5 may. 2013


(Por La Retaguardia)
Para Gabriel Puricelli, sociólogo e integrante de Proyecto Sur, a diferencia de lo que ocurre con los comicios ejecutivos, cuando se eligen diputados y senadores el electorado se permite experimentar y hasta hacer un voto al que calificó como “protestón”. En este sentido, consideró que las próximas elecciones de octubre serán interesantes, pero no decisivas. Además, se refirió a la posibilidad de una salida al kirchnerismo por izquierda en 2015.





“Si nosotros revisamos los comicios ejecutivos, a excepción de esa elección única posterior a la crisis de 2001, se ve un patrón de voto conservador con minúscula, en el sentido de un voto poco experimental, de ir más o menos a lo seguro, y en cambio se da un voto más protestón o experimental en las legislativas. Me parece que algo de eso vamos a ver en esta elección, y en ese sentido, como en cualquier elección, hay proyectos políticos en juego, pero no me parece que vaya a ser una elección muy decisiva, sino que tal vez se traduzca algún nivel de mal humor que hay con el gobierno nacional, que se reconfiguren algunos espacios opositores, y que se prefigure quién puede llegar más o menos saludable a las elecciones del 2015, al menos en el campo de la oposición; hago esta distinción porque como es clásico en el peronismo, no es en ocasión de elecciones nacionales que estas cosas se resuelven sino por mecanismos un poco más informales. La cuestión de la sucesión en el peronismo siempre ha sido traumática y al estar en vigencia nuestra Constitución Nacional una de las cosas que el peronismo tiene que resolver es la sucesión, porque la presidenta en funciones no puede presentarse de nuevo a elecciones”, reflexionó el sociólogo Gabriel Puricelli, en diálogo con La Retaguardia, respecto a las elecciones de octubre próximo.
Al ser consultado sobre la posibilidad de una salida al kirchnerismo por izquierda, el también integrante de Proyecto Sur consideró que es una partida que está abierta desde el año pasado: “aunque no se hable mucho de esto porque efectivamente los medios de comunicación, tanto los tradicionales como los más cercanos al gobierno, no están interesados en lo más mínimo en tematizar esto, la segunda fuerza en las elecciones pasadas con el 17%, a muchísima distancia de la presidenta reelecta, fue el Frente Amplio Progresista, y esto me parece que hay que verlo en dos perspectivas. Por un lado, muchísima distancia y un tamaño que no le permitió de ninguna manera en octubre de 2011 plantearse como alternativa; pero también visto en términos históricos y relativos es un 17% para un espacio de centroizquierda al que históricamente le ha costado estar unidos y llegar a los dos dígitos porcentuales en cualquier elección. Me parece que es una fuerza que emerge con algunas pretensiones, aunque por supuesto connotada por las características personales muy particulares de su candidato, con un perfil bastante bajo y no precisamente arrollador. Por otro lado, y como es habitual en el peronismo, está en curso en algunos casos de manera clamorosa y en otras de forma solapada una metamorfosis donde el peronismo tiene muy pocas ganas de dejar de estar en el gobierno; y para seguir estando como es clásico en este partido están dispuestos a mutar del modo que haya que hacerlo. En ese sentido sí me parece poco probable que la alternativa al interior del peronismo sea una alternativa por izquierda del kirchnerismo”.
Puricelli explicó que no cree que dentro del peronismo “se esté cocinando” una “alternativa restauradora” ya que considera que no está yendo hacia la polaridad contraria de este gobierno: “primero porque este gobierno no es en la práctica tan de izquierda como su retórica lo indica –afirmó a La Retaguardia– y segundo porque así como en los noventa hubo un fuerte consenso neoliberal que incluía por cierto a la presidenta, su marido difunto y a mucha gente que hoy está en este gobierno de impronta nacional popular progresista, después de 2003 se ha consolidado también un consenso post neoliberal del que participan incluso los políticos más conservadores o los que son más ideológicamente conservadores. Para dar un ejemplo, hoy no hay en la vidriera un solo político que diga que hay que abolir la asignación universal por hijo. Entonces en ese sentido me parece que todas las cosas hay que tomarlas con montones de matices y no hay que saltar rápidamente a análisis esquemáticos. Me parece que es un momento para las luces y sombras y no para la polarización retórica”.
Como ocurre en todos los años electorales, comienza a girar la ruleta de escenarios posibles para antes y después de los comicios. Y aunque como aclaró Puricelli en las legislativas de octubre no necesariamente se darán resultados decisivos, sí permitirán tener un panorama más claro de las alternativas para las presidenciales de 2015.



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