17 may. 2013


(Por La Retaguardia) Son esas noticias que en algún lugar sorprenden, aunque pudieran ser lógicas y esperables. Un tipo grande, solo, condenado, siempre tiene más posibilidades de morir. Pero esta muerte no es cualquiera. Es la muerte de un tipo al que hubiéramos querido inmortal para que cumpliera con todas sus penas. Para que tuviera tiempo de cargar con todas las almas que se llevó en su perversión maquiávelica. Claro que no fue solo él. Tampoco carguemos todo sobre su espalda. Pero sí fue la cabeza del plan criminal que ejecutó la peor de las tramas del Terrorismo de Estado. La secuencia secuestro-tortura-desparición es una de las más trágicas invenciones de la humanidad. Porque era humano. No era un marciano. Y representó a muchos, que hoy se harán los zonzos.
Murió Videla. Murió la muerte. Murió solito. Como se merecía. Se ganó un lugar en la historia. Siempre será recordado como el ejecutor del más tenebroso plan criminal. 
Si suele decirse que se llevaron a los mejores, hoy podemos decir que se fue el peor.

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