7 jun. 2013

(Por Fernando Tebele)
-¿Hace ejercicio físico? -me preguntó la doctora anoche.
-No, jugaba al fútbol hasta hace unos años, pero ahora trabajo hasta tarde y no puedo. -respondí sin demasiadas explicaciones.
-Bueno, pero tiene que hacer algo para bajar los triglicéridos.
-Sí, sí, ya sé.
-De todos modos sus parámetros altos pueden estar ligados al stress, ¿de qué trabaja?
-Soy periodista.
-Ahhh -largó como habiendo encontrado alguna explicación-. Claro, siempre están corriendo detrás del cierre. Es agotador.
-Sí, bueno, algo así.

En realidad no corremos detrás del cierre, pero no daba explicárselo con el apuro por despachar gente que tienen los médicos de obra social. Es una señora mayor para la que solo es periodista el que trabaja en un diario.
Corremos porque queremos como casi todos los periodistas que amamos el oficio. Nosotros corremos para donde queremos. Esa es una de las tantas diferencias entre el periodismo tradicional que reconoce la doctora y el que hacemos nosotros. Corremos porque nos espera gente ansiosa por dar a conocer su voz. Gente que necesita que alguien la escuche y difunda su problemática. Gente a la que los medios tradicionales no incluyen en su concepto de La Gente.
Somos periodistas. Aunque nos nieguen. Aunque a muchos de los que estamos de este lado, en los medios comunitarios, alternativos y populares, les asuste reconocerlo; o también lo nieguen porque les genera contradicciones. Somos periodistas, aunque no busquemos noticias sino historias. Aunque nos quede una larga batalla para que más gente (de la nuestra y de la otra) nos conozca y nos reconozca.

-Buenas tardes señor, lo molestamos unos pocos minutos, ¿puede ser? -me dijo la voz joven del otro lado del teléfono.
-No, te agradezco, estoy ocupado. -respondí durante un descanso en medio de la grabación de un programa.
-Son solo unos minutos señor, es una encuesta de audiencia de radio. -explicó, y despertó mi interés.
A ésta le cago la encuesta, me dije, aunque rápidamente, como suele ocurrir, recordé que esas voces insoportables que te quieren vender o preguntar cosas por teléfono viven de eso. Pobres pibas.
-Si lo hacemos rápido puede ser.
-Bien señor, gracias ¿Escucha radio?
-Sí. -respondí casi ríendome. Respiro aire de radio quise decir pero no le dije. Estuve a punto de ahogarme varias veces por no respirar tan solo porque la luz roja estaba apagada.
-Señor, ¿trabaja en radio?
Claro, me pregunta porque si le digo que sí, no puedo responder a su encuesta.
-No -le mentí mucho.
-¿Qué radio escucha?
-Ninguna de las comerciales. -le mentí un poco.
-Bueno, yo le doy una lista y usted me responde.
-Pero te voy a decir a todas que no.
-Pero, señor, yo se las tengo que decir igual...
-Dale que tengo que... -me censuré a tiempo y no le dije que tenía que seguir grabando un programa de radio.
Comenzó con su listado. Con mucha paciencia, le dije que no a todas.
-¿Escucha radio señor? -volvió a preguntar, como si escuchar radio fuera solo escuchar las radios comerciales.
-Sí, ya te dije que sí, pero ninguna de esas.
Euge empezó a apurarme porque el siguiente entrevistado estaba en línea, esperándonos. Sus gestos eran casi de enojo. No entendía qué podía resultar más importante en ese momento que grabar al entrevistado que tanto nos había costado conseguir. No le respondí para poder terminar pronto con la chica encuestadora. Estábamos llegando al punto.
-¿Y qué radio escucha señor? -preguntó, ya pensando que le estaba tomando el pelo.
-La Retaguardia, La Colectiva, La Caterva... -le dije, citando tan solo algunas de las radios compañeras a las que escucho.
-¿Me repite?
Le repito.
-¿La Retaguardia?, ¿me podría decir la frecuencia?
-No.
-Ya terminamos señor -me dijo, malentendiendo mi negativa.
-Que no. Porque La Retaguardia no tiene frecuencia. Sale -casi digo salimos y hecho todo a perder- por internet.
Le dí las otras frecuencias. Me preguntó los horarios y me agradeció por la atención.

Somos periodistas. Aunque no entremos en los parámetros de un sistema que se empecina en dejarnos afuera. Un sistema al que odiamos. Al que queremos cambiar. Todos los días hacemos periodismo porque queremos cambiar este sistema perverso. Y lo mejor de todo, es que creemos que podemos conseguirlo.

1 comentarios:

  1. muy bueno Fer, un abrazo grande para vos y euge, hoy y siempre!! <3

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