18 mar. 2013

(Por La Retaguardia) El proyecto Orquestas Infantiles y Juveniles del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires funciona desde hace quince años. Cuenta con mil setecientos alumnos, doscientos diez trabajadores y dieciséis orquestas, algunas con hasta ciento cincuenta integrantes, que funcionan en doce sedes de zonas carecientes de la Ciudad de Buenos Aires, como Retiro, Lugano, Bajo Flores, Saavedra, Once, Mataderos, Barracas, Constitución, La Boca, entre otras.
En el último año se recortó el envío de viandas, luego se suspendió el subsidio a cooperadoras, y finalmente en febrero pasado salió una resolución ministerial que indicaba que los trabajadores del programa iban a dejar de ser contratados para pasar a tener estabilidad laboral. Pero treinta y cinco personas que cumplen funciones dentro de las orquestas quedaron afuera de la medida. Adriana Wescher, una de las delegadas del proyecto, en diálogo con Otras voces, otras propuestas, contó cuál es la tarea que llevan adelante las orquestas, por qué son valiosas y cómo las defienden ante una funcionaria que no los quiere escuchar.

El proyecto de Orquestas Infantiles y Juveniles depende de la Subsecretaría de Equidad Educativa, a cargo de la licenciada Soledad Aquino, del Ministerio de Educación porteño. En todo este tiempo han trabajado prácticamente sin inconvenientes con los diferentes ministros y gestiones, y el proyecto creció y fue valorado. Pero hace un año comenzaron a cambiar las cosas y ahora la situación es preocupante.
“A lo largo de este último año, todo este cuadro de satisfacciones y grandes valoraciones en las que inclusive hemos formado músicos que ya no son alumnos sino trabajadores de este proyecto, hemos recibido diferentes ataques y atropellos por parte de la Subsecretaría de Equidad Educativa, a cargo de la licenciada Soledad Acuña”, explicó la delegada Adriana Wescher en diálogo con Luis Angió en Otras Voces, otras propuestas.
Respecto a la conducta de la funcionaria Acuña, Wescher especificó: “lamentablemente entendemos que tiene una política equivocada, con muy poco diálogo. El año pasado tuvimos recortes en las viandas, después tuvimos suspensión del subsidio de cooperadoras, y el broche de oro fue enterarnos de que en febrero salió una resolución, que es una medida legal del gobierno de la ciudad a través de sus ministerios, que era de interinatos y decía que los trabajadores del proyecto orquestas infantiles y juveniles íbamos a estar en lo que se llama una situación de estabilidad. Íbamos a dejar de ser contratados, esto es producto de la lucha de los trabajadores que hace dos años conseguimos la ley 3623 de la Legislatura porteña. Habiendo una ley y una resolución ministerial nos sorprende que en esa resolución no estén incluidos treinta y cinco compañeros”.
Wescher manifestó que los trabajadores no incluidos en la resolución no solo no quedaron estables, sino que además no están interinos, ni tampoco firmaron un nuevo contrato: “lo que nosotros queremos es que se rectifique la resolución y se los incluya. De esta manera, no solo están atacando a estos compañeros y a la discriminación que se hace de ellos frente a todos los que hemos tenido la suerte de tener el interinato, sino que además atacan al proyecto porque el tema de la estabilidad en el trabajo genera fisuras y situaciones conflictivas”, agregó.
Las actividades se desarrollan en escuelas públicas, a contra turno, y los días sábados a la mañana o a la tarde, donde se dictan clases de instrumento, lenguaje y ensayo de orquesta. En relación justamente al alcance e importancia de éste y otros proyectos que funcionan dentro de lo que se llama “área socioeducativa” del Ministerio de Educación, Wescher afirmó: “las orquestas infantiles y juveniles tienen su equipo de trabajo conformado por músicos, asistentes técnicos pedagógicos, diferentes coordinaciones, es una conformación que nos hemos dado a lo largo de estos quince años para justamente llevar la mejor calidad pedagógica, educativa, cumplir una función social muy importante, porque nosotros no trabajamos en lugares donde éste bien se encuentre rápidamente y sea de fácil acceso, nosotros sabemos lo que es para los chicos y las familias poder acceder a estar en la orquesta. Tenemos la satisfacción muchas veces que las maestras y directoras de las escuelas se sorprenden que los chicos que muchas veces no saben qué hacer con ellos, los que se llaman los ‘excluidos del sistema,’ en la orquesta están sentados, soplan el clarinete, están con su trombón o su corno perfectamente cumpliendo las consignas del director, leyendo partituras y tocando al unísono entre varios”.
Además de la inestabilidad laboral de los treinta y cinco trabajadores, Wescher explicó que otra de las principales preocupaciones que tienen es cómo van a seguir sosteniendo el proyecto: “estamos luchando para que el subsidio vuelva. Lo que nos dijeron desde el Ministerio es que las compras de los instrumentos se van a hacer por parte del Ministerio. Lo que explicamos es que eso puede ser una declaración de principios, pero que en concreto necesitamos que los instrumentos estén en las sedes, tener dinero para repararlos, y que eso sea rápido, porque cuando una cuerda se rompe no podemos esperar a abrir un expediente para obtenerla, con lo cual la manutención tiene que ver con el subsidio de la cooperadora y con los salarios pagados en tiempo y forma, y cada docente estable en su trabajo”.
La delegada, además, reclamó que el Estado se haga cargo de lo que corresponde, que es generar políticas públicas donde no exista ni el atisbo de una gestión asociada, o alguna situación de privatización. En este sentido enfatizó que el pedido que vienen realizando no es solo salarial sino en defensa de las orquestas de las escuelas públicas: “lo que nosotros queremos seguir haciendo, como lo soñó el maestro que creó este proyecto, Claudio Espector, y que sigue siendo nuestro coordinador, es defender la mejor calidad pedagógica justamente para aquellos que menos tienen y que no tuvieron la suerte de tener, o que les fue vedado por algún motivo. En definitiva nosotros ya sabemos que la paritaria salarial no es el único paquete de temas que la educación pública tiene que afrontar y esperamos que en un llamado de reflexión la subsecretaria rectifique esta resolución y revise el tema de los subsidios porque para nosotros en quince años la verdad que la satisfacción de todos los conciertos realizados, de todos los aprendizajes, de la cantidad de universidades de aquí y del exterior que nos han llamado para investigaciones, dan fe de la jerarquía del trabajo y lo valioso que es no solo para las mil setecientas familias sino también para el propio Gobierno de la Ciudad”, concluyó.

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