30 mar. 2013

(Por La Retaguardia) Cuando todavía no se terminaba de conocer y entender qué era la minería a cielo abierto, Esquel celebró una consulta popular para preguntar a los pobladores si aceptaban o no la  instalación de la empresa canadiense Meridian Gold en esta localidad chubutense. Se cumplieron diez años de aquel 23 de marzo de 2003, en el que 11.046 personas le dijeron NO a la mina, por lo que entrevistamos a Susana Asaf, integrante de la Asamblea de Vecinos Autoconvocados, para hablar de aquellos días y también del presente y la necesidad de la nueva consigna: NO es NO.


A lo largo de una semana Esquel se vistió de fiesta, con charlas, exposiciones, y una movilización de más de seis mil personas en las que se recordó aquella consulta popular en la que el pueblo le dijo No a la instalación de emprendimientos mineros en la ciudad. Pero en estos diez años no hubo solo festejos y alegrías.
La periodista e integrante de la Asamblea de Vecinos Autoconvocados de Esquel, Susana Asaf, contó a La Retaguardia que vivirlo como un festejo abierto, con gran concurrencia de jóvenes, fue una manera muy distinta a cómo se desarrollaron esas jornadas de hace diez años: “varios vecinos vivimos circunstancias muy feas de persecución, momentos muy duros, hasta entraron a mi casa, de mucha tensión por lo menos hasta no definir lo que fue el plebiscito. Pero también con mucho compromiso. Creo recordar que en aquel momento dije una frase que acuñé para mí, yo creo que la historia pasa por la información, se vuelve a muchos lados pero no se vuelve a la ignorancia, fue un trabajo de hormiga, de casa por casa, vecino por vecino, todos comprometidos, íbamos explicando qué era la minería, cómo era el proceso, por qué se pensaba lo que se pensaba, todo con información”, recordó.
Asaf también recurrió a su memoria para contarnos que conoció el tema de la minería de una forma lateral: “hay que recordar el contexto – explicó –, años de mucha desocupación, durísimos y si uno escuchaba que se venía a instalar una empresa como que te agarrabas de lo que fuera porque era un momento de crisis. No me había interiorizado mucho en el tema, porque estaba haciendo un trabajo sobre el ALCA, y hablando con una colega de Ecuador me dice ‘pero si ustedes, en tu ciudad, tienen un problema más grave’. Me puse a investigar y apareció la sospecha, porque no me quieran dar información, se tergiversaba, y ver mucho nerviosismo hizo crecer más la sospecha y ahí empecé a consultar con diferentes profesionales. Fue muy loco también ver diversos grupos que después se terminaron uniendo, gente de la universidad que también empezó a ver de qué se trataba, ellos tenían los elementos científicos como para explicarnos en un lenguaje más llano. También estaba la historia de las asambleas que habían surgido, los primeros movimientos en 2001, entonces había varios grupos activando”.
La gran movilización popular que se generó y llevó a lograr un resultado tan contundente en el plebiscito del más del ochenta por ciento (de hecho participaron de la consulta un diez por ciento más de los vecinos que habitualmente iban a votar para elegir autoridades), también contó con el apoyo y cobertura de los medios alternativos, tal como lo remarcó Asaf: “si el tema (de la minería) se conoció en un primer momento fue gracias a los medios alternativos que actuaron como verdaderas redes. Generalmente cuando querés estar bien informado vas a los medios alternativos, porque son los que desarrollan como corresponde la noticia”.
Pero la pelea no terminó aquel 23 de marzo de hace diez años. Las empresas mineras en connivencia con el poder político mantienen el intento de avanzar por sobre los recursos naturales y la opinión popular: “alguien que trabaja en un medio de comunicación también es gerente de relaciones públicas de esa empresa (minera) y agita su imagen para tratar justamente de reinsertar el tema. Otra gente quiere voltear la ley que aprobamos en Esquel, la 5001 (que prohíbe la minería a cielo abierto y la utilización de cianuro en Chubut), que no es perfecta pero la quieren sacar para hacer un pseudo código minero. La historia es no poner la mina esta porque, según ellos, no tiene licencia social, pero sí quieren poner una de mucha más magnitud, que puede ser el Proyecto Navidad, para el que están apretando gente. Es terrible porque son pobladores de la meseta que está aislada, hay experiencias muy fuertes y en el Proyecto Navidad hay mucha plata y además es de uranio. Así que los tipos siguen agazapados y evidentemente hay mucho interés de que la Legislatura lo apruebe, y la Gobernación también tiene interés”, aseguró Susana Asaf a La Retaguardia. Y en este sentido remarcó que la lucha del pueblo de Esquel se mantiene año a año: “el compromiso está tan vivo como siempre porque desgraciadamente la codicia es así; una vez que están los buitres los vas a tener ahí, entonces hay que estar alerta”.
Se cumplieron diez años de un plebiscito que fue el primer paso, la punta de lanza de un montón de otras luchas a lo largo de la cordillera, y de todo el país, en contra de la instalación de la megaminería a cielo abierto. Una pelea que continúa día a día.

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