12 abr. 2013

Silvana Parrile
(Por Oral y Público) Cecilia Parrile declaró el pasado 4 de abril en la Megacausa Tucumán como querellante y testigo de contexto por la desaparición de su hermana Silvana y su cuñado Ricardo Salinas. La entrevistamos unos días después y conversamos sobre las sensaciones y reflexiones que le dejó aquella jornada. En este marco compartió parte de su testimonio en el que relató cómo era y por qué luchaba su hermana. También hubo tiempo para que nos contara los reclamos por mejores condiciones de detención efectuada por un represor y hasta un festejo de cumpleaños de un imputado realizado en el propio tribunal.

El mega-juicio por delitos de lesa humanidad cometidos en Tucumán comenzó en noviembre del año pasado, con más de cuarenta represores imputados, entre policías, representantes del clero, civiles y militares, acusados por los secuestros, torturas y desapariciones de 235 personas en los centros clandestinos de Jefatura de la Policía y el ex Arsenal Miguel de Azcuénaga. A lo largo de estos primeros meses se han ido escuchando los testimonios de varios testigos y sobrevivientes. El jueves 4 de abril fue el turno de Cecilia Parrile, que es querellante por las desapariciones de su hermana y su cuñado, ocurridas en enero de 1977. Su declaración se dio en el marco de lo que se conoce técnicamente como “testigo de contexto”: “yo no fui testigo presencial del secuestro de Silvana y Ricardo, entonces mi testimonio sirve para contextualizar una búsqueda y en términos más que jurídico-políticos, podríamos decir, para hacer de alguna manera una semblanza, un relato que encarne a las personas a las que uno estuvo buscando durante estos 36 años, entonces lo que a mí me tocó de alguna manera es responder la pregunta de la abogada de cómo era Silvana”, explicó en diálogo con Oral y Público.
Para declarar, Parrile debió viajar desde Buenos Aires donde vive hasta Tucumán: “en mi caso particular es como compleja la situación, porque mi sensación en términos más emocionales tiene que ver con que yo me traslado a un lugar donde soy extranjera de alguna manera, y todos mis afectos y el acompañamiento más fuerte de mi familia, mis amigos, mis compañeros queda en Buenos Aires. Me los llevo simbólicamente, pero cuando llego allá siento que lo más cercano a mi historia queda en Buenos Aires. Sin embargo, tengo que reconocer que al llegar allá, a mí me habían ofrecido el acompañamiento del equipo de apoyo a testigos, que es un equipo de psicólogos que trabaja con el tribunal, que me recibió desde que llegué hasta la puerta del tribunal, una psicóloga en particular estuvo conmigo hasta el momento mismo de la declaración. La verdad que eso es importante, yo lo valoro y lo rescato, me parece que es un apoyo muy enriquecedor”.
Poco después de comenzado el juicio, se conocieron los pedidos de familiares y sobrevivientes, y hasta del músico Juan Falú, de acompañamiento a los testigos y querellantes durante las audiencias, ya que era más fuerte la presencia de allegados a los imputados. Ante la consulta acerca de si esta situación se había modificado y cómo era el acompañamiento efectuado desde la sociedad tucumana, Parrile manifestó que continúa habiendo poca asistencia a los tribunales: “en lo que respecta a la sociedad tucumana en su conjunto yo no creo que haya habido modificaciones respecto a lo que nosotros planteamos en noviembre pasado cuando se inicia este juicio. Sigue habiendo poca asistencia a las sesiones del tribunal, sigue habiendo como un grupo de apoyo permanente a los represores que los recibe y los despide cuando llegan y se van, que no es tan numeroso como al principio por supuesto, pero que siguen estando. En particular el día que a mí me toca declarar, casualmente el tribunal estuvo más concurrido porque ese día, antes que a mí, le tocó declarar al viceministro de Defensa de la Nación, Alfredo Forti, por la desaparición de su mamá, entonces al haber una persona con cierta inserción en la gestión actual hizo que hubiera más presencia, más acompañamiento, y hasta desde el punto de vista de la prensa una cobertura más amplia que no está habiendo en los otros días”.
Además de la experiencia de testimoniar en el juicio, a tan solo pocos metros de los represores, Parrile presenció el reclamo efectuado a través de videoconferencia (ya que no puede asistir a las audiencias por problemas de salud) de uno de los imputados por las condiciones en que se encuentra detenido en la cárcel de Ezeiza: “tuve la oportunidad de escuchar a un represor que pedía mejoramiento de estas condiciones de detención al tribunal, y pedía también que lo trasladaran nuevamente a Tucumán porque estaba sufriendo un fuerte desarraigo por esta distancia que tenía respecto de su familia, que él no podía recibir visitas y que estaba teniendo un fuerte padecimiento psíquico por esto. Yo por lo menos tuve que hacer un ejercicio de tolerancia y paciencia para poder escuchar a este señor  reclamar, durante unos quince minutos, por el mejoramiento de sus condiciones carcelarias, cuando todos sabemos que fue una de las personas que mató, torturó, robó, lo que sabemos que han hecho cada uno de estos represores que están siendo juzgados en esta megacausa y en tantas otras”.
Durante su presencia en Tucumán, los compañeros de Parrile le contaron que unos días antes de su declaración hubo un festejo dentro del propio Tribunal. Así lo relató a Oral y Público: “los represores ingresan por una calle lateral del tribunal donde llegan algunos en celular y otros en un colectivo, popularmente llamado el ‘reprebus’. Unos compañeros me comentaron que hace unos días cuando estaban ingresando al tribunal, vieron que había globos de colores, se escuchaban cantos y una mujer se aproximaba a la puerta de entrada con una torta, y lo que supieron después es que era el cumpleaños de uno de los represores y que sus amigos, familiares y adeptos lo esperaban con globos y una torta al ingreso del tribunal”.

