23 mar. 2013





(Por Oral y Público) En el marco de un nuevo aniversario del golpe de Estado que instaló la última dictadura militar, dialogamos con Chicha Mariani, una de las fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo; Taty Almeyda de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora; y Enrique Fukman de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos, con quienes abordamos las distintas convocatorias, consignas, miradas y vivencias de cara a este 24 de marzo. De yapa, también les consultamos sobre la designación de Jorge Bergoglio como Papa y su rol, y el de la iglesia, durante la etapa más oscura de la historia argentina del siglo XX.


El Encuentro Memoria Verdad y Justicia es un espacio de coordinación de partidos políticos, organizaciones y organismos de derechos humanos, y como todos los años este domingo 24 de marzo convoca a marchar desde Congreso a Plaza de Mayo, a partir de las 15.30, bajo la consigna “No a la impunidad de ayer y de hoy”. Respecto a la impunidad de ayer, exigen juicio y castigo a todos los genocidas por todos los compañeros, la apertura de los archivos de la dictadura, y la restitución de la identidad de los jóvenes apropiados. En relación a las cuentas pendientes en materia de derechos humanos hoy, Enrique Fukman, integrante de la AEDD, afirmó: “la consigna sería ‘No a la criminalización de la protesta; basta de perseguir, torturar, asesinar y desaparecer a los luchadores populares’, porque en nuestro país en todos los gobiernos constitucionales se siguieron y se siguen violando derechos humanos, tenemos en este momento más de cuatro mil compañeros procesados por luchar, la persecución que existe a vecinos y ambientalistas de las zonas donde está la megaminería a cielo abierto, el asesinato de los hermanos Qom y toda la persecución que se hace a los pueblos originarios y a los campesinos para quitarles sus tierras, los asesinatos en la Ciudad de Buenos Aires que por el mismo tema hubo en el Parque Indoamericano, y toda la persecución a los que luchan por sus derechos”.
La otra convocatoria para este domingo es la que realizan Abuelas de Plaza de Mayo, Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, [email protected] de Desaparecidos por la Verdad y la Justicia, H.I.J.O.S., a las 14, en Avenida de Mayo y 9 de Julio. Desde allí se movilizarán a Plaza de Mayo con la bandera que lleva las imágenes de los treinta mil desaparecidos, leerán un documento y habrá música: “porque siempre a nuestros hijos los recordamos con alegría porque ellos querían vivir, tenían planes, proyectos. Es realmente conmovedor ver a la gente con la emoción que se acerca, quiere tocar la bandera, a nosotras; pero no es a nosotros, sino que por intermedio nuestro tocar a nuestros hijos, porque las madres jamás hemos nacido como Madres de Plaza de Mayo, no nacimos con un pañuelo en la cabeza, pero nos llevaron lo más preciado que tiene una mujer que es su hijo, por eso somos Madres de Plaza de Mayo, así que todos los mimos, los recuerdos que nos hacen son a nuestros hijos”, señaló en diálogo con Oral y Público Taty Almeyda de Madres Línea Fundadora.
Además, este año la movilización será bajo la consigna: “Por una justicia democrática, basta de corporación judicial”. Al respecto, Taty reflexionó: “si bien la consigna para el 24 es por una justicia democrática, tenemos que rescatar la cantidad de jueces, fiscales, abogados que son los que llevan adelante estos juicios que no los podíamos hacer en la Argentina por las leyes de impunidad, pero por la lucha inclaudicable de los organismos, de los sobrevivientes, de tanta gente militante de la época, que no bajamos los brazos llegamos al 2003, y fue la primera vez que un presidente, nuestro otro hijo Néstor Kirchner, nos recibió, nos escuchó y tomó los derechos humanos como política de Estado”.
Esta semana, Taty también acompañó la colocación por parte del Ministerio de Defensa de la Nación de una placa por su hijo Alejandro en lo que fue el Instituto Geográfico Militar, donde trabajó hasta el día que desapareció, ahora llamado Instituto Geográfico Nacional. “Es la primera vez que se coloca una placa en un instituto que fue un instituto militar”, señaló emocionada Almeyda.
