17 feb. 2013

Foto: Fabio Paz
(Por La Retaguardia) El 15 de febrero de 2010, la policía reprimió a vecinos de Andalgalá al intentar desalojar el corte que los asambleístas mantenían para evitar el ingreso de maquinaria al emprendimiento minero Agua Rica. Algo similar había ocurrido una semana antes en otras localidades catamarqueñas. En tanto, el año pasado, el 10 de febrero, la guardia de infantería reprimió con perros y balas de goma a los vecinos que cortaban la ruta en Tinogasta también contra la megaminería. Situaciones parecidas se vivieron en Belén y Santa María. Sobre estos hechos y su actualidad, dialogamos con Martín  Musarra, quien más allá de haber nacido en La Plata vive hace largo tiempo en Andalgalá. Es uno de los creadores de Pantalla para los pueblos, “una especie de observatorio de documentos”, según definió. A su vez, conversamos acerca de cómo la batalla antiminera tiene un espacio esencial en los medios alternativos y sobre el nacimiento de Radio Fortaleza de Tinogasta.

Mientras los distintos emprendimientos mineros que empresas trasnacionales desarrollan en varias provincias del país intentan avanzar, gracias a la complicidad política y judicial, la lucha antiminera de vecinos y asambleístas crece. Cortes selectivos e informativos, radios abiertas, movilizaciones, son algunas de las muchas actividades que cotidianamente llevan adelante para concientizar acerca de los daños que trae consigo la megaminería y para evitar su implementación. Es habitual que muchas de estas luchas terminen en represión por parte de policías provinciales como así también de efectivos de seguridad privada o patotas contratadas directamente por las empresas.
El año 2012 se despidió con violencia en Andalgalá cuando el sábado 29 de diciembre fue reprimida la caminata 161 que realizaba el pueblo. Mujeres, adultos mayores y niños recibieron palos y golpes de parte de la policía. No era la primera vez. Hace unos días se cumplieron tres años de un hecho similar. A Martín Musarra le tocó vivir de cerca lo sucedido el 15 de febrero de 2010 en Andalgalá y lo recordó en diálogo con La Retaguardia: “fue un avasallamiento de los derechos humanos y un abuso de autoridad de tres días, desde que el 12 de febrero la fiscal había empezado a hacer el desalojo y montó una guardia a cincuenta metros de la asamblea. Del lado del norte estaba la gente de Infantería, y del sur el grupo Kuntur (grupo de elite de la policía catamarqueña). El 15 de febrero fue un día que conmocionó y marcó un antes y un después por lo menos en Andalgalá. No hay nadie que no lo haya vivido, es un hecho que nos atravesó como andalgaleses. El último fin de semana estuvimos en un encuentro en Tinogasta, pude estar por primera vez con los tinogastenses después de la represión; un año tuve que esperar. La verdad que vi también cómo les caló hondo esta impotencia y lo que vivieron el 10 de febrero de 2012”.
Hace dos meses, La Retaguardia entrevistó a Roberto Lovera, integrante de la Asamblea de Tinogasta por la Vida. Durante la conversación, Lovera se refirió a cómo la llegada de la minería a la zona significó la pérdida de paz y tranquilidad: “nos encontramos sitiados y acosados permanentemente. Nos damos cuenta de que estamos acosados por gobiernos y empresas que pretenden entrar en los lugares donde uno está viviendo, y el problema es que buscan los cerros, cercanos un poco más alejados, y siempre van a surgir tener problemas con el medio ambiente y el agua. En zonas montañosas, en zonas poco áridas falta agua, prácticamente todavía no hemos visto la lluvia este año, salvo algo en invierno no ha caído una gota de agua, pero el pequeño río que alimenta el lugar se está formando por los deshielos de la cordillera. Acá también tenemos glaciares, nieves eternas y esa esponja es la que nos da el agua, y la gran minería va a competir con el agua que vamos a usar para la vida de las personas, para la vegetación, los animales. Entonces cuando vemos que los gobiernos miran para otro lado y simplemente hacen una ecuación económica, piensan en ese rédito momentáneo que les va a dar esas migajas de la minería, y entregan a las comunidades sin importarles el futuro de cada lugar, ni el cuidado del medio ambiente”.
Para Musarra, en los momentos de desesperación y crisis tan grandes en los que se siente que no hay garantías, los medios de comunicación juegan un rol muy importante: “hacen ese puente y ese cable a tierra que tanto alentamos, para que no nos desaparezcan del mapa. La gente se defiende con las cámaras. Establecer un medio de comunicación alternativo es la única garantía cuando te dejan en bolas todos los representantes. En el medio de la resistencia nosotros encontramos esa vertiente, que parece ser bastante natural. Nos pasó a nosotros: después de la represión vimos que un solo medio estaba cubriéndolo. Percibimos que como era un medio comercial podía dejarnos en banda, esto hizo que surja Radio El Algarrobo. Y ahora en Tinogasta estamos viendo cómo crece la FM Fortaleza, que también surge casi como una respuesta natural a la represión, al ver que no hay garantías de todo lo que uno viene haciendo y de lo que supuestamente vienen haciendo los gobiernos; a veces es el único canal posible. Si no fuera por estas vías la impunidad sería mucho más grande. Cumplen un rol importantísimo en las comunidades que siguen resistiendo y que tienen este desafío inmenso que es luchar contra toda la corrupción institucional en todos los poderes”, aseguró a La Retaguardia.
Específicamente sobre Radio Fortaleza de Tinogasta, Musarra relató: “se están organizando para crecer en altura, a cuatrocientos metros de la radio tienen una torre de veinte metros que la van a desmontar para montarla en Radio Fortaleza, donada por un vecino que no la está usando. Creo que van a aumentar la potencia. Están saliendo muchos programas, en el fenómeno de generar programas aparecieron un montón de compañeros de la asamblea que tienen su espacio. La verdad que es un orgullo como están organizados". 
Allí aparece en el relato una figura fundamental en el armado de la comunicación de las Asamblea por la Vida de Tinogasta: Darío Moreno, quien falleció hace algunos meses: "Darío había organizado en la imprenta unos talones, como una especie de bono contribución, donde los asociados contribuyen con la radio y se les hace una devolución con una pauta publicitaria. Es increíble la participación de la comunidad y la cantidad de vecinos que colaboran, y hay muchos chicos con ganas de laburarla y convencidos de la resistencia y de la canalización de esa resistencia a través de la comunicación. Descubriendo también la interacción con otros medios a través de la Red Nacional de Medios Alternativos. Y cómo se siente también el empuje del Darío: hay un montón de chicos que empezaron porque él los pinchaba e insistía”, sostiene Musarra en un merecido recuerdo.
Con el correr de los años y las represiones, la lucha antiminera de vecinos y asambleístas catamarqueños no baja los brazos; por el contrario, resiste el avasallamiento y los golpes, crece y se reproduce a través de movilizaciones y cortes, pero también mediante la creación de nuevos medios de comunicación que desde lo alternativo permiten que se amplifiquen las voces que el poder no quiere escuchar. 
En los audios tenés la posibilidad de escuchar esta entrevista, pero también está la transmisión especial que realizamos el viernes cuando la población de Andalgalá salió a la calle para recordar los 3 años de la represión.

Martín Musarra DESCARGAR

Andalgalá a 3 años de la represión DESCARGAR

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