7 jul. 2013



(Por La Retaguardia) La Rioja rescindió el contrato con la minera Osisko Mining Corporation. A partir del decreto firmado por el gobernador Luis Beder Herrera, la empresa con sede central en Qebec, Canadá, no podrá instalarse en Famatina. El pueblo sabe que se ha ganado una batalla, pero lejos aún está el fin de la pelea, ya que considera que detrás de esta decisión del mandatario provincial existe un interés electoral de cara a los comicios legislativos de octubre de este año y que luego continuará con su explícita política megaminera. Dialogamos con Ismael Bordagaray, intendente de Famatina, sobre el alcance de este logro y la lucha que queda aún por delante; también sobre su alejamiento de la estructura tradicional del PJ, la relación entre estas empresas y la política, y la verdadera injerencia de la minería en los pueblos.

El pueblo de Famatina impidió primero la instalación de la Barrick Gold, y desde hace un año y medio, realiza un acampe en Alto Carrizal un pequeño poblado con una decena de casas al pie del imponente Cerro Famatina. Desde allí, bloquean el acceso de las empresas mineras. Esta semana, la lucha sumó un nuevo triunfo: el gobierno de Beder Herrera rescindió el contrato con Osisko Mining Corporation por lo que esa empresa no podrá explorar la zona. “Nos dimos la licencia de juntarnos y brindar con la familia y decirnos que vale la pena todo lo que estamos haciendo y que hay que seguir adelante pero con mucha precaución; con alegría, pero con los ojos bien abiertos para no bajar la guardia y permitir que ingrese alguna otra empresa”, expresó cauto el intendente de Famatina, Ismael Bordagaray, en diálogo con La Retaguaria, “Si bien este decreto rescinde el convenio entre el gobierno provincial y la minera, hay una voluntad clara, explícita y manifiesta por parte del mandatario (por Beder Herrera) de continuar con su política megaminera en la provincia y creemos que un poquito más adelante, después de las elecciones, va a volver a cargar contra el pueblo intentando instalar, si no es la Osisko, a algún otro de estos grandes capitales trasnacionales”, agregó el jefe municipal. Uno de los argumentos más difundidos en defensa de la minería refiere a que genera fuentes de trabajo en las zonas donde se instala. Una afirmación fuertemente desmentida por Bordagaray en relación, por ejemplo, a lo que sucede en las localidades catamarqueñas de Andalgalá y Santa María donde funciona La Alumbrera hace quince años: “los pueblos donde hay megaminería no dejan de ser pobres como somos nosotros, tienen la misma sencillez y pobreza que nosotros. Catamarca no tiene los mismos indicadores que Noruega o Suecia, siguen siendo los indicadores de una provincia pobre del NOA. Por otro lado, se hizo ver que la minería iba a desarrollar los comercios, los proveedores, la mano de obra indirecta, pero tampoco es así porque las grandes mineras traen todos los insumos de afuera y de los grandes centros urbanos porque tienen convenios de compra que los favorecen impositivamente. Ni los combustibles compran en la zona”. Además, el intendente de Famatina diferenció el desarrollo que puede generar la minería de un elemento que consideró clave: la defensa de la vida y del agua. “Nuestro cerro es el que nos provee del agua y creo que lo que hizo la gente nuestra fue defender el agua como fuente de vida, como recurso muy escaso en la zona; creo que eso nos jugó a favor, la concientización que tenemos todos de la importancia que tiene el agua y el cerro como espacio que nos da el agua, la vida en definitiva”, aseveró. Respecto a cómo contrarrestar desde el municipio las expectativas que suelen vincularse con la minería, Bordagaray señaló que realizan un fuerte trabajo con la ciudadanía y destacó que a partir de estos conflictos y luchas antiminera, Famatina se ha posicionado como una marca registrada en todo el país: “se nos triplicaron o cuadruplicaron las visitas por turismo, la gente compra nuestros productos como un trabajo que tiene algo artesanal orgánico. Esto nos dio mucha presencia en el país y está beneficiando mucho la economía regional, la gente ve una salida, está entendiendo que tenemos que mantener lo que tenemos y por eso también se defiende esta lucha con uñas y dientes. Quizás nuestro modo de vida para algunos pueda resultar muy humilde, muy sencillo, pero puedo asegurar que tenemos una calidad de vida que sería de envidiar para muchos de los que viven en la capital respecto a lo que es seguridad, salud, tranquilidad. Hay cosas que no tienen precio para nosotros y por ahí