20 abr. 2013

foto ladedios.com.ar

(Por La Retaguardia) El domingo 14 de abril el grupo Jamaicaderos se dispuso a tocar como lo hace todas las semanas en la calle Defensa al 1100 del barrio porteño de San Telmo, pero un grupo de inspectores del Ministerio de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad, acompañados por  personal de la Comisaría 14 de la Policía Federal, quiso impedirlo con actitudes violentas, amenazándolos con detenerlos y sacarles los instrumentos. Finalmente, y antes de que comenzaran a tocar, les hicieron firmar una contravención por ruidos molestos. No es la primera vez que ocurre. La banda ya ha vivido situaciones similares, incluso en la calle Florida con la ahora extinguida Unidad de Control del Espacio Público (UCEP), reciclada actualmente en otras unidades. Dialogamos con Alejandro, integrante de Jamaicaderos, quien nos relató lo sucedido y reflexionó sobre la causas de estos ataques.


Los miembros de Jamaicaderos vienen siendo hostigados desde hace tiempo por lo que ellos llaman “el brazo armado del Gobierno de la Ciudad”, esto es funcionarios del Ministerio Público Fiscal, del de Ambiente y Espacio Público, y a veces efectivos de la Policía Metropolitana. Esto se debe particularmente a la defensa y cuidado que realiza la banda del derecho al arte y la cultura en las calles. Todos los domingos a las cuatro de la tarde, tocan en Defensa al 1100, en el barrio de San Telmo. El último fin de semana no fue igual a los anteriores. Así lo relató Alejandro, integrante de Jamaicaderos al programa “Sueños Posibles” de Alfredo Grande: “nos encontramos sorpresivamente con un operativo de inspectores de Espacio Público obligándonos de muy malos modos con ademanes verbales violentos y despreciables, diciéndonos que no podíamos tocar, que nos iban a secuestrar los instrumentos, que nos iban a detener y que en todo caso también nos iban a hacer un acta por contravención por ruidos molestos ya previamente a tocar. Tuvimos un diálogo bastante tenso, hay una filmación dando vueltas con una parte del diálogo porque previamente a eso nos rodean casi veinte de ellos, como ya nos había sucedido en la calle Florida, en ese caso con gente de la ex UCEP, y ahora había parte de ese reciclado. Puntualmente a nosotros nos inhibían de tocar, les dijimos que vengan con la documentación legal respaldatoria y que en todo caso íbamos a ver si era o no legal. Como sabemos que es ilegal el abuso de autoridad de ellos y toda la actitud patoteril nos dispusimos a tocar y simplemente firmamos la contravención, pero la embestida contra la defensa del arte y la cultura desde las calles sigue por parte del macrismo en diferentes formas y nosotros venimos coleccionando contravenciones, a veces agresiones, y estas situaciones muy desagradables de parte de ellos”.
Jamaicaderos acompaña y defiende distintas luchas a favor del espacio público como la Sala Alberdi, el Hospital Borda, el Poliderportivo Martina Céspedes, que el gobierno porteño quiere cerrar para construir una galería privada, los parques sin rejas; es decir, una clara postura en contra de la política empresarial de Mauricio Macri y consideran que estos ataques son una clara y contundente devolución: “esta vez van a tener una denuncia en el INADI por la modalidad con la que se manejaron. Si puede tocar un grupo de tango, también lo podemos hacer nosotros. Además manifiestan una actitud desagradable, y de hecho justamente hay un desagradable funcionario judicial del Ministerio Público Fiscal que se llama Iván Coleff que casualmente fue uno de los que actuó en la Sala Alberdi durante uno de los desalojos. Este impresentable mandaba desde su despacho por fax a la comisaría 14 que es la jurisdicción de ahí de la Federal, que también hay una brigada que está entongada, mandaba la orden de desalojar los domingos de 14 a 22 a cualquier banda musical que se instalara en Defensa al 1100, y era para nosotros porque éramos la única banda musical que estábamos ahí. Esta fue una situación de desgaste y fricción durante varios años que con la ayuda de algunos organismos de derechos humanos pudimos resolver por lo menos con menos violencia de parte de la policía, y hoy cuestionando un poco también a la Federal que se sigue metiendo porque sigue siendo recaudadora de un grupo de comerciantes que lamentablemente accionan contra la cultura callejera porque toman de fuerza privada a eso y también a algunos funcionarios de la ciudad”.
Jamaicaderos también acompaña a los familiares y víctimas de casos de gatillo fácil y abuso policial en la Ciudad de Buenos Aires, como Jonathan Lezcano y Ezequiel Blanco, o Rubén Carballo y están presentes en la lucha por saber qué sucedió con Luciano Arruga: “como nuestra música es instrumental, entre tema y tema hablamos, denunciamos estas cobardes prácticas diciendo que hay que desterrarlas de los uniformados, además de denunciarlos como parte de la red de trata y los narconegocios”, contó Alejandro y agregó que estos ataques hacia ellos  pueden tener que ver con estas denuncias aunque remarcó que hay muchos intereses y muchos socios en el medio de todo esto: “nosotros decimos algunas cuestiones que molestan mucho y tenemos voz y simpatía social. Juntamos ya juntamos más de ciento treinta mil firmas contra la penalización del arte callejero, también esto molesta porque la simpatía social frente al arte en la calle es contundente”.
Este domingo, como desde hace años, Jamaicaderos volverá a las cuatro de la tarde a la calle Defensa al 1100 para compartir su arte en la calle, el acompañamiento de sus seguidores y de las organizaciones será imprescindible para detener un nuevo intento macrista de apoderarse del espacio público.


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