Cuando le preguntamos desde Oral y Público a Chicha Mariani, una de las fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo y referente de la Fundación Clara Anahí, sus impresiones ante este nuevo aniversario, dijo que no sabía si sentir vergüenza o bronca: “todavía estamos con estos canallas libres, en el sentido de que pueden hablar y trabajar en contra de la verdad, me apena, me avergüenza – reflexionó –. Llevo 36 años buscando a mi nieta Clara Anahí pero creo que son 35 o más los que llevo también trabajando en la justicia. Desde dos lugares trabajé en mi búsqueda, una fue la justicia y primero la religiosa. Recurrir a todos los ámbitos donde nos pudieran ayudar a encontrar a nuestros nietos. Lo mismo cuando integré Abuelas hasta el año 1989. Pero seguimos a paso de tortuga y que estos sinvergüenzas sigan hablando, entorpeciendo, amenazando, que todavía te llamen por teléfono y te insulten, es algo tan tremendo, tan increíble, que yo ya con la altísima edad que tengo me parece algo tan ilógico, tan brutal, tan propio de estos asesinos perversos, porque fueron muchos los que se agregaron a la dictadura militar, la parte civil argentina, gente del exterior, algunos curas y obispos que nos cerraron las puertas”.
María Isabel Chorobik de Mariani, Chicha, relató su experiencia personal con la iglesia durante los años de dictadura: “a mí, por ejemplo, uno de los obispos me dijo ‘retírese señora’ señalándome la puerta de la Catedral de La Plata. Monseñor José María Montes me dijo ‘está muy bien donde está, no la busque, no moleste a la gente que está trabajando por ella y que la va a cuidar muy bien, váyase’. Cuando le dije que no es posible, que es mi nieta, y cómo no la voy a buscar, me dijo ‘le falta fe’. Así que a mí me consta la falta de ayuda de la Iglesia que fue donde primero recurrimos. Estos hombres, que son más bestias que hombres, hicieron todo lo posible para que jamás los encontremos, porque somos miles y miles los familiares que todavía buscamos. Nos torturan todos los días, uno se levanta sabiendo que le falta el hijo o la hija tan queridos, o los nietos. Entonces cómo los podemos definir, engendros del infierno, y todavía tienen el tupé de hablar, de presentarse como grandes personajes, de decir que han hecho el bien,; lo que han hecho es hundir a la patria, torturar a miles de personas, no solo los que fueron torturados en los campos de concentración, sino también a los que no nos dieron nunca noticias de nuestros hijos desaparecidos. Con el tiempo pudimos ver los libros donde están asentados todos los que murieron, todos los chicos, en qué calle, de qué forma, nunca nadie nos dijo que en esos libros podíamos encontrar dónde habían ido a parar nuestros hijos. Y en cuanto a los nietos debe haber también un libro con toda seguridad, porque es costumbre muy nuestra, y sobre todo los que tienen culpas, guardar la documentación para que el día de mañana puedan culpar a otros y excusarse de lo que hicieron o de lo que no hicieron”.
Chicha afirmó que el 24 de marzo también es una jornada de vergüenza para ella porque ese día se puso contenta al creer que con el golpe se terminarían los asesinatos de la triple A: “esa gente que mataba mis alumnos, que me tenían aterrada por mis alumnos, nunca me imaginé que mi hijo iba a caer también ahí. Fue un día en que yo dije ‘qué suerte, va a haber orden’. Mi hijo llegó un rato después a mi casa y me dijo ‘mamá, ¡cómo podés pensar eso!’. Ya tuve tiempo después de pensar de otra manera”.
