6 may. 2013

(Por Oral y Público) La Operación Cóndor fue un plan criminal de coordinación entre las dictaduras y también gobiernos de derecha de aquella época, de Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia. El acuerdo que dio inicio oficial a su funcionamiento se firmó en noviembre de 1975 en Chile, pero pueden enumerarse diversas acciones previas que también dan cuenta de un trabajo en común entre militares de estos países, las llamadas operaciones pre-cóndor. Estados Unidos tuvo un rol determinante en la instalación de dictaduras en el Cono Sur y en su coordinación. También hubo colaboración de parte de Perú, Venezuela, Colombia y Ecuador. Sobre todos estos puntos dialogamos con Stella Calloni en el marco de la Feria Internacional del Libro. La periodista, escritora, militante, corresponsal del diario La Jornada de México en Argentina y miembro del Consejo Directivo del IEM (Instituto Espacio para la Memoria), fue quien impulsó la investigación periodística sobre la Operación Cóndor que hoy se ha transformado en el juicio que lleva adelante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 1 de la Ciudad de Buenos Aires, y en el que Calloni será además testigo de concepto.

“En el caso de la Operación Cóndor pensábamos que nunca iba a llegar el juicio y hay que aclarar que este es uno de los juicios, es el que comienza, pero dada la característica de esta Operación que abarcó a tantos países, va a haber hasta una tercera instancia. Cóndor fue un laberinto muy extraño, porque abarca todos los países que ya sabemos pero, además, cuando destapas alguna cosa salen tantas otras”, reflexionó en el inicio de la charla con Oral y Público, Stella Calloni, una mujer con los ojos puestos en América Latina y que ha investigado largamente, y aún lo sigue haciendo, el laberinto que fue la Operación Cóndor. Gran parte del material conseguido puede encontrarse en sus dos libros sobre el tema: “Los Años del Lobo. Operación Cóndor” y “Operación Cóndor. Pacto Criminal”.

¿Plan Cóndor u Operación Cóndor?
“Desde un primer momento, sus creadores y autores la reivindican como una operación, la Operación Cóndor – explicó Calloni –. Hay una diferencia entre Operación y Plan; en ese caso, plan sería el de la dictadura de seguridad nacional, que era un plan amplio que abarcaba todos estos países, a toda América Latina, y dentro de ese plan había una cantidad de operaciones, que son el accionar táctico para determinada circunstancia. La Operación Cóndor es una de las que más se sabe precisamente porque sus víctimas fueron muy importantes. Fueron personalidades como ex presidentes, ex ministros, dirigentes. De hecho, se había creado como una operación elitista, que iba a tomar a las personas de importancia que pusieran en peligro a la dictadura. Es una operación de contrainsurgencia, algo que debemos tener en cuenta porque la contrainsurgencia sigue estando como un elemento de la política exterior de Estados Unidos hasta hoy, y es la que marca una serie de situaciones en nuestros países”.

Las Operaciones Pre-Cóndor
Se trata de las pruebas que se hicieron previamente y de las que no necesariamente participaron todos los países que luego se encargarían de acciones en la Operación Cóndor. Uno de los ejemplos que cita Calloni es el asesinato del general democrático de Chile, Carlos Prats y su esposa Sofía, que estaban refugiados en Buenos Aires. “Es una operación como de prueba que hace Estados Unidos por intermedio de la gente de la CIA y sobre todo de grupos cubanos terroristas de Miami que participaron en casi todas las operaciones fuertes. Los que armaron este atentado aquí fueron los grupos de la Triple A y unos grupos de una Alianza Nacionalista que estaba ligada con sectores de la SIDE, el Ejército y la policía”, especificó la integrante del Consejo Directivo del Instituto Espacio para la Memoria, y agregó que lo mismo se hizo en Francia con el capitán Ramón Trabal, al que mandaron a matar los militares de Uruguay, o el atentado en Roma a Bernardo Leighton y su esposa Anita Fresno, que no murieron. “Los cubanos de Miami tuvieron la operación en sus manos pero intervinieron grupos mafiosos italianos, además de Chile por supuesto y también estos grupos de Estados Unidos. Podemos llegar hasta el día 5 de noviembre de 1975, estando todavía Argentina bajo un gobierno no dictatorial, se firmó el acuerdo al que convocó el jefe de la DINA, el general Manuel Contreras, donde se define cuál va a ser la función de Cóndor”, señaló Calloni.
Además, mencionó que en la reunión en Chile se había especificado a cada embajada que debían enviar un decodificador, para que los radiogramas no pasaran por ningún otro militar, sino por un hombre especial: “por eso todos los militares que estuvieron en el período de Cóndor en las embajadas sabían de qué se trataba porque eran los únicos que podían saber a quién tenían que pedir para secuestrar, matar”, aseveró. 