¿Cómo era Silvana?
En el marco de la entrevista en Oral y Público, le trasladamos a Cecilia Parrile el mismo interrogante que le hizo el tribunal durante su declaración. Una pregunta que en palabras de Cecilia es una de las más complejas de responder pero que a la vez hacerlo le produce un efecto reparador: “Silvana era una joven vital, entusiasta, que tenía muchos proyectos, que era representante de una generación que no eludía el compromiso sino más bien que le ponía el cuerpo a la lucha y que no declamaba sus ideales sino que los encarnaba y tomaba partido a favor de los explotados y se enfrentaba con los dueños de la tierra. Silvana era solidaria, estaba dispuesta a luchar por la justicia, por la libertad, y fundamentalmente sentía como propio el sufrimiento de los otros. Yo siempre digo que Silvana no entregó la vida por su lucha sino que se la arrancaron, porque Silvana quería seguir viviendo para transformar esta sociedad, porque estaba enamorada de su compañero, porque quería ser mamá. Silvana tenía apenas 22 años, quería ser maestra y es una de las personas que más amé en mi vida. Silvana luchaba por transformar una sociedad y creía que la educación era una herramienta fundamental a la hora de hacerlo. Tuve la oportunidad en el momento de declarar de cerrar mi testimonio con una frase breve de Paulo Freire que era uno de los teóricos favoritos de mi hermana y que encontré de causalidad en los días previos a mi declaración revisando papeles y preparando lo que iba a decir, y encontré uno de los libros que eran de Silvana que era ‘Pedagogía del Oprimido’, subrayado por ella, una frase muy cortita que fue la que yo seleccioné para cerrar mi declaración. La frase que elegí para contar quién era mi hermana dice: ‘La práctica de la libertad sólo encontrará adecuada expresión en una pedagogía en que el oprimido tenga condiciones de descubrirse y conquistarse reflexivamente como un sujeto de su propio destino ideológico histórico’, y dije ‘por esto luchaba Silvana’”.
Cecilia Parrile contó además que responder cómo era Silvana frente a los asesinos de su hermana fue difícil y duro, pero que hacerlo le generó una sensación de fortaleza y reparación interna, y que pasado el momento sintió mucha alegría. Una experiencia que explica por sí sola la importancia del desarrollo de estos juicios. 

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1 comentarios:

  1. Silvana además de solidaria fue una de las mejores alumnas en el secundario del Normal n°6. Se sentaba detrás mío, y además de inteligente era, a mi entender, las compañera más dulce, sencilla y suave de la clase; una bella persona que recuerdo con verdadero afecto, especialmente en este día. Diana Briuolo

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