lo humilde de nuestras casas se compensa con nuestra huerta, nuestros animales de caza para el consumo, vivimos mucho mejor de lo que piensa la gente. Nosotros privilegiamos un estilo de vida, si bien sabemos que necesitamos mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, no hay dudas de que tenemos muchas falencias, pero también valoramos las virtudes. Cuando los ciudadanos pusimos en la balanza lo que supuestamente la minería nos iba a dejar a la población, toda la contaminación y el riesgo certero de que no íbamos a contar con el agua suficiente para sostener la actividad agrícola... ahí es donde nos plantamos y preferimos ser humildes que estar contaminados”. Bordagaray llegó a la intendencia a través de un frente departamental que llevaba en la misma boleta al actual gobernador: "dos veces fui en la lista con Beder Herrera", asume el intendente, pero hace pocos meses resolvió romper la alianza y rever su pertenencia a ese espacio político: “yo los he defendido, pero nosotros tuvimos serias diferencias con el proyecto nacional desde el momento en que me di cuenta en los ocho viajes que hice a la capital a tratar de que nos den una mano para subsistir, ni siquiera para hacer nada raro, sino tratar de tener los gastos de funcionamiento cubiertos, que no se pare la obra pública, mejorarle algunas cosas a la gente, y ni hubo solución. Todo se canaliza jerárquicamente y el proyecto nacional tiene como referente o aliado estratégico en la provincia a Beder, por lo que nosotros elegimos manejarnos con total independencia de todo el poder político nacional y provincial, y responder en definitiva a quienes nos han puesto donde estamos que son los ciudadanos de Famatina ¿Cómo íbamos a estar nosotros junto con Beder Herrera?, un tipo que en realidad lo que había intentado hacer permanentemente era voltearnos como gobierno, traicionar el pueblo de Famatina. Llegamos con un mensaje y a los meses el tipo nos traicionó, comenzó con estos convenios, entonces decidimos una apertura como espacio político, separarnos de lo que es el bederismo, tal como se lo llama acá, y seguir trabajando nosotros tranquilos, y si Dios quiere más adelante construir algo”. Antes de ser intendente de Famatina, Bordagaray era asambleísta; de hecho continúa participando de algunos encuentros. Generalmente coordina en cuáles necesitan su presencia para elaborar y profundizar estrategias globales: “siempre digo que fui asambleísta, pero que ahora soy intendente entonces me manejo con cierta autonomía y sé que ellos también quieren manejarse con autonomía respecto a mí lo cual me parece buenísimo, pero cuando hay que definir cosas de fondo nos juntamos todos y cada uno hace escuchar su voz y tratamos de acordar”. Lo cierto es que lo que sucede en Famatina es excepcional, lo “normal” es que quienes se encuentran en cargos políticos tengan otra actitud respecto a las empresas mineras: “creo que las grandes corporaciones tienen mucha capacidad de lobby y sostienen aparatos políticos, tienen aliados estratégicos en todo el mundo, no es solo Argentina”, definió el propio Bordagaray y puso como ejemplo a Peter Munk, el empresario minero más grande del mundo, que tiene no solamente Barrick en Argentina sino también mineras situadas estratégicamente en otros países de Latinoamérica, parte de África y Oriente. “Son estructuras enormes que sostienen y apoyan aparatos políticos, financian campañas; hay muchos políticos que prefieren no tocar a estos intocables monstruos de la economía mundial y sacrificar pequeños poblados como Famatina. El sistema de coimas no solo en minería sino en lo que es la corrupción política obviamente favorece a un grupo selecto, eso lo sabemos todos, y en las provincias los caciques son los gobernadores y hay distritos en los que los mismos gobernadores son propietarios de empresas mineras o socios de subsidiarios de estas grandes empresas, que son los principales proveedores de la logística minera y alquilan cientos de camionetas, brindan equipos viales, hay todo un negociado. La minería beneficia a muy poca gente pero es a un sector de la clase política que hacen grandes negociados de esto, los pequeños pueblos como el nuestro no se ven beneficiados con la megaminería”, explicó Bordagaray. Mientras las empresas mineras y los gobernantes se asocian solo en su propio beneficio, Famatina mantiene su lucha en defensa del agua y la vida, una pelea que sumó esta semana un round a favor con la rescisión del contrato de la Osisko Mining Corporation.


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