Operativo Colombo
Para Stella Calloni este hecho muestra cómo la prensa fue utilizada como un arma de guerra, criminal y de corrupción. Se trata del caso de 119 militantes de varios partidos políticos chilenos, mayoritariamente del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR), que fueron detenidos y desaparecidos en Chile entre mayo de 1974 y febrero de 1975. En ese momento, las Naciones Unidas le pidió al general Augusto Pinochet que dé explicaciones por estas 119 personas: “para que veamos el grado de perversidad que hay detrás de este tipo de operaciones, al general Pinochet y su equipo no se les ocurre nada mejor que inventar que estas personas habían desaparecido en el exterior, que los izquierdistas se estaban peleando entre ellos. En Argentina tiran cinco cadáveres que hasta el día de hoy no sabemos de quiénes son, tenían las manos y los pies quemados, estaban degollados, esto ocurre en tiempos de la Triple A, en 1975.Les habían puesto los documentos de cinco de los chilenos desaparecidos como si fueran los chilenos que estaban en Argentina”, detalló la periodista y se refirió a la revista “Lea”, que mandó a sacar el propio José López Rega por un solo número: “ellos querían que la noticia llegara desde afuera para darle credibilidad. Que la noticia llegara a los diarios de Chile desde una revista argentina. Un diario del sur de Brasil también lo sacó, y se le pagó al dueño que estaba quebrado para que sacara esa información; lo mismo con otro diario de México medio desconocido, pero esto les servía para decir ‘miren, esto es lo que están diciendo afuera’. Estos cinco cadáveres deben ser de personas que fueron desaparecidas durante la Triple A, habría que poder saber quiénes son. Decían también que había habido enfrentamientos en la cordillera y en Tucumán en los que habían muerto otros sesenta y nueve. Entonces decían que se mataban entre ellos, que querían entrar a Chile y se pelearon con el Ejército de ese país, algo que nunca existió y armaron esa operación siniestra”, aseveró Calloni y destacó que al menos la justicia castigó en forma ejemplar a los diarios chilenos El Mercurio y Tercera Hora por estos hechos. La mentira finalmente se descubrió cuando los verdaderos cuerpos de los cinco chilenos aparecieron enterrados cerca de unos cuarteles militares de ese país.

Cómo actuaba el Operativo Cóndor
A lo largo de la charla con Calloni, la periodista detalló varios casos que dan cuenta de cómo era el accionar de los militares involucrados en Cóndor.
Gran parte de su investigación se pudo realizar gracias a los archivos abiertos en Paraguay. Allí, por ejemplo, se encontraron cartas dirigidas de militares de un país a otro pidiendo el seguimiento de una persona, datos, detenciones, pero también evidenciaron cómo algunos detenidos en cárceles paraguayas fueron interrogadas por militares argentinos y uruguayos que viajaron especialmente para ello.
Calloni mencionó el caso de tres argentinos, José Nell, Marta Landi Gil y Alejandro José Logoluso, y dos uruguayos: Nelson Santana Scotto y Gustavo Edison Insaurralde. Fueron detenidos en distintos operativos un poco antes del inicio de la dictadura en Paraguay adonde habían llegado escapando de los militares de sus países: “cuando se enteraron acá que los tenían detenidos en Paraguay fueron militares argentinos y uruguayos a interrogarlos. En otro archivo aparece el interrogatorio hecho a Landi y Logoluso, las cosas que les preguntaban y lo que contestaban en medio de la tortura, está todo escrito. Además estaba la carta donde le contaban a Alfredo Stroessner sobre el trágico destino de ellos, porque le informaban todo a él, y parece que había además otra persona que aún no pudimos desentrañar quién era. Pero ya tenemos cómo los detuvieron, quién los interrogó, cómo los torturaron  y cómo los entregaron a la Argentina. Todos están desaparecidos, Insaurralde fue visto en El Atlético. Este es un caso típico de lo que era Cóndor. A ellos se los detuvo como extranjeros que estaban en Paraguay, informaron sus nombres, desde aquí pidieron que los retuvieran y después los entregaron acá y los desaparecieron. Esto también sucedía mucho con Uruguay, el centro clandestino Orletti fue una sede adonde llevaron a muchos compañeros uruguayos. Ahí fueron a parar cantidad de compañeros que están desaparecidos y que después con el tiempo nos enteramos de que algunos que creíamos desaparecidos en Argentina fueron llevados en aviones al Uruguay y están desaparecidos allá”, relató Calloni. 