La actuación y complicidad de la iglesia católica durante los años de dictadura es una de las temáticas de las que aún se debe debatir, investigar y juzgar en profundidad. En este sentido, les preguntamos a los tres entrevistados no solo por la designación de Jorge Bergoglio al frente del Vaticano sino por su rol a partir de 1976. Para Taty Almeyda, el actual Papa tiene asignaturas pendientes en la Argentina y reiteró el reclamo por la apertura de los archivos del Vaticano: “ahora que es el Papa, con el poder que sabemos que tiene la iglesia en el mundo, esperamos saber entre otras cosas dónde está el resto de los bebés apropiados, dónde están los restos de nuestros hijos, qué pasa además con esos curas pedófilos que lo único que se ha hecho en el mundo es cambiarlos de iglesia, o de parroquia. El único cura que hemos podido condenar hasta ahora a perpetua y en cárcel común es Christian Von Wernich, y sigue dando misa donde está preso. El Papa Francisco tiene en sus manos lograr que podamos saber la verdad. La jerarquía eclesiástica fue, es y será hasta tanto no pida perdón a nuestros hijos y no se arrepienta de una complicidad total con ese horror, esa dictadura que asoló el país. Así que la complicidad de la jerarquía sigue porque realmente no han dado señal de ningún tipo, ni de perdón, ni de arrepentimiento”.
La experiencia de Chicha Mariani con la iglesia fue, tal como ella misma la calificó, una desilusión total. Contó que a Bergoglio no lo conoció excepto por lo vivido por la familia De la Cuadra, a quien el ahora Papa derivó para que hablaran con Monseñor Mario Picchi en la Catedral de La Plata: “el día que llevaban esa carta a la curia de la Catedral, yo estaba sentada en una silla esperando la audiencia de Monseñor Picchi, y el señor De la Cuadra, con quienes ya habíamos empezado a trabajar juntos, me dijo muy contento, satisfecho, esperanzado de todo, que traía la carta de Begoglio para Monseñor Picchi para que lo ayudara, porque la iglesia jesuítica le debía mucho a la familia De la Cuadra, en oraciones, en campos que la familia había donado para los jesuitas antes de todo esto. Después que me atendió Picchi, me fui y De la Cuadra quedó allí. No resultó nada, como no resultó nada de todas las gestiones que hicimos en aquel momento. Como dije, a Bergoglio no lo conozco personalmente, pero se habló antes de él, no sé si ha ayudado a alguien, pero que no hizo nada concreto también es una verdad y eso sí lo sé. Me hubiera alegrado muchísimo de la designación por ser argentina si no hubiera sabido toda esta vergonzosa situación de la iglesia en esto, pero así no me dice nada, no espero nada, lo considero como los demás obispos que nos despreciaron, no nos dieron noticias, nos insultaron, nos echaron de sus iglesias”.
Mucho se ha dicho y discutido sobre la actuación de Bergoglio ante la desaparición de los curas jesuitas Francisco Jalics y Orlando Yorio, secuestrados durante meses en la Escuela de Mecánica de la Armada. Enrique Fukman también sobreviviente de ese centro clandestino escuchó la declaración del ex arzobispo de Buenos Aires en el marco de uno de los juicios realizados por los crímenes cometidos en la ESMA. Y así lo relató a Oral y Público: “todo lo que puedo decir es lo que escuché de la propia boca de Jorge Bergoglio, cuando es llamado a declarar y ante su relato de que él se reúne con los curas Yorio y Jalics después de que ellos son liberados. Se le hizo una pregunta concreta, si Yorio y Jalics le habían comentado que en la ESMA había más gente secuestrada y Bergoglio contestó que sí. Entonces se le preguntó qué hizo, y él dijo que le informó a sus superiores. Se le preguntó si hizo algo más, si lo denunció, si fue al lugar, si pidió por ellos, porque si iba con otros obispos al lugar sabiendo que había gente secuestrada a él no lo hubieran secuestrado, respondió que no hizo nada. Se le preguntó si lo denunció cuando vinieron los gobiernos constitucionales, y dijo que no. Si nos ponemos realmente a pensar que ese ‘no’ no venía de cualquiera, venía del provincial de los jesuitas, de alguien que podía realmente haber hecho mucho por la gente que estaba secuestrada, pero suponiendo que no lo hizo por miedo, posteriormente tampoco lo hizo, uno piensa realmente que por esa actitud todo lo que hizo fue encubrir durante todos estos años a los genocidas. Ahora pide que perdonemos; nosotros como sobrevivientes de los campos de concentración y exterminio, pedimos justicia”, concluyó, contundente, Fukman.  

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