14 abr. 2013

foto: www.redeco.com.ar
(Por Otras Voces, Otras Propuestas)  Gustavo Desplats es coordinador de la organización Proto Comuna Caballito. Sus opiniones acerca de la convergencia de causas de las inundaciones en la ciudad y la provincia, y los riesgos del avance del lobby inmobiliario, están en esta nota.



“Si no se cambia la forma de hacer las cosas será siempre igual”, comenzó Desplats, al explicar que al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires lo ve trabajando sistemáticamente “para que haya otra inundación” debido a la entrega y cementización de espacios tanto privados como públicos.
En declaraciones realizadas durante un programa especial sobre las inundaciones realizado por Otras Voces ,Otras Propuestas y La Retaguardia, Desplast se refirió al aumento de las lluvias por efecto del cambio climático a nivel global. En ese sentido, dijo que estos fenómenos han ocurrido anteriormente y el problema radica “en lo que hay abajo”: "en las ciudades de Junín y Bragado también se registraron 300 milímetros de lluvia (la misma cantidad que en la ciudad de La Plata) pero esas localidades no padecieron inundaciones debido al drenaje natural hecho por los diversos espacios verdes. El entrevistado puntualizó que debido a la cobertura de cemento, en las áreas afectadas, esto fue “una trompada” de la naturaleza. “Hay que adaptarse a lo que dice la naturaleza”
“Tiene que haber un abordaje sistemático” y multidisciplinario, sintetizó Desplats, ya que hubo una confluencia de muchas causas manejables y otras inmanejables. “La ciudad no tiene un sistema de alerta, ni planes contingencia, ni de zonas inundables”. Sin embargo –prosiguió- hay presión del lobby de constructores inmobiliarios y de dueños de algunas unidades se resisten a admitir cuáles son las zonas inundables.
Asimismo, sostuvo que desde que en 1888 el intendente de Buenos Aires –Antonio Crespo- habilitó la venta de terrenos de la zona del bajo que no eran habitables para que se realizaran viviendas. Las construcciones, entonces, comenzaron a acercarse a la ribera del Arroyo Maldonado. Al decidirse la ejecución de los entubamientos, los arroyos dejaron de verse; por ende, mucha más gente se traslada a esas zonas desconociendo el riesgo de inundación, porque no recuerdan que allí hay un arroyo o quienes se encargan de la venta de terrenos no lo referencian para valorizar más las tierras.
Desplats detalló: “en un momento, la Ciudad de Buenos Aires tomó la decisión de entubar los arroyos y convertirlos en una red de pluviales: todos los sumideros van a un arroyo que, si está desbordado, en lugar de filtrar el agua, la saca a la superficie. Esto es similar a lo que ha sucedido en Saavedra”. A su vez, destacó que durante el entubamiento, el caño puesto en la provincia de Buenos Aires era más grande que el utilizado en Capital: entonces, durante el pase del agua a un caño más pequeño, la misma toma gran presión y es disparada hacia la calle.

Los efectos del pacto PRO-K en la Legislatura

“Se están entregando los últimos pulmones verdes que quedan de la ciudad de Buenos Aires”, sentenció Gustavo Desplats, y mencionó las normas sancionadas en la Legislatura Porteña que permiten esta entrega a través de los acuerdos entre el PRO y el Frente Para la Victoria (FPV).
La norma 4474, presentada por el FPV y apoyada por el PRO, contempla la cesión de los terrenos  de la Playa de carga de Sáenz: anteriormente, en estos espacios, se planificaba  la urbanización de sectores de clase baja, mientras que ahora serán entregados para la realización de casas pertenecientes al Plan PROCREAR. La norma 4476 (un proyecto presentado por el PRO y apoyado por el FPV) contempla la entrega de 37 manzanas para la construcción de una playa de transferencia de cargas privadas: esto se emplaza en un espacio verde que será remplazado por cemento en un 80%.
De igual manera, la norma 4477, que fuera presentada por el FPV y también acompañada por los representantes del PRO, proyecta entregar aproximadamente 65 manzanas de las playas ferroviarias de Liniers, Caballito y Palermo a grupos de especulación inmobiliaria que planean hacer allí viviendas de lujo. Al respecto, Desplats se preguntó qué pasaría con los vecinos de la calle Yerbal si esa zona es cementada, concluyendo en que –si prosperan esas normas- en sus calles tendrán 1,5 o 2 metros de agua en futuras tormentas.
Quien solicitó la derogación de las tres normas mencionadas fue el diputado Pablo Bergel, quien consideró que en consideración de las inundaciones ocurridas, hay que tener en cuenta qué es lo que puede suceder en la ciudad de Buenos Aires si 100 manzanas de espacios verdes dejan de ser absorbentes naturales y se cubren con cemento.
Finalmente, Desplats sentenció: “no podemos contentarnos con gobiernos que corren como bomberos para buscar soluciones a lo que debían haber planificado”. Expresó también que se necesita planificación y diagnósticos previos para lograr soluciones efectivas a estas temáticas, en lugar de “salir luego de que nos ha desbordado la situación”.

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