24 mar. 2013

Las hermanas Jara esperan su libertad

(Por La Retaguardia) El lunes 18 de marzo comenzó el juicio contra Ailén y Marina Jara, acusadas de “tentativa de homicidio” por defenderse del ataque de un hombre que las acosaba hacía tiempo. El hecho ocurrió en febrero de 2011, y desde entonces las jóvenes se encuentran detenidas. El proceso debía terminar esta misma semana pero se postergó hasta el 26 de marzo, día en que se escucharán los últimos testimonios, los alegatos y con suerte también la sentencia. Sobre los alcances y significados de esta causa dialogamos con Romina Amor, integrante de la Campaña Nacional contra la Violencia hacia las Mujeres, una de las organizaciones que acompañan desde un primer momento a las hermanas Jara.



“La justicia actúa al revés, no defiende a los y las de abajo, a las mujeres; es machista y patriarcal y, por suerte, los movimientos de mujeres, las organizaciones sociales, mujeres y varones, en la calle, vamos a lograr de a pequeños pasos pero con unidad ir torciéndole el brazo a la justicia”, afirmó Romina Amor en relación al comportamiento de la justicia en general y en particular durante la causa de las hermanas Jara, un caso al que calificó como paradigmático.
El 19 de febrero de 2011 Ailén y Marina Jara fueron atacadas, como tantas otras veces desde hacía años, por Juan Leguizamón, uno de sus vecinos en la localidad de Paso del Rey. Pero en esa oportunidad, el agresor portaba un arma de fuego y las hermanas se defendieron hiriéndolo con un cuchillo. Inmediatamente, Leguizamón las denunció y fueron detenidas. Primero se las acusó por lesiones pero rápidamente la carátula se cambió a “tentativa de homicidio”, gracias a la amistad del propio Leguizamón con el comisario de la zona. Las hermanas están detenidas desde hace más de dos años en el penal de Los Hornos, donde sufrieron violencia física y psicológica, además de falta de atención médica.
“Lo que pasó acá es que esta persona fue a denunciar, y las chicas no pudieron hacerlo, entonces como él denuncia y ellas no, las que quedan como responsables son ellas, y en realidad ¿a cuántas mujeres les pasa que son acosadas sexualmente y no denuncian?; y no lo hacen porque las acusan, las revictimizan, las vuelven responsables del acoso con las preguntas que se les hace, y encima después se tienen que bancar en el barrio estar cerca de la persona que las ataca”, señaló Romina Amor, en diálogo con La Retaguardia, y agregó: “justo me decía una compañera que es de uno de los barrios del conurbano, que se quería imaginar que este hombre iba a ir preso, y yo la verdad que lo dudo. Nosotras luchamos por la libertad de las chicas, pero después hay que ver cómo ellas van a poder convivir con esta persona en el barrio. Entonces cualquiera de las chicas a las que les pase esto, capaz que no denuncian porque tienen miedo. Y ese miedo es un producto social, del lugar de las mujeres en la sociedad, de lo poco legitimado que está que las mujeres nos defendamos, que cuando vas a que te den una mano el Estado o los organismos que te tienen que responder, no lo hagan y encima te responsabilicen a vos”.
Con el acompañamiento de una numerosa concentración de organizaciones de derechos humanos y contra la violencia hacia las mujeres en la puerta de los Tribunales en Mercedes, el lunes comenzó el juicio contra las hermanas Jara. Ese día declaró Ailén y también Leguizamón, además de algunos testigos de la querella. Sobre esta primera jornada, Amor destacó: “apareció un elemento muy importante que es que Leguizamón se desdijo de su primer testimonio de aquel tiempo cuando a las chicas les dictan prisión preventiva. En ese momento, él dice que fue abordado por las chicas que tenían un arma de fuego que habían disparado, y esta vez dijo una frase en la que dejó ver que el que tenía el arma era él. Ahí el fiscal leyó la primera declaración que se contradecía con lo que él estaba diciendo