25 may. 2013

(Por La Retaguardia) En un acto realizado el martes 21 de mayo pasado en la ciudad de La Plata, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner afirmó: "hoy, afortunadamente, nadie puede desaparecer de ningún lado". Iván Torres, Jorge Julio López, Luciano Arruga, Facundo Rivera Alegra, Daniel Solano, son tan solo cinco nombres que dan cuenta de que esto no es así. Cinco de las muchas personas que desaparecieron en distintas circunstancias durante los últimos años y tuvieron a las fuerzas de seguridad del Estado como verdugos. En su mayoría, conforman un grupo social condenado que es el de los jóvenes pobres que son visibilizados como un peligro, como posibles delincuentes, o bien son directamente negados. Dialogamos con Vanesa Orieta, hermana de Luciano Arruga, sobre sus sensaciones tras escuchar los dichos de la presidenta. Palabras que según aclaró, no le sorprendieron, sino que le sirvieron para confirmar la falta de compromiso real que existe en relación a la llamada violencia institucional.
“Creo que las palabras de la presidenta traicionan una lucha de un sector de la sociedad humilde que está peleándola contra la violencia institucional”, afirmó Vanesa Orieta a La Retaguardia.
Orieta es hermana de Luciano Arruga, un joven que fue visto por última vez en el destacamento policial de Lomas del Mirador el 31 de enero de 2009. Efectivos de la Bonaerense lo habían detenido por negarse a robar para ellos. Desde entonces se encuentra desaparecido.
“Lamentablemente un sector humilde de la sociedad y algunos locos somos los que estamos peleando por una democracia justa para todos. La triste realidad es que no somos escuchados en ningún espacio, ni en los judiciales, ni en los políticos ni en los espacios que comunican. Esta es una realidad y hay que reconocerla, y eso trae aparejado que no se conozcan las problemáticas que se viven en estos lugares que no son escuchados, y quizás esto también da lugar a que personas con poder puedan decir cosas que para nosotros son barbaridades, como que no hay desaparecidos, porque realmente sí los hay, y me extraña más que diga esto ella, la presidenta, o este gobierno que acompaña fuertemente el caso de Marita Verón, todos sabemos que las mujeres todavía siguen siendo secuestradas por las redes de trata. Me parece incomprensible que no haya tenido aunque sea la estrategia de no decir nada”, agregó Orieta en relación a las declaraciones de Cristina Fernández.
La joven manifestó además su alarma ante el silencio de los organismos de derechos humanos que nada salieron a decir tras las dichos de la mandataria en el acto de La Plata: “decir esas palabras, sin entrar en ninguna discusión, es crear una sintonía diferente en la sociedad, es como dejar entender que esa realidad terrible no pasa, y pasa, no importa cuál sea el número, si es un caso o muchos. Igualmente desde la apertura de la democracia hasta ahora son más de doscientos los casos de desaparecidos, pero no se puede decir tremenda frase cuando uno además no ha traicionado quizás este juego terrible que se da de que por denunciar algo quedás de la vereda de enfrente, del lado de la oposición. Por eso uno nunca ha caído en decir que Luciano era un ciudadano argentino desaparecido bajo la gestión de la presidenta, porque entendíamos que eso generaba un juego”.
En este sentido Orieta remarcó que está claro que actualmente no existe un plan sistemático para desaparecer personas: “me parece que no está bueno caer en ese lugar donde igualar momentos históricos de la Argentina es erróneo. No nos tienen que hacer quedar a nosotros en ese lugar tan estúpido de pretender que todos crean que esto es un plan sistemático o que hay algo orquestado para desaparecer sistemáticamente pibes pobres en el barrio; lo que nosotros decimos es que hay muchas políticas generadas en la democracia que están bien en materia de derechos humanos, pero en los barrios pobres, lamentablemente, se sigue sufriendo la violencia institucional por la falta de muchos poderes, entre ellos el poder político, porque acá no hay intervención de aquellos que deberían controlar el accionar de las fuerzas de seguridad, que siguen siendo el brazo armado del Estado, responden también a alguien. Discutiríamos si es real el autogobierno (de las fuerzas de seguridad), y sí lo discutiríamos, seguramente existe un autogobierno, pero seguramente también hay un poder político que se compromete muy poco a tratar de solucionar por ejemplo el autogobierno o tratar de no seguir acumulando más fuerzas cuando se sabe que es seguir sumando más hechos de violencia institucional en los barrios. Yo creo que lo que generan todas estas cuestiones es que se mire con poco peso la lucha de los familiares. Se quita responsabilidad política como lo vienen haciendo con las campañas de violencia institucional, donde el Estado se pone casi como un organismo de derechos humanos, a decir que esta realidad existe y hagamos cursos, campañas, discutamos y que ese sea el lugar de los familiares para discutir la violencia institucional. Hay algo que anda mal en eso y creo que somos nosotros los actores sociales que tenemos que empezar a tener un pensamiento un poco más independiente y crítico, y ver si queremos hacer de esta democracia algo un poco más perfecto a lo que tenemos. Creo que de eso se trata, de perfeccionar la democracia”.
Vanesa Orieta es una joven, familiar de un adolescente desaparecido en Lomas del Mirador. Pero ya es mucho más que eso. Se ha convertido -en realidad la vida la ha convertido- en una referencia en la lucha contra la violencia institucional. Sus reflexiones tras las desafortunadas palabras de la presidenta, no hacen más que poner las cosas en su lugar. No responde desde el dolor, como suelen decir para descalificar a los familiares de víctimas, sino que lo hace desde un posicionamiento político claro. Seguramente por eso su respuesta es contundente.

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