24 may. 2013



(Por La Retaguardia) El martes 14 de mayo pasado, a las siete de la mañana, más de cincuenta gendarmes y treinta efectivos de la Policía Metropolitana desalojaron a las patadas y utilizando gases lacrimógenos a los dieciséis trabajadores de la Cooperativa Gráfica Mom que tomaban el lugar desde mayo de 2012. A partir de ese día, acampan en las puertas del edificio, ubicado en Mom al 2800 en el barrio porteño de Pompeya, soportando bajas temperaturas y lluvias, a la espera de que la justicia dictamine la quiebra de Lanci Impresiones, la empresa que funcionaba allí, y les permita mantener las fuentes laborales a través de la cooperativa. Dialogamos con Adrián Leguizamón, uno de los trabajadores desalojados, sobre esta lucha que comenzó en 2008.

Los trabajadores de la por entonces empresa Lanci Impresiones resolvieron tomarla en mayo de 2012. No fue una decisión intempestiva, ya que desde 2008 venían soportando distintas humillaciones: “muere el dueño de la empresa y queda a cargo el hijo, que como todo hijo de empresario que nace en cuna de oro, empezó a pagarnos cien pesos semanales. Veíamos que él se compraba un auto 0Km. mientras nosotros no progresábamos en nada. Entonces el año pasado decidimos empezar a hacer permanencia laboral dentro de las instalaciones y automáticamente no lo dejamos entrar más al hijo del dueño. Le dijimos que era hasta que se pusiera al día con los sueldos atrasados, y que si no vaya a la justicia que es la que decidirá”, explicó Adrián Leguizamón, uno de los dieciséis trabajadores desalojados el pasado 14 de mayo.
“Hoy vemos que la justicia es injusta con nosotros los trabajadores –agregó en diálogo con La Retaguardia–. La jueza hace caso omiso y dicta el desalojo, sin saber que nosotros desde 2008 denunciamos ante el Ministerio de Trabajo las carencias que venimos padeciendo. Una vez que tomamos el lugar, el hijo del dueño se llevó la cartera de clientes y nos dejó ahí. El año pasado nosotros sobrevivimos gracias a la solidaridad de la gente, el sindicato gráfico, la red de cooperativas, cuyas cooperativas se acercaban y nos daban alimentos. La verdad que dinero no vemos desde hace bastante tiempo”.
Tras el desalojo a cargo de efectivos de gendarmería y policía metropolitana, los trabajadores resolvieron acampar en las puertas del edificio: “la primera noche de acampe, la del bautismo, se la pasó lloviendo. Estábamos siete compañeros en una carpita chiquita. Ahora gracias a la colaboración de los vecinos tenemos una carpa mucho más grande, cómoda, y soportamos el frío. Nosotros lo que queremos es hacer la Cooperativa de trabajo Gráfica Mom. Estamos acampando para que no nos saquen ninguna máquina, haciendo el aguante como desde mayo del año pasado, nada más que antes estábamos del lado de adentro y ahora estamos del lado de afuera; es lo que nos toca vivir, como muchas cooperativas que ya pasaron por este lapso”, afirmó Leguizamón.
Al ser consultado sobre las diferencias entre el desalojo que sufrieron ellos y los varios intentos que se dieron en el restaurante Alé Alé de Villa Crespo, teniendo en cuenta que estos últimos tuvieron más cobertura de los medios tradicionales y más presencia de, por ejemplo, legisladores de la Ciudad, Leguizamón manifestó: “la Metropolitana va a actuar con ellos igual que con nosotros, lo que pasa es que nosotros estamos al sur de la ciudad, en Pompeya. Además quedamos dieciséis compañeros resistiendo. Yo creo que en nuestro caso tuvo que ver además el mal accionar de la jueza Claudia Arévalo, que dictó el desalojo para el 7 de mayo, un primer intento que se pudo frenar gracias al Ministerio de Trabajo y varias cooperativas que vinieron. Pero una semana después, cuando pensábamos que ese congelamiento del desalojo nos iba a favorecer en lo que tiene que ver con el papeleo, se produjo el operativo policial. Como estábamos en una causa penal queríamos pasar al ámbito comercial para que se le dicte la quiebra a Lanci y el juez nos dé continuidad laboral”.
Continuidad laboral, condiciones de trabajo y salarios dignos son los reclamos de dieciséis personas que desde hace meses resisten primero las humillaciones de los dueños de la empresa, luego la violencia policial y, finalmente, el ninguneo judicial. 

0 comentarios:

Publicar un comentario