14 mar. 2013

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Foto Gache Manfil (Hijos avellaneda)

(Por Oral y Público) El Tribunal Oral en lo Criminal Nº1 de San Martín dio a conocer el martes pasado su veredicto en el juicio por los crímenes de lesa humanidad cometidos en Campo de Mayo, que abarcó a veintitrés víctimas, entre ellas siete mujeres embarazadas, y la causa por la apropiación de Laura Catalina de Sanctis Ovando, nieta restituida en 2008. Todos los imputados fueron condenados. Los represores Santiago Omar Riveros, Reynaldo Benito Bignone, Luis Sadí Pepa, Eduardo Corrado y Carlos Macedra recibieron prisión perpetua; Carlos Eduardo José Somoza, 25 años de prisión; Julio San Román y Hugo Miguel Castagno Monge, 20 años; y Eugenio Guarañabens Perelló, 16. En tanto, los apropiadores de Sanctis Ovando, Carlos del Señor Garzón y María Francisca Morillo, fueron condenados a 15 y 12 años respectivamente. Dialogamos con el abogado querellante y militante de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, Jorge Brioso, sobre los alcances de esta sentencia a la que calificó como “justa” y sobre los próximos ejes en la lucha contra la impunidad por los delitos cometidos en la zona norte del Gran Buenos Aires durante la última dictadura cívico militar.


El balance que realiza sobre la sentencia de este juicio el abogado querellante Jorge Brioso, junto con las víctimas particulares que representó y distintos organismos, es que se trató de un veredicto justo, que no presenta fallas en lo que es la conclusión lógica de los hechos que se fueron probando a lo largo de las audiencias: “me da la sensación de que todos comparten esto más allá de que obviamente a una víctima de crímenes tan aberrantes como los que se juzgaron siempre le gustaría algún año más de prisión o la pena máxima. Había una cierta esperanza de que saliera bien porque el juicio había sido perfectamente desarrollado, pero a la vez hay jueces en la formación actual del tribunal que era la primera vez que votaban, entonces uno siempre guarda una confianza prudente. Y esa confianza me parece que se vio reconocida porque del fallo se puede discutir si corresponde algún año más de prisión pero no se puede discutir que han reconocido todos los hechos probados, que no han absuelto a ninguno de los responsables por ninguno de los crímenes que se les enrostraron, o sea que han reconocido toda la verdad que los testigos y las víctimas fueron a expresar ahí, así que desde ese punto de vista estamos satisfechos”, expresó Brioso en diálogo con Oral y Público.
Sin embargo, el abogado sí lamentó que el tribunal, integrado por los jueces Héctor Sagretti, Daniel Cisneros y Daniel Petrone, -los dos últimos, subrogantes- no haya avanzado en algunos planteos específicos efectuados por las querellas. Por ejemplo, el reconocimiento jurídico del genocidio como caracterización; en la sentencia se habló de crímenes de lesa humanidad, por lo que se mantuvo la calificación que tenía el tribunal de San Martín en su formación anterior. Al respecto, Brioso señaló: “esta es una larga lucha en la que se vienen conquistando prácticamente mes a mes nuevos reconocimientos, el primero fue el Tribunal Oral Número 1 de La Plata -presidido por Carlos Rosanzki- y luego en el interior del país hubo varios, así que esta lucha continúa. Ya tenemos confirmación de la Corte Suprema de aquel primer fallo contra Miguel Etchecolatz que reconoció el genocidio, o sea que eso es cosa juzgada y firme, ahora el trabajo es unificar el criterio para que la jurisprudencia sea clara y contundente en ese sentido, digamos que todos toquemos la misma música para decirlo en términos no jurídicos y que lo entendamos”.
Sin duda, Campo de Mayo fue uno de los lugares emblemáticos de la represión. Según explicó Brioso, la distribución de la maquinaria terrorista se organizaba por zonas con sus áreas y sub-áreas, a cargo de cada cuerpo del Ejército. “Campo de Mayo en los años de plomo se convirtió en la sede de la Zona IV de Seguridad Nacional, como le llamaba la dictadura – desarrolló en Oral y Público el letrado –. Dividieron al país es seis zonas, y como no hay cuarto cuerpo del Ejército la zona IV le fue asignada a la guarnición militar de Campo de Mayo, y lo que en otras zonas le correspondía un área a cada batallón de un cuerpo del ejército en el caso de Campo de Mayo le correspondía a una escuela. Así Infantería tenía a su cargo Vicente López, Caballería tenía Tigre, y así en cada partido de la zona norte del Gran Buenos Aires, que era una zona de mucha concentración de poder popular en lo fabril sobre todo, había sindicatos muy fuertes con mucha militancia. De hecho la movilización de la zona norte del Gran Buenos Aires fue lo que había logrado pocos meses antes del golpe nada menos que el desplazamiento de José López Rega y de Celestino Rodrigo, los ministros de Bienestar y Economía. Acá había mucho poder popular concentrado, al que respondieron con un sistema terrorista muy concentrado también que generó el campo de concentración más grande del país por el número de víctimas, porque fueron alrededor de cinco mil compañeros que pasaron por Campo de Mayo, y a la vez el más siniestramente eficaz porque es el que tiene menos porcentaje de sobrevivientes en todo el país. Se hace muy arduo, muy empinado a veces probar los hechos, porque hay muy pocos sobrevivientes que puedan decir que vieron a tal o cual secuestrado”.
