17 ene. 2013

(Por La Retaguardia) Dialogamos con el historiador y actual asesor del bloque de diputados de Proyecto Sur sobre lo que considera una construcción cultural realizada desde el kirchnerismo sobre el origen y pago de la deuda externa. 
Olmos Gaona asegura que la Argentina continúa pagando hasta once mil millones de dólares anuales de una deuda ilegal e ilegítima que comenzó durante la última dictadura, que aumentó cada uno de los gobiernos democráticos, y que le pertenece a empresas privadas.


“Honrar la deuda es una frase, las deudas no se honran, se pagan si se deben, si no se deben no se pagan y se impugnan. Lo que pasa es que es una frase usada generalmente por el establishment, por los grandes medios; y por otro lado, es uno de los elementos fundamentales para no tocar el tema central de la fraudulencia”, reflexionó Alejandro Olmos Gaona en diálogo con Sueños Posibles, e invitó a hacer un poco de historia para poder entender dónde estamos parados respecto de la deuda externa y el relato que sobre ella se hace desde el gobierno nacional: “la deuda arranca con la dictadura, es reconocida por Alfonsín, aumentada sideralmente por Menem, aumentada nuevamente por Fernando de la Rúa, renegociada por Kirchner, malamente a mi juicio, en el 2005, y ha seguido aumentando. En el año 2005 cuando se hizo la reestructuración, la deuda era de 171 mil millones de dólares y hoy después de haber pagado sesenta mil millones es de doscientos mil millones, de acuerdo a las cifras oficiales del Ministerio de Economía de la Nación. Pero en toda esta argumentación que se escucha desde el oficialismo, dicen que ahora gran parte de la deuda, un poquito más de la mitad, es deuda interestado, es decir, deuda del Estado con Anses, el Banco Nación, el Banco Central, y una de las cosas que no se explicita es que esta ha sido una especie de idea clave de los banqueros para que les paguen a ellos con fondos destinados a otras cosas. Por ejemplo, del fondo de garantía de sustentabilidad de la Anses se saca plata para pagar deuda, pero ese fondo es para respaldar los haberes presentes y futuros de los jubilados, pero el gobierno decide pagar, y de hecho Cristina ha enfatizado que ella ha sido la principal pagadora”.
Olmos Gaona recordó que en 2010 le envió una carta a la presidenta donde le recomendaba investigar la deuda tal como lo hizo “su amigo Rafael Correa”, presidente de Ecuador. A modo de respuesta, recibió una larga misiva del secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, refiriéndose a la gran labor realizada por el padre de Olmos Gaona (Alejandro Olmos) gracias a sus denuncias e investigaciones, pero aclarándole que “el gobierno no podía hacer nada porque el Congreso no había hecho nada”.  Al respecto, Olmos Gaona agregó que en el Juzgado Federal 2 hay cinco causas penales que están actualmente “dormidas”: “hay más de una habitación entera con pruebas, pericias, testimonios, declaraciones de funcionarios, que demuestran toda la estructura del fraude (de la deuda). Ella - por Cristina Fernández - dijo públicamente que la deuda había sido legitimada por los diferentes gobiernos, y ella debe saber, como abogada, que para el orden jurídico nacional, y para el derecho en general, los actos ilegales e ilícitos, además de ser nulos de nulidad absoluta, son actos que no pueden ser refinanciados, el delito no es materia de refinanciación de nada. Es una forma de impunidad”.
Fiat Sevel, el Grupo Macri, Pérez Companc, Renault Argentina, Ford, son algunas  de las empresas privadas que se beneficiaron con la estatización de sus deudas, asumida por el Estado durante la última dictadura cívico militar y avalada por los posteriores gobiernos democráticos: “todas las empresas más importantes del país le debían al Estado nacional la mitad de la deuda pública cuando cayó la dictadura. La deuda pública de la dictadura era de cuarenta y cinco mil millones de dólares, la mitad exacta era deuda de empresas privadas probadamente fraudulenta. Durante una auditoría que se hizo en la primera gestión del ministro de Economía de Alfonsín, Bernardo Grinspun, en el año 1984, los auditores empezaron a darse cuenta de cómo se habían fraguado estas deudas, cómo en una especie de complicidad delictiva con los bancos extranjeros habían articulado la manera de defraudar al Estado argentino. Esta investigación le costó la carrera en el Ministerio a Grinspun, luego asumió (Juan Vital) Sourrouille y (José Luis) Machinea en el Banco Central y la mandaron al archivo. No quiero hacer imputaciones que no puedo probar, pero presumo que Domingo Cavallo la hizo destruir”, explicó Olmos Gaona durante el programa que conduce Alfredo Grande, y aclaró que se enteró de toda esta información a través de varios de los auditores que participaron de la investigación: “me dieron el duplicado de todo lo que habían hecho y lo presenté a la justicia que por supuesto, en esta causa de la deuda, sigue mirando los papeles y no hace nada”.
