5 jun. 2013



(Por La Retaguardia) Un grupo de efectivos de la Policía Metropolita se presentó el lunes 10 de junio en la imprenta ubicada en el barrio de Pompeya con el objetivo de sacar de allí las maquinarias. Quienes impidieron el avance fueron los trabajadores que desde el 14 de mayo se encuentran acampando en la vereda, luego de haber sido desalojados tras años deconflicto y falta de respuestas de parte de quien era dueño de la empresa. Dialogamos con el trabajador Teléforo Gallardo, quien además nos contó cómo llevan adelante esta lucha en defensa de sus puestos laborales.

El operativo de la Metropolitana se desencadenó a partir de una denuncia del personal de seguridad que permanece dentro de la fábrica, en la que se manifestaba que los trabajadores no permitían ingresar a nadie a la imprenta. “Nosotros no vamos a dejar entrar a nadie. Estamos acá permaneciendo hasta que se decrete la quiebra en guarda de los puestos de trabajo, para evitar el vaciamiento de maquinarias que quiere llevar adelante el empresario”, respondió el delegado de los trabajadores, Teléforo Gallardo, a La Retaguardia.
Aclaró además que en ningún momento los reprimieron y que ellos pretendían dialogar para explicarles que el acampe es en defensa de las fuentes laborales: “las maquinarias que tenemos acá son necesarias para que después podamos seguir trabajando como cooperativa. No conocemos a quienes vinieron a llevarse los insumos, llegaron con un camión e inferimos que los mandó la patronal”, agregó Gallardo.
Los trabajadores de la hoy Cooperativa Gráfica MOM habían iniciado un plan de lucha en mayo de 2012 con la toma de la imprenta, que por entonces se llamaba Lanci Impresiones, tras cuatro años de reclamos sin soluciones. Primero hicieron permanencia laboral dentro de las instalaciones y luego directamente no dejaron que el dueño volviera a entrar, explicándole que era hasta que se pusiera al día con los sueldos atrasados: “estuvimos un año esperando al dueño para que venga a arreglar el reclamo salarial que le estábamos haciendo –relató Gallardo– y su respuesta fue hacernos una denuncia penal por usurpación de inmueble. El 7 de mayo vino la orden de desalojo que resistimos y el fiscal levantó el operativo, pero se volvió a repetir una semana después porque la jueza quería el desalojo, el 14 de mayo a las siete de la mañana vinieron con toda la Metropolitana, los carros de asalto que usan ellos, tiraron la puerta abajo, gas pimienta adentro y nos sacaron a los que estábamos ahí”, recordó el trabajador gráfico.
Desde ese día, los trabajadores permanecen acampando en la vereda de Mom al 2800, en el barrio de Pompeya.
“Mientras estábamos adentro de la gráfica algún trabajo podíamos hacer y subsistíamos, pero desde que estamos afuera no. De todos modos, tenemos ayuda solidaria del Sindicato Gráfico Bonaerense, ayuda económica de los compañeros que trabajan en distintas empresas que hacen colectas y cada quince días nos tiran una moneda, y después la ayuda económica que estamos recibiendo de distintas organizaciones políticas que nos traen mercadería, y con eso estamos subsistiendo”, contó Gallardo a La Retaguardia.
Cuando se le preguntó si le sorprendió la ayuda y apoyo recibidos, Gallardo asintió, se asombró de que haya tanta gente “bancándolos”: “nunca tuve una ideología política. Yo era un simple trabajador, delegado de la empresa, venía, trabajaba, cumplía el rol de delegado, pero más allá de eso no iba. Por intermedio del sindicato sabía de la existencia de las fábricas recuperadas. En las reuniones se escuchaba hablar de las recuperadas, incluso de gráficas, son dieciséis las cooperativas gráficas que hay. En ese momento pensaba que estaba bueno el plan este, y hace tiempo que venimos hinchando con este tipo desde 2008 tratando de solucionar problemas laborales y él nunca lo pudo hacer, nosotros decidimos conformar una cooperativa, porque ya veíamos que la cosa no iba más con el empresario, se quería ir, nos decía a nosotros para que nos vayamos, pero nosotros estamos resistiendo acá”.
Ante el ninguneo empresarial, los trabajadores conformaron primero la Cooperativa Gráfica Mom; tras el desalojo se encuentran resistiendo en la puerta de la imprenta  y allí permanecerán hasta que puedan reingresar y ocupar nuevamente sus puestos laborales.

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