26 ene. 2013

(Por La Retaguardia) En los últimos tiempos, desde el gobierno nacional se ha instalado la idea de que todo lo referido al narcotráfico se concentra en Rosario, una ciudad con una intendenta socialista, ubicada en una provincia gobernada también por el mismo partido ¿Cuánto de verdad hay en esta afirmación kirchnerista y cuánto de utilización política? Se lo preguntamos al periodista Carlos del Frade, quien habló del crecimiento de la tasa de homicidios en la localidad santafesina, pero también de lo que calificó como un “pacman cultural y político”, que es el kirchnerismo que “va comiendo de distintos sectores sociales para engordarse a sí mismo”.

Para que un tema que forma parte habitualmente de la agenda de los medios alternativos sea difundido por el conjunto de diarios, radios y programas de televisión vinculados al oficialismo, debe tener como punto de ataque a algún adversario ocasional del kirchnerismo. Ocurre con el caso de Luciano Arruga y el mandatario bonaerense Daniel Scioli, la situación en la Sala Alberdi y el jefe de gobierno porteño Mauricio Macri, y el involucramiento de la policía en el narcotráfico, tal el caso de  Hugo Tognoli (ex jefe de la fuerza santafesina), o la situación de los militantes del Movimiento Evita baleados en Rosario, donde la intendenta de Rosario, Mónica Fein, y el gobernador de Santa Fe, Antonio Bonfatti,  son socialistas. Estos dos últimos casos han sido acompañados por una permanente caracterización de Santa Fe y particularmente de Rosario como distritos donde se concentra el narcotráfico.
Al respecto, el periodista e historiador santafesino Carlos del Frade afirmó, en diálogo con La Retaguardia, que hay una realidad concreta que es que en la provincia de Santa Fe y en la zona de Rosario se desató el año pasado una ola de homicidios muy fuerte: “llegamos a tener una tasa de 15,2 homicidios por cada cien mil habitantes, cuando la tasa en el país anda por 6 homicidios cada cien mil habitantes. Se multiplicó dos veces y medio. Esa realidad tiene que ver con la narcomafia, pero que fue protegida e impulsada por 24 años de peronismo que gobernó la provincia, más estas administraciones socialistas que no tuvieron la valentía necesaria para manejar la policía desde la política y por lo tanto hoy la policía es socia y cómplice del narcotráfico, como pasa en todo el país, porque si hay un tema del que no habla la presidenta de la Nación jamás es del tema del narcotráfico, y ese silencio se parece mucho a la complicidad. Por lo tanto, es falso hablar de una narcoprovincia o de narcosocialismo porque, en todo caso, tendríamos que hablar de un país narco y de un gobierno que deja abierta la frontera para que el narcotráfico entre y haga lo que tenga ganas de hacer aquí en la Argentina. Ese es el problema real y de fondo”.
Sobre Rosario en particular, Del Frade señaló que en los últimos años se ha dado una dinámica que ha permitido que una enorme cantidad de armas esté a disposición de un “pueblo desesperado”: “de pibas y pibes que no terminan la escuela secundaria y que, al no encontrar entonces sentido a la vida, viven sin sentido y terminan matando sin sentido, y este es tal vez uno de los hechos que está marcando hoy la geografía que va dibujando el capitalismo en todas las provincias argentinas y no solamente en Santa Fe”, agregó.
Al conocerse la noticia de los tres militantes del Movimiento Evita de Rosario baleados, resulta casi inevitable asociarlo con el triple crimen del Barrio Moreno, ocurrido el 1 de enero de 2012, cuando tres jóvenes militantes del Movimiento 26 de Junio, que integra el Frente Popular Darío Santillán (FPDS), fueron asesinados por una banda de narcotraficantes, como así también sobre los diferentes alcances que tuvo la cobertura de los dos casos por parte de los medios tradicionales, sobre todo oficialistas. Del Frade, que además forma parte de la Comisión Investigadora Independiente de este hecho, consideró que ambas situaciones tienen características totalmente distintas: “Los chicos asesinados del FPDS eran tres militantes sociales, que no tenían ningún tipo de relación con lo que significaba la banda de narcos que pululaban en la zona; y con los del Movimiento Evita la cuestión es otra cosa, está más complicada la cuestión de las idas y las vueltas de los familiares de Ferreyra, que es esta familia que se termina yendo de Nuevo Alberdi. Estos muchachos efectivamente fueron baleados pero detrás de esto hay una gran inflación discursiva en donde el kirchnerismo pone, por supuesto, su mejor pose de ser perseguido socialmente por el narcotráfico cuando después habrá que ver en los barrios hasta qué punto la cuestión de algunos referentes, de algunas organizaciones sociales, no ha sido ganada también por el narcotráfico. Pero es totalmente diferente un caso del otro”.
