21 jun. 2013

Gustavo Pirich y su libro Hojas de Ruta

(Por Oral y Público) Mucho se ha hablado y escrito sobre el conflicto bélico de 1982, pero existen dos ejes que no fueron lo suficientemente tratados. Por un lado, las torturas recibidas por los propios conscriptos de parte de oficiales y suboficiales argentinos, consideradas por distintos jueces como delitos de lesa humanidad. Y por el otro, cierto mito creado alrededor de algunos de los llamados héroes de Malvinas, que fueron, antes de desatarse la Guerra, represores en centros clandestinos de detención. Abordamos estos temas junto a Gustavo Pirich, ex combatiente y periodista, autor del libro “Hojas de Ruta (de la guerra en las islas a la guerra en el continente)”; y Víctor Basterra, sobreviviente de la ESMA, quien estaba secuestrado en el momento de la guerra.

Gustavo Pirich es ex combatiente y periodista, hace pocos años publicó el libro “Hojas de Ruta (de la guerra en las islas a la guerra en el continente)”, una investigación que inició en 2005 cuando el entonces presidente Néstor Kirchner hizo extensivo a los oficiales, suboficiales y al personal de puerto la pensión que cobraban los ex combatientes: “a partir de la página de la ANSES consulto quiénes pasaban a cobrar esa pensión y quiénes estaban en el listado de la represión de la CONADEP y me encuentro con importantes sorpresas. Por ejemplo, prácticamente todo el grupo 3.3.2 de la Armada que operaba en la ESMA pasó a ser licenciado por haber participado en Malvinas, y muchos de ellos fueron acusados por distintos soldados también como torturadores. A partir de ahí empiezo a ver hasta dónde se amplía esta situación y encuentro que muchos de los oficiales, que ya tenían experiencia de torturas en el continente, durante la época de la represión llevaron esas prácticas a Malvinas. Además de ser los mismos actores también eran los mismos métodos: utilizaban el submarino seco; como no tenían picana usaban el teléfono con el que nos comunicábamos, que tenía determinada cantidad de voltios; el enterramiento y, sobre todo, la práctica del estaqueamiento, que era poner al soldado desnudo o en calzoncillos debajo del paño de carpa y se lo estaqueaba con cuatro tirantes al estilo Tupac Amaru”, contó Pirich durante Otras Voces, Otras Propuestas, que conduce Luis Angió. Quien se cruzó con el grupo de tareas que operaba en la ESMA y luego viajó a las Malvinas fue Víctor Basterra, sobreviviente de ese centro clandestino de detención. Según relató en Oral y Público, Basterra se enteró del inicio de la Guerra estando en cautiverio, ya que en 1982 aún estaba secuestrado en la Escuela de Mecánica de la Armada donde realizaba trabajo esclavo: “lo supe inmediatamente. No hay que olvidarse de que la ESMA era una guarnición militar, una especie de reservorio de maldades. Yo estaba solo en una oficinita pequeñita, donde hacía los documentos (falsificados), y tenía enfrente otra habitación donde era el laboratorio. Dormía en la parte de documentación en un altillito que había porque ahí no había los olores de los líquidos; de alguna forma, era mi calabozo. Y tenía una radio que tenía muy buena recepción: escuchaba la BBC de Londres por ejemplo, tenía noticias, y a veces venían los tipos a escuchar ahí. Por otro lado estaban los comentarios de los milicos. En la Armada se sabía, primero habían empezado con el conflicto en las Georgias, y después inmediatamente lo de Malvinas y uno sabía perfectamente que se estaba armando algo, lo que no sabíamos era la dimensión”. Basterra recordó a los represores que viajaron luego a Malvinas y que fueron reconocidos años más tarde como héroes: “el tipo que me dio máquina el 10 de agosto de 1979, que casi me mata, era el jefe de inteligencia que se llama Luis D'Imperio, que tenía características muy particulares y fue condecorado como héroe de Malvinas, era piloto naval”. Otro ejemplo citado por Basterra es el de Pedro Giachino. Existen muchas plazas y calles con su nombre porque es considerado el primer muerto del 2 de abril: “a mí me consta que ese mismo día 2 de abril supe que Giachino había sido un represor en la ESMA y posteriormente me enteré que había sido un represor en la Base Naval de Mar del Plata –denunció Basterra–, entonces yo me pregunto cómo se mide la historia y cuál fue la intención de toda esta historia, la intención de los tipos al generar el conflicto en Malvinas, y ahí se mezclan las cosas. Es un tema jodido, porque durante casi treinta años fue un mito, primero medio silenciado, luego exacerbado, juntando todo, mezclando todo, incluso un presidente constitucional (por Alfonsín en abril de 1987), en lo que yo considero una especie de torpeza reafirmó también