10 abr. 2013

foto de laicismo.org
(Por Otras voces, otras propuestas para La Retaguardia) La doctora Analía Mas, abogada de la Federación de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales (LGBT) y de la Mesa Nacional Por La Igualdad, se refirió a la lucha judicial entablada en la Ciudad de Buenos Aires para frenar la presencia obligatoria de capellanes en los hospitales, entre otras circunstancias donde la religión católica se hace presente, sin respetar otros cultos o a quienes no creen en la figura absoluta de un Dios.

En declaraciones realizada al programa radial Oíd Mortales! que se emite los lunes a las 20hs. por La Retaguardia, con la conducción de Cristina Varela y Luis Angió, la letrada habló acerca del curso favorable que tomó la medida cautelar presentada en el mes de enero por la Mesa Nacional por La igualdad debido a la existencia de la ordenanza 38397, vigente en la Ciudad de Buenos Aires desde 1982. La norma establece que la Ciudad tiene la obligación de tener capellanes en todos los hospitales públicos, mientras que el Estado, a través de sus impuestos, sustenta sus gastos cotidianos.
Mas explicó el campo de acción que tienen los ministros religiosos dentro de hospitales públicos citando un caso de aborto no punible (ANP) en la Ciudad de Buenos Aires: en el marco de la reglamentación del ANP en la Ciudad, y antes del veto de Mauricio Macri, el mismo jefe de gobierno había anunciado que en el Hospital Ramos Mejía se realizaría una interrupción de un embarazo a una mujer rescatada de una red de trata que la explotaba sexualmente.
El capellán del hospital, Fernando Llambías, accedió a los datos de la mujer y fue a su casa para convencerla de no interrumpir su embarazo, producto de una violación sufrida siendo esclava de las mencionadas redes. Al no lograr que la víctima revocara su decisión, el religioso difundió sus datos a grupos autodenominados “pro vida” que realizaron un escrache en las puertas de la casa de la mujer e interpusieron una medida cautelar para que no interrumpa su embarazo. “Lo que le pasó a esta mujer le puede suceder a cualquier mujer: los derechos  sexuales, reproductivos de las mujeres y lo que tiene que ver con la diversidad sexual están en riesgo porque sabemos cuál es el pensamiento de la Iglesia Católica”, manifestó Analía Mas.
La abogada agregó que, gracias a la ordenanza 38397, los capellanes pueden celebrar misas dentro de los hospitales y si hay pacientes de otras religiones en el nosocomio, los sacerdotes de otros cultos deben pedir permiso al capellán católico para ver a los internados con los que comparten credo. Mas calificó estas situaciones como “violatorias del estado laico y la libertad de culto.”
Sin embargo, el amparo presentado por la mesa nacional por la Igualdad también contempla que los capellanes deben abstenerse de visitar a los pacientes salvo que ellos decidan verlos, así como los ministros religiosos de otros credos no deben pedir permiso al representante católico para visitar internados con los que comparten credo. En este sentido, la jueza que hizo lugar al recurso le pidió a Mauricio Macri que acredite que ha notificado la resolución a todos los hospitales públicos.
Cabe destacar que si bien la Constitución Nacional establece en el artículo nº 2 que el Estado sostiene el culto católico, la de la Ciudad de Buenos Aires no hace ninguna mención a este aspecto, por ende no tiene obligación de sostener económicamente ni al catolicismo ni a otras religiones. “Esto es puramente ideología” sostuvo Analía Mas.
Finalmente, la abogada comentó una experiencia vivida en el exterior ante la elección del cardenal Jorge Bergoglio como Papa: “la gente me decía que no podía creer que fuera feriado por la pascua católica. Me preguntaban qué pasa con la gente que cree en otra cosa o no cree en nada.” Y puntualizó: “hay imágenes religiosas en juzgados, hospitales, comisarías, sin pensar en quienes no creen o tienen otra religión. Los edificios públicos son de todos y todas. Queda una gran batalla por separar a las religiones del estado.”

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