, nunca se hizo ningún convenio. Y esa familia se retira creo que a mediados de agosto de 2010, cuando nosotros estábamos en la ruta, pero Cardozo siempre amenazaba y se burlaba de los indígenas porque decía `los indios para qué quieren tierras si no las trabajan, son haraganes, inútiles`, entonces se retira del lugar pero se queda con la bronca de no poder hacer nada ni quedarse en la tierra porque no tenía el respaldo jurídico para poder permanecer”, detalló Díaz sobre la relación entre la Comunidad y la familia del gendarme.
A fuerza de golpes y dolor, la Comunidad Qom La Primavera suma motivos a su lucha. A los reclamos por la devolución y respeto de los territorios que ancestralmente les pertenece, deben exigir justicia para los hermanos que el poder político y los terratenientes matan y lastiman.

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