Y en este sentido, se le preguntó a Del Frade cómo se posiciona una militante político como él en una provincia donde existe esta especie de disputa o polarización discursiva, informativa y de instalación de temas entre el kirchnerismo y el socialismo. “Uno no está del lado de ninguno de los dos, porque los dos son mentirosos, y en realidad están siempre en el mismo lugar, del lado de los poderosos”, afirmó el periodista: “lo que nosotros decimos es lo que producimos a través de la investigación periodística y señalamos con absoluta claridad: que acá hay una narcopolicía. Efectivamente hubo cobardía y complicidad de la administración de (Hermes) Binner primero, de la de Bonfatti después, con no poder, no querer, no saber cómo modificar la estructura mafiosa de la policía, pero esto está atado a lo que fueron 24 años de desarrollo de esta serpiente que estuvo en el huevo de la serpiente, en su desarrollo, y que tiene hoy esta vida plena. Ese huevo de la serpiente y ese desarrollo original son 24 años de peronismo, y en forma paralela lo que hay que saber es que la cocaína que hoy se ha criticado su consumo en Rosario no nace como nace la soja del territorio santafesino, sino que viene al territorio santafesino y allí está la responsabilidad absoluta del gobierno nacional, con fuerzas de seguridad que generan negocio fomentando la inseguridad”.
Aprovechamos la conversación con Del Frade para abordar también otro temas. Por ejemplo, le preguntamos por su próximo libro: “El Sargento Cabral y el Gaucho Rivero, peones heroicos”, al que describió como “una investigación periodística y una mirada política sobre la historia argentina de las mayorías anónimas que fueron nuestros negros, nuestros indios y nuestros gauchos”, según el autor. Explicó además que este 3 de febrero se cumplen 200 años del combate de San Lorenzo; y que el 26 de agosto, 180 años que ocho trabajadores explotados por los ingleses recuperaron Malvinas durante algunos meses, liderados por el Gaucho Rivero. “Decidimos historiar lo que se sabe oficialmente tanto de Cabral como de Rivero - relató el periodista e historiador santafesino - porque nos sirve como excusa individual para hablar de los hijos de los esclavos. Cabral era hijo de una esclava negra, Cabral era negro, y en realidad nunca llegó a hacer sargento, eso es algo que lo puso después el Ejército. Pero forma parte de esa historia ninguneada de los que realmente pusieron el cuerpo por la lucha por la independencia que fueron los negros y los gauchos, como es el caso de Rivero. Además en los dos se da la particularidad que están en una región que primero vive este gran movimiento social revolucionario que fue el artiguismo, después se suman a la lucha contra las distintas invasiones, porque Rivero termina muriendo en el combate de la Vuelta de Obligado el 20 de noviembre de 1845, así que hacemos una historia social de los negros, de los pueblos originarios, y de los gauchos, que son los que realmente pusieron el cuerpo, pero hay poco documento porque no sabían leer ni escribir y no pudieron dejar testimonio de eso, así que hacemos un recorrido por todo un tramo largo de la historia argentina, que iría desde la Revolución Francesa que es cuando nace Cabral hasta el rosismo, yendo por Malvinas, nuestros negros, la historia del imperio británico, y terminando en una fantasía donde hacemos dialogar a José Hernández con los familiares del Sargento Cabral y del Gaucho Rivero, de donde nace supuestamente la idea de esa payada que en el libro original José Hernández le hace tener a Martín Fierro con el moreno. Eso es muy interesante porque nos pareció como si fuera un tercer final al Martín Fierro, el segundo lo escribió maravillosamente bien Borges, y nosotros simplemente balbuceamos un tercer final que no está ni siquiera a la altura de las suelas de los zapatos de Borges obviamente, pero eso también forma parte del libro”.
Carlos del Frade presentará “El Sargento Cabral y el Gaucho Rivero, peones heroicos” el 7 de febrero en la sede ATE Rosario, ubicada en San Lorenzo 1879 de esa localidad santafesina.

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