eso del mito, cuando fue aquel episodio de Semana Santa, con la Plaza de Mayo llena dijo ‘la casa está en orden, felices pascuas, no se olviden que son héroes de Malvinas’, y creó una dimensión que incluso con el tiempo se fue estableciendo una especie de ‘fervor patriótico’ alentado por los que no conocían la historia y también por los que sí la conocían, pero les interesaba que esto se manifestara de esa forma, creando esos mitos. Yo siempre a quien reivindico, respeto y rindo homenaje es a los conscriptos, a los hijos del pueblo que fueron arrojados ahí mediante ese procedimiento de poner pibes que no tenían ningún tipo de preparación en nada a matar gente. En cambio, los oficiales y suboficiales sí estaban acostumbrados a matar gente y sabían cómo hacerlo. De ahí que en estos momentos en que comienza a descorrerse el velo de Malvinas, a mirarlo más de frente, de cerquita, queda en evidencia por ejemplo que desde Corrientes hay una buena cantidad de soldados que eran conscriptos en aquella época que iniciaron acciones judiciales para tratar de aclarar estaqueamientos, torturas, suplicios a los soldados”. No solo en Corrientes se iniciaron acciones judiciales, también sucedió en Chaco, a partir de la proyección de la película “Iluminados por el Fuego”. “Cuando termina la exhibición se hace un silencio, nadie decía nada y cuando se les pregunta qué les pareció la película se empezó a destapar una olla que no terminaba, empezaron a decir que la película estaba muy bien pero que se quedaban cortos y cada uno empezó a contar su experiencia”, relató Gustavo Pirich. A partir de este material se inició una causa por torturas en la que incluso se investiga la muerte de un soldado por fusilamiento. En este proceso, que por jurisdicción se lleva adelante en Río Grande, Tierra del Fuego, el juez de primera instancia dijo que se estaba ante un delito de lesa humanidad, que la práctica represiva era muy parecida a la que había realizado la dictadura en el continente, y llamó a continuar investigando ya que al no haber prescripción de la causa se podía seguir ampliando con otras víctimas. Tras la presentación de una apelación, en segunda instancia también se dijo que era delito de lesa humanidad por lo que continuaba la investigación y el procesamiento. En una tercera instancia, la Cámara de Casación Penal dio la razón a los imputados y dijo que el delito estaba prescripto, por lo que los querellantes fueron a la Corte Suprema de Justicia que es donde se encuentra actualmente el caso. Vale remarcar que en una instancia paralela a la del máximo tribunal, el ex Procurador de la nación Esteban Righi, había señalado, aún en su cargo, que sí se trataba de un delito de lesa humanidad. Por este motivo, distintas organizaciones de ex combatientes se movilizaron el martes pasado para solicitar que la Corte se expida rápidamente: “para poder seguir adelante y que se haga justicia también en este tema”, afirmó Pirich, quien se refirió al principal imputado en esta causa: Jorge Alberto Taranto “o Jorge Baroni, que hacía un programa de radio, ‘Malvinas, la verdadera historia’, en Radio Diez, la emisora que conducía Daniel Hadad. Es el ‘periodista’, ex oficial, que hacía este programa hace varios años, él es el oficial torturador. Y hasta hace poco era el jefe de cámaras de C5N”, agregó. Pirich forma parte de la Asociación Combatientes de Malvinas por los Derechos Humanos, que se propone la defensa y promoción de los derechos humanos en forma general, no solo de los ex combatientes, y criticó duramente a las organizaciones que convocaron este jueves 20 de junio pasado a un desfile de veteranos y familiares de caídos, ya que en realidad fue llamada por los “estaqueadores”: “bajo el manto de querer realizar ese abrazo que el pueblo nunca les pudo dar, porque la dictadura los trajo en silencio, están todos aquellos que de alguna u otra manera favorecieron a los que estaquearon en Malvinas. Por ejemplo, un grupo numeroso de los que llaman a esta marcha, cuando en una de las instancias se declaró esta causa como de delito de lesa humanidad, se presentó como Amicus Curiae (amigo de la corte o amigo del tribunal) y fueron a decirle al juez que pudo haber habido estaqueamientos y algunas torturas, pero que de ninguna manera constituyeron un método como para que sean delitos de lesa humanidad y que ya prescribieron. Fueron claramente a salvar las papas de aquellos que torturaron”, explicó Pirich. Los estaqueadores, los oficiales torturadores de soldados durante la guerra de Malvinas, bajo la misma metodología represiva que actuaba en el continente, una realidad que aún se intenta tapar.

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