Alejandro Olmos Gaona fue asesor del presidente de Ecuador, Rafael Correa, y miembro de la Auditoría de ese país. Sobre esta experiencia, relató: “me acuerdo que cuando hicimos la auditoría en Ecuador, y Correa vio lo que era ese fraude descomunal a un país que tiene algunos recursos, los petroleros, pero que había sido saqueado durante treinta años, le produjo una indignación de tal magnitud, no solo a él, a todo el pueblo ecuatoriano cuando esto se publicó, no podían creer el grado de sometimiento de todos los gobiernos durante treinta años. Por supuesto, Correa tomó una posición distinta, él no tendría que haber negociado como lo hizo, pero su negociación de alguna manera favoreció al país, pero volvió a entrar en el juego del sistema. Lamentablemente él podría haber impugnado todo a los Estados Unidos, podría haber generado un escándalo descomunal pero no lo hizo, y se perdió una gran oportunidad de que el mundo viera cómo era la estructura del fraude. Porque una cosa es hablar del Fondo Monetario, del Banco Mundial, de que son organismos del imperio, y otra cosa es mostrar los dos momentos y las evidencias de las extorsiones, las presiones de todo lo que han hecho. Esa oportunidad lamentablemente se la perdió Correa porque una de las condiciones de alguna manera para hacer el acuerdo que se hizo fue que esa auditoría definitivamente se sepultara, los juicios que se habían iniciado contra los ex funcionarios del gobierno quedaran archivados, y esto pasara a ser un hecho histórico y nada más”.
De todos modos, Olmos Gaona afirmó que esta experiencia le permitió confirmar que el proceso ecuatoriano de endeudamiento fue igual al argentino: “y a través de unos amigos que tengo en el Ministerio de Finanzas de Brasil, vi que también es exactamente lo mismo. Ahí me di cuenta de que fue toda una matriz implantada en la década del `70 y continuada en los '80 y '90 para que los países funcionaran de la misma manera, a tal punto que cuando mandaban los contratos, y yo creo que el (Plan) Brady es un ejemplo de eso, incluían cómo tenían que ser las opiniones jurídicas de los abogados de la Argentina. Al principio me llamó la atención, pero son abogados contratados en Estados Unidos, y mandaban hasta la opinión que debía emitir el Procurador General del Tesoro que es el abogado del Estado nacional. Cuando el sistema de dominación es de tal magnitud, donde te imponen todo, no hay reacción, y en este momento en este gobierno reciclado donde aparentemente el discurso va para un lado y la realidad para el otro, se sigue con eso”.
En este sentido, Olmos Gaona dejó una ejemplo actual. Los abogados que asesoraron al gobierno durante el conflicto por la Fragata Libertad integran el estudio Clery Gottlieb Steen & Hamilton, y son los mismos letrados de todos los más grandes grupos financieros de Estados Unidos: “lo tengo documentado porque además son los mismos abogados que estaban en Ecuador, los puso el CitiBank en 1989, los contrató Menem y lo siguieron haciendo todos los demás gobiernos, aun el de Kirchner ¿Podemos creer que estos abogados de los grandes bancos como abogados nuestros nos van a defender? ¿O van a hacer que nos defienden y van a favorecer a los otros?”, se preguntó.
Olmos Gaona insistió en la necesidad de reflexionar y manejarse con datos concretos y certeros. Aseguró que en general los militantes del oficialismo no conocen todas estas informaciones y que algunos de los “supuestos intelectuales del gobierno están altamente remunerados”: “yo recuerdo que estuve con Hebe de Bonafini en el año 2005 – agregó a modo de ejemplo – y me dijo `yo voy a firmarte todo lo que hagas sobre la deuda`. A los pocos meses se hizo el canje, empezó la relación Hebe-gobierno y nunca más. Y eso me ha pasado con montones de personas que estaban de un lado y se pasaron al otro. Uno puede cambiar de opinión pero, sobre la base de datos objetivos, estamos favoreciendo permanentemente a los acreedores. Y el discurso doble es permanente, estamos hablando contra la ocupación de Inglaterra, y la presidenta alquila un avión a una empresa inglesa que tiene intereses con las petroleras que operan en las Islas Malvinas. Lo que pasa es que esas cosas no le llegan a la gente, o les llegan muy por encima, no hay precisión”. Olmos Gaona citó otro ejemplo: “la presidenta ha repetido lo del desendeudamiento en las tres sesiones inaugurales del Congreso de la Nación a las que yo asistí. Ella que sabe exponer muy bien, larga permanentemente datos falsos y cosas que no tienen que ver con la realidad. Cuando se pagaron los Boden, remedos de la famosa pesificación, ella dijo `ahora vamos a pagar dos mil y pico millones de dólares de los Boden que sirvió por la pesificación, bla, bla`, por supuesto se olvidó de decir que su marido Néstor Kirchner había emitido Boden por 5.600 millones de dólares, que fueron comprados íntegramente por Venezuela a tasas de interés escandalosas. Se miente de esa manera. Los actuales doscientos mil millones de deuda no son un invento mío, está el dato en la página web del Ministerio de Economía, no hay forma de que lo eludan. El tema es que la gente no dimensiona, no tiene conciencia de la enorme relación que hay con esta enorme transferencia de recursos y la pobreza. Estamos pagando un promedio de once mil millones de dólares por año de servicio de la deuda, ¿qué se podría hacer con ese dinero en Argentina?”, se preguntó el historiador Alejandro Olmos Gaona como reflexión final. Sobran las respuestas.

DESCARGAR

0 comentarios:

Publicar un comentario