Brioso también explicó que dentro de Campo de Mayo funcionaba lo que se llamó “El Campito” que fue de alguna manera un laboratorio, ya que el sistema de desaparición llevado adelante por los militantes en este centro clandestino “fue cambiando con el tiempo a medida que iban encontrando dificultades”: “aquel primer juicio por Campo de Mayo por el caso de Floreal El Negrito Avellaneda, que se pudo condenar por homicidio porque estaba el cuerpo, que había aparecido en la costa de Montevideo, fue porque los primeros cuerpos los tiraban con contrapeso en el Delta del Tigre, pero la corriente cortaba las sogas y la marea arrastraba los cuerpos hasta la costa uruguaya, entonces cuando empezaron a aparecer catorce, quince cuerpos cambiaron el método y tuvieron un período con enterramientos clandestinos en muchos lugares descampados de la zona, todavía se siguen encontrando rastros en diferentes lugares, y el Equipo de Antropología Forense sigue buscando, sospechamos que hay enterramientos adentro de Campo de Mayo, y el método último y más sofisticado consistía en simular enfrentamientos con ataques a puestos policiales donde todos los participantes eran personas que habían sido detenidas desaparecidas y que luego eran enterrados en fosas comunes como NN o como personas identificadas. En cuanto a las apropiaciones de bebés algunas eran muy burdas, porque el caso de Catalina que es la nieta recuperada que pudo juzgar a sus apropiadores en el marco de este juicio también, se pudo juzgar a los verdugos de sus padres y a sus apropiadores, y era muy pueril cómo se marcaba que la compañera desaparecida Miriam Ovando, que fue asesinada después de dar a luz, había sufrido un legrado y dejaron constancia de esto en el libro del Hospital Militar cuando estaba de nueve meses, algo difícil de sostener desde el punto de vista médico, y en la misma página, ocho renglones más abajo contaba que la apropiadora había tenido una beba y que le había puesto tal nombre, lo cual demuestra una impunidad absoluta que hacía que no se cuidaran ni siquiera en los registros que dejaban. Después eso lo fueron sofisticando y tuvieron la maternidad clandestina donde las personas entraban, daban a luz y los chicos eran apropiados sin dejar ningún rastro”, especificó.
Si bien estuvieron secuestrados en Campo de Mayo muchos militantes peronistas, tanto de Montoneros como de otras organizaciones de la misma extracción, este centro clandestino estaba concentrado en la represión a organizaciones marxistas, por eso hay muchos compañeros de esas organizaciones que han estado detenidos allí sin ser de la zona. En este sentido, Brioso afirmó que existió en este ex CCDTyE (Centro Clandestino de Detención Tortura y Exterminio) una extrema crueldad en la aplicación de la desaparición forzada y de la apropiación de chicos: “en este juicio hubo siete casos de embarazadas a las que les robaron los niños, solamente una de ellas está recuperada, y además el hecho de que el sector de la dictadura que dirigió Campo de Mayo no es el proyecto político que perdió en términos de aquella intención del almirante Massera y de algunos sectores de la Marina de formar un partido populista dirigido por militares, línea política que fracasó; sino que era el sector liberal, Bignone que en la práctica hacía de secretario político de Videla y Santiago Omar Riveros que era el representante argentino en la Escuela de las Américas, era me parece a mí más que el que recibía órdenes de Videla el que le traía las órdenes a Videla. No nos olvidemos que la represión fue calcada en toda la región y la usina ideológica de donde salía el modelo represivo era la Escuela de las Américas que respondía al Comando Sur del Ejército de Estados Unidos, que respondía directamente a Henry Kissinger, el jefe del Departamento de Estado. Entonces me parece que esa gran concentración de poder y esa impunidad absoluta con la que actuaron se debe también a que era el proyecto político que prevaleció en la interna entre los militares, el sector del Ejército que ganó la batalla militar y política. Por eso es que no lo pueden creer. Cuando Riveros hace su respuesta indagatoria por escrito decía lo mismo que dijo al despedirse de la escuela de la marina, ‘nos cuestionan porque ganamos la guerra’. Yo creo que todavía no lo pueden creer y siguen guardando el silencio y manteniendo en noche y niebla tantos datos que ellos conocen, sobre todo dónde están los chicos que se robaron. Esa me parece que es la herida más abierta que tenemos en la actualidad. Y mientras ellos sigan manteniendo ese criterio de guardar silencio, pensamos que no hay arrepentimiento por lo que no puede haber perdón, por lo tanto tiene que haber juicio y castigo efectivo”, aseguró.
