6 feb. 2013

(Por La Retaguardia) Para hablar de minería a cielo abierto primero fue necesario conocer el tema; ahora suena cada vez con más fuerza la utilización de un nuevo método extractivo: el fracking. Para saber en qué consiste y sus alcances contaminantes, conversamos con Javier Rodríguez Pardo, especialista de la Red Nacional de Acción Ecologista (RENACE), quien efectivamente nos confirmó que este sistema necesita grandes cantidades de agua, provoca explosiones, y genera casi trescientas sustancias tóxicas.


A medida que se terminan los yacimientos de gas y de petróleo, se empieza a procurar su búsqueda en lugares de acceso más difícil. Para ello se utiliza la fractura hidráulica, método conocido como fracking. Para Javier Rodríguez Pardo, de la Red Nacional de Acción Ecologista, esta situación corrobora que los minerales se han agotado a lo largo del tiempo, algo que desde la RENACE vienen advirtiendo: “van a buscar entonces el gas que está escondido en arenas bituminosas, a dos mil, tres mil y hasta cinco mil metros de profundidad”.
En diálogo con La Retaguardia, Rodríguez Pardo explicó que el fracking es un proceso más costoso que el convencional y dio detalles de su funcionamiento: “se encamisa el agujero y luego se vuelve a hacer esa perforación por encima, porque cuando uno perfora tanto siempre se contaminan de alguna manera las napas si no se tiene el debido cuidado, porque uno lo que hizo fue comunicar las napas a través de la perforación. Lo que hace este sistema primero y fundamentalmente es consumir muchísima agua, después cuando llega a la profundidad deseada debajo de esas pizarras donde por teledetección y sistemas de cateo que se han hecho previamente se detectó la presencia de gases, se libera ese gas. Y para eso en la punta de ese trépano que por ahí empieza a deslizarse por abajo, se empieza a buscar el sitio donde está el gas escondido y hay que reventar esas pizarras, esas rocas, esas arenas, para liberar el gas que está ahí. Esto se hace poniendo explosivos, que lo que hacen es liberar ese gas que se va a ramificar. Son como pequeñas tuberías por donde va a escapar ese gas que después va a ser recogido con equipos especiales y llevado a su destino final”.
El fracking necesita una imponente cantidad de agua, que es inyectada en los pozos para hacer una solución que permita la extracción del gas y el petróleo. En un pozo solo, se utilizan casi treinta mil metros cúbicos, y cabe remarcar que existen miles, uno al lado del otro, en el mundo.
Pero además del consumo de agua, al hacerse este sistema de explotación aparecen casi trescientas sustancias químicas, que son tóxicas, cancerígenas, y mutagénicas: “el ser humano no para en función de llevar delante de cualquier manera y como sea un comercio y manejarlo con la promiscuidad que permite una rentabilidad rápida sin cuidado alguno. Lo que más se deteriora aquí son los acuíferos porque se contaminan las aguas. En Europa la protesta mayor es porque con esa contaminación se libera un montón de elementos radioactivos, dentro de esas sustancias tóxicas”, continuó Rodríguez Pardo.
En Argentina este sistema extractivo es nuevo, pero hace años que se viene usando en países que no tienen petróleo: “al encontrar esto que está escondido ahí abajo generalmente en zonas arcillosas, en rocas sedimentarias que están ahí estratificadas en las profundidades, se realizan cientos de pozos que ocupan muchísimas hectáreas”, aseveró Rodríguez Pardo a La Retaguardia.
El país con más experiencia en fracking es Estados Unidos, donde se desarrolla desde hace quince años. En algunos sitios, estas explosiones hasta produjeron movimientos sísmicos: “en Estados Unidos, hay denuncias en este sentido. Ya hay sitios donde no piensan tocar los suelos porque es más el daño que van a provocar que las soluciones que le pueda dar el eventual combustible que obtendrán. En Francia, por ejemplo, decidieron no hacerlo y generaron una suerte de moratoria. Por ahí circulan unos correos que dicen que los franceses lo han prohibido, pero es falso, lo que han hecho es una moratoria, tirar la pelota para adelante. Ellos saben que es complicado porque son pequeños países comparativamente donde gran parte de ese suelo en el que hay economías regionales ancestrales que les han dado enormes beneficios a esos pueblos. Imagínense esos pozos, unos pegados a otros, que se hacen por miles, donde la migración de gases como el metano termina contaminando todo y otros hidrocarburos que aparecen ahí contaminan millones de litros de agua cargados con químicos y tóxicos que se requieren para extraerlos porque no se extraen con facilidad. El hombre, al ver que está disminuyendo la capacidad de utilizar la energía conocida, más las complicaciones por el calentamiento global, en lugar de buscar energía alternativa o de hacer debates sobre matriz energética por otras alternativas no contaminantes, va a buscar ese gas o petróleo escondido con este método que hace un daño imponente. En la región cantábrica, en España, en Francia y en otros lugares la discusión es evidente, la gente salió a la calle y esto no lo quiere, porque vieron la contaminación”, explicó.
Existen en Argentina varias agrupaciones de distintos puntos del país que ya trabajan para denunciar los riesgos del fracking y luchan para evitar su utilización. Entre Ríos y Chubut son dos ejemplos en este sentido. Rodríguez Pardo menciona además el caso de un pozo de Repsol e YPF en Loma de la Lata en Neuquén, que no es un yacimiento convencional tal como se lo pretende presentar sino justamente un pozo en el que se pretende utilizar el fracking. Cerca de allí, en Vaca Muerta, los vecinos ya se encuentran realizando asambleas para discutir estos temas.
Todo hace presumir que, así como sucede con la megaminería a cielo abierto, la utilización del fracking también despertará conflictos sociales. Lo que resta saber es cuándo estallarán y de qué manera.

DESCARGAR

0 comentarios:

Publicar un comentario