en ese mismo momento. Ese es un elemento importantísimo porque deja ver que tenía un arma y podría habilitarse la hipótesis de la legítima defensa. La Comisión por la Libertad de Ailén y Marina, todas las mujeres, todos los movimientos que estamos apoyando, estamos pidiendo que la carátula se cambie a legítima defensa, que es lo que pasó en realidad. Es el derecho que cualquier mujer tiene de defenderse ante un atacante o cualquier situación de violencia. La carátula actual es tentativa de homicidio, empezó siendo lesiones graves o leves y por alguna jugarreta del sistema y complicidad entre la policía y el sistema judicial se cambia la carátula, por lo que ellas siguen encerradas”.
En la audiencia del martes 19 continuaron declarando distintos testigos, y a decir de Amor la fiscalía tuvo una postura más dura: “aparecieron preguntas como si las conocían a las chicas, cómo son, con cuántos novios salen, qué tipo de relaciones tienen, y eso nos hace ver claramente que la violencia sexual es la que primero sufrieron ellas y la violencia institucional es la que sufren hasta hoy. Adjudicar o intentar indagar qué tipo de moral tienen las chicas no tiene ningún sentido, eso no justifica de ninguna manera el acoso. Nosotras todavía le tenemos esperanza al tribunal, podría haber peores. Inclusive una de las cosas que Leguizamón dice en su testimonio es inventar una historia de amor con ellas, suponiendo que si hubiera una historia de amor se justificaría igual el acoso sexual. Por eso nuestra campaña apunta a luchar contra las violencias, porque en realidad no es una sola la que arma el cuadro general de las mujeres, sino que son muchas las violencias que están articuladas. En este caso, están profundizadas, ellas sufrieron la violencia sexual con el ataque de esta persona, y adentro cuando estuvieron detenidas primero en la comisaría donde se les hace el cambio de carátula, adentro del servicio penitenciario ellas eran molidas a palos, porque cuando el caso se hace conocido, empieza a haber visitas seguidas de organismos de derechos humanos, mucho revuelo, y eso no gusta, hubo amenazas de trasladarlas a otros penales, pero por suerte ellas se mantuvieron fuertes y juntas ahí adentro. Para ellas, que estemos las organizaciones apoyando es muy importante, ellas lo dicen”.
En este sentido Romina Amor destacó en particular el rol y actuación de la Comisión por la Libertad de Ailén y Marina: “son quienes se pusieron al hombro esta causa, si ellas no hubieran escuchado a la mamá de las chicas contar esta historia en un espacio abierto esto no se sabría y las chicas seguirían presas. Nuestra reflexión es cuántas Ailén y Marina hay en este momento en el servicio penitenciario y cuántas podemos ser Ailén y Marina, porque claramente ahora que hay una campaña que dice que hay que sacarle tarjeta roja al maltratador, ellas le sacaron tarjeta roja y por eso están presas. Entonces qué podemos hacer para revertir esto. Nosotras pensamos que la posibilidad de legítima defensa es un derecho básico y tenemos que fortalecernos las mujeres para perder el miedo y defendernos, porque históricamente nos han enseñado que está mal defendernos, y estas cosas las refuerzan pero pensamos que hay que modificarlo”.
El juicio oral y público debería haber terminado el mismo martes, pero no sucedió porque el fiscal pidió agregar más testigos por lo que las audiencias se postergaron hasta el martes 26 de marzo, día en que se escucharán las últimas declaraciones, los alegatos y es de esperar que también sea el momento de la sentencia. Para ese día, las organizaciones volvieron a convocar frente a las puertas del Tribunal, ubicado en las calles 26 y 27 de la localidad bonaerense de Mercedes, para acompañar a las hermanas Jara en la que será la última jornada de juicio y, si la justicia así lo dispone, también la última jornada de encierro.

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