Del momento de la lectura de la sentencia, Brioso destacó la presencia de cantidad de jóvenes y trabajadores, ya que esto demuestra que “no es una lucha del pasado sino también del futuro”, y que las nuevas generaciones están igual de convencidas que los sobrevivientes y testigos de la necesidad del juicio y castigo, y de no permitir más demostraciones de autoritarismo, como le ocurrió a una testimoniante de la zona de Zárate: “cuando fueron a reconocer el apostadero naval donde ella estuvo secuestrada – relató Brioso – el juzgado avisó un día antes a la guarnición que iban a ir y cuando llegaron alguien la llamó por su nombre de pila desde la vereda de enfrente, y ella se acercó pensando que era un vecino o un conocido, y era un hombre con bigote postizo que le dijo ‘vos no viste nada, porque si viste algo sos boleta’. Una amenaza cara a cara, insólita, pero ese tipo de cosas todavía pasan y cada episodio de estos refuerza aún más la convicción y la valentía de los testigos para salir a decir lo que les pasó porque si bien es lógico que cualquier persona normal sienta terror cuando un integrante de las fuerzas armadas te viene a amenazar en tu cara, más terror les da evidentemente que al país le vuelva a pasar lo que pasó en esos años. Este episodio pasó en noviembre cuando el juzgado de instrucción fue a reconocer el lugar, pero es cotidiano, hay todavía bolsones de autoritarismo que no se han animado a cometer ninguna fechoría físicamente pero que tratan de seguir explotando el viejo terror del que se valían; pero, por suerte, me parece que la población ya no retrocede, las nuevas generaciones están tan convencidas como los veteranos que han tenido experiencia en este tipo de cosas”.
En cuanto a los ejes de la próxima etapa, el abogado querellante e integrante de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre manifestó que existe el problema del juzgamiento en el lugar donde se sucedieron los hechos: “como el departamento judicial de San Martín abarca un territorio muy extenso, todo lo que fue la zona IV, hasta Zárate, Morón y Hurlingham, lo que era el antiguo departamento judicial de Morón, hay un reclamo fuerte de las víctimas y de los testigos de que el juicio se lleve adelante en los lugares donde sucedieron los hechos, y ahora viene el juicio por los casos de Zárate y Campana, antes del momento de empezar el juicio que es el 15 de abril tenemos que definir si logramos que el tribunal acceda a ir a Zárate o Campana a llevar adelante el juicio, y después vienen los de Mansión Seré que es toda la zona de Morón, Castelar, Ituzaingó y Merlo, y también hay un reclamo en el sentido de que el municipio de Morón ha puesto a disposición lugares y ha pedido formalmente junto con las víctimas que el juicio se haga ahí”, explicó.
Otro de los temas de reclamo permanente es el problema de la unificación, porque se unifican las causas de manera arbitraria: “fragmentando los hechos nunca vamos a poder probar lo que realmente pasó en Campo de Mayo”, afirmó Brioso.
Otra cuestión en la que se debe seguir trabajando es en quebrar la impunidad de “los de más arriba”, es decir los que organizaron la represión desde afuera de las fuerzas armadas y desde afuera del país, los responsables civiles: “el tenernos muchos años tratando el juzgamiento de los militares es una forma también de amortiguar eso. No nos olvidemos que en Campo de Mayo estuvo involucrada la empresa Ford Motors de Argentina con toda su dirección, con un campo de concentración adentro de la fábrica, estuvo involucrada la Mercedes Benz, con directivos que tienen niños apropiados y a esos no hemos logrado ni siquiera llevarlos a indagatoria. Ese tema de los responsables civiles y de los responsables extranjeros me parece una asignatura pendiente fuerte que tenemos”, consideró Brioso tras culminar una parte importante de su trabajo: otro tramo de la megacausa por los crímenes en Campo de Mayo ha llegado a la sentencia. No habrá demasiado tiempo para festejar. Otros tramos de la causa comenzarán próximamente.




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