Operaciones Zapatos Viejos y Murciélago

La primera tenía como objetivo detener en Brasil a uruguayos y enviarlos a su país. Por ejemplo, el matrimonio Lilián Celiberti-Universindo Rodríguez, estaban con sus dos hijos en Brasil, donde fueron detenidos para ser entregados a Uruguay. Pero por algún motivo apareció la prensa y ya no se pudo esconder esta operación, motivo por el cual el matrimonio sobrevivió.
En tanto, la Operación Murciélago consistió en la detección de militantes en la frontera y estuvo claramente relacionada con la llamada contraofensiva que daba cuenta de la vuelta a la Argentina durante los años 1979 y 1980 de varios jóvenes Montoneros que se encontraban en el exilio. Muchos fueron abordados en Brasil cuando viajaban en avión desde México. Algunas de las víctimas fueron Lorenzo, hijo de David Viñas, y Jorge Adur, sacerdote católico de Entre Ríos, pero aún quedan nombres por conocer. 

Paraguay – Alemania
Calloni se refirió a otro caso que además trascendió por el mundo, el de la doctora Gladys Meilinger de Sannemann, que estaba con su marido en Misiones, a donde había ido a vivir y trabajar tras ser muy perseguida por Stroessner: “estaba atendiendo en un consultorio cuando casi el mismo día que comienza la dictadura la fueron a detener a la tardecita, delante de todos sus pacientes –contó Calloni, sin mirar nunca un papel, siquiera un punteo con los datos–, la torturaron en la policía de Misiones, la pidieron de Paraguay, y la llevaron a la policía técnica de ese país a pesar de que tenía una hemorragia. La doctora terminó yendo al campo de concentración La Emboscada en Paraguay y allí empezó a curar a la gente con lo que tenía. Un periodista se enteró de este caso y por eso se conoció en el mundo. Como era de origen alemán, desde la embajada de ese país empezaron a pedir que le dieran salida. Ella tuvo que soportar que la trajeran de Asunción con su hija a la ESMA y de ahí la entregaron a Alemania, desde donde comenzó a denunciar la Operación Cóndor”.

El rol de Estados Unidos
Stella Calloni aseguró que se cuenta con la documentación suficiente para demostrar la intervención de Estados Unidos en el Cono Sur y su responsabilidad en la instalación de todas las dictaduras de la zona: “también de su presencia, por ejemplo, a través de grupos como los cubanos terroristas de Miami, que eran clave, porque ellos habían desarrollado la guerra por los caminos del mundo que es muy similar a Cóndor porque se trasladaban en grupos e iban a algún país para asesinar a un político, cónsul o representante de la embajada como lo hicieron en México. Es importante tener en cuenta que Estados Unidos estuvo, que Orlando Bosch, Virgilio Paz, son los nombres que ya han salido de agentes de la CIA que estaban con Pinochet en 1974 arreglando la conformación de la Operación Cóndor. Y en esto tiene que ver Henry Kissinger que sabía exactamente lo que se estaba haciendo. Estaba el general Vernon Walters que pedía documentación para los viajeros de Cóndor. La CIA fue la que instaló el gobierno de Pinochet, tal como surgió en el juicio de 1975 que se hizo en el Congreso de Estados Unidos por el comportamiento de la CIA. Por eso la CIA durante los años de Reagan fue puesta detrás de una máscara con esa Fundación Nacional para la Democracia, pasó a ser la USAID para que no aparezca la CIA ligada. El equipo clave, la estrella de la CIA era este equipo cubano, estos personajes estuvieron metidísimos en Bolivia, incluso integrando con grado el ejército de ese país cuando se estaba buscando al Che. Todo esto está comprobado”, manifestó Calloni.
Respecto a Argentina, la periodista y escritora afirmó que el embajador de Estados Unidos, Robert Hill, tuvo mucho que ver con la formación de la Triple A y el desarrollo de las operaciones previas, lo mismo ocurrió en Chile. En este sentido ejemplificó con el caso del diplomático chileno y ex ministro de Allende, Orlando Letelier, y cómo su asesinato permitió empezar a conocer la cooperación represiva entre América Latina y Estados Unidos: “el hombre de la DINA que en realidad era de la CIA, Michael Townley, fue a matar a Orlando Lettelier junto con el coronel Armando Fernández Larios, con pasaportes truchos. Quienes pusieron la bomba a Letelier fueron estos grupos de cubanos de Miami y esto demuestra la implicancia de Estados Unidos en esto. Cuando volaron a Letelier mataron también a la secretaria estadounidense Ronny Moffits e hirieron a su marido Michael. Este hombre luchó mucho para que se hiciera el juicio, y un fiscal de Estados Unidos, Eugene Propper, hizo una investigación enfrentándose con todos los obstáculos que le ponía la CIA, y demostró cómo lo habían asesinado a Letelier. El juicio fue clave para que en 1979 apareciera en los periódicos de Estados Unidos datos sobre la Operación Cóndor”.

El rol de Perú, Venezuela, Colombia y Ecuador.
Estos países no firmaron aquel acuerdo de 1975 pero sí colaboraron. Según explicó Calloni en Oral y Público, en Perú hubo varios secuestros con el acuerdo de agentes de inteligencia de ese país, como el de Noemí Gianetti de Molfino entre otros. También colaboró la inteligencia de Venezuela: “estaba asignado Luis Posadas Carriles, hombre de los terroristas de Miami, responsable de la voladura del avión de Barbados, que está puesto dentro de los elementos de la Operación Cóndor, porque fue un acción criminal que se produjo en ese marco. También hubo colaboración de Colombia de lo que aún no se sabe mucho, y también de la inteligencia de Ecuador, muchas veces por fuera de los jefes militares de otras áreas había esta colaboración de pasar informes y datos. Y luego Cóndor se trasladó en los años 1979-1980 con otro nombre a Centroamérica y en 1979 mataron a una serie de candidatos demócratas, políticos en Guatemala”, agregó.

Investigaciones Cóndor
En el diálogo mantenido con Oral y Público, Stella Calloni afirmó que una de las personas que supo que se estaban haciendo estas operaciones internacionales fue Rodolfo Walsh, quien lo denunció en su Carta Abierta a la Junta Militar. La escritora también rescató al ruso Valentín Maskin, que en los '80 escribió un libro sobre el tema que permitió sistematizar lo sucedido en la Operación Cóndor. 

La actualidad de la metodología Cóndor
Hacia el final de la extensa charla realizada en el stand del Instituto Espacio para la Memoria de la Feria Internacional del Libro, Calloni hizo una especial referencia a lo que sucede hoy con la violación de los derechos humanos: “Algo que está pasando hoy y que el mundo no debería dejar pasar: es el traslado de prisioneros a Guantánamo (base militar ocupada ilegalmente por Estados Unidos en territorio cubano). Esto es un ejemplo dolorosísimo y actual de lo que es que pongan un campo de concentración que se filma y aparece por todas partes con gente de la que su familia no sabe dónde está, y ellos tampoco lo saben. Nosotros no podemos permitir que esto siga sucediendo en el mundo. Porque sabemos todo lo que ha costado realizar estos juicios, juntar todos los elementos para llevarlos adelante, entonces no podemos desentendernos de las grandes violaciones a los derechos humanos que se están cometiendo en este momento y que son una afrenta para la humanidad en su conjunto, para los sobrevivientes, y todos los que saben lo que ha sido ese período histórico”.

Stella Calloni, una mujer con los ojos puestos en América Latina y en desentrañar la cooperación represiva con la que las dictaduras latinoamericanas azotaron a sus países, con la colaboración e impulso de Estados Unidos. Lleva en su cabeza toda esta información y tanta otra que quedará para otra ocasión. Y esa mirada clara que contrasta con aquellos años tan oscuros.

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