17 ago. 2013

Foto: Esteban Ruffa (Anred)
(Por La Retaguardia) El 13 de marzo pasado, efectivos de la Policía Metropolitana intentaron desalojar el acampe cultural que se realizaba en la Plaza Seca del Centro Cultural San Martín en apoyo a la toma de la Sala Alberdi, ubicada en el sexto piso del edificio de Sarmiento 1551. Durante aquella madrugada, tres personas fueron heridas conbalas de plomo y otras decenas con postas de goma. Pocas semanas después se inició el camino judicial para juzgar a los responsables de la represión. Abogados de Correpi, Cadep y Copodh se hicieron cargo de la querella en representación de los integrantes de la Red Nacional de Medios Alternativos (RNMA) heridos, Esteban Ruffa y Germán Darío de los Santos. El tercer herido con bala de plomo, Mario Fumaroni de la Biblioteca Popular Los Libros de la Esquina, resolvió no presentarse. A poco más de cinco meses del intento de desalojo, dialogamos con María del Carmen Verdú de Correpi para conocer las novedades de la causa. La letrada se refirió a la confirmación que dio el cuerpo médico forense respecto a que Ruffa, De los Santos y Fumaroni fueron heridos con balas de plomo. Además, detalló las nuevas pericias pedidas por la fiscalía en la instrucción.

María del Carmen Verdú explicó a La Retaguardia que actualmente la causa se encuentra en trámite en la fiscalía de instrucción y que recién ahora se determinó a través de una serie de estudios efectuados por el cuerpo médico forense que, efectivamente, las heridas recibidas por las tres personas correspondían a balas de plomo: “era algo para lo que solo se requería observar las historias clínicas, pero los citaron, los revisaron, les sacaron fotos, les hicieron varios estudios de imágenes y demás. En el caso de Esteban Ruffa todavía tiene el proyectil incrustado en la tibia, no ha podido ser removido. En el caso del compañero De los Santos, la bala atravesó su pierna así que el proyectil no pudo ser recuperado; y en el caso del tercer herido el proyectil está secuestrado ya que se pudo recuperar en el hospital luego de recibir atención médica, de manera que no había demasiado que discutir sobre si habían sido o no heridas producidas por disparos de armas de fuego, pero los estudios se hicieron igual. A continuación, la fiscalía no tuvo más remedio que ordenar una pericia que habíamos pedido desde la querella a partir del análisis de las imágenes que surgen de las fotografías que los propios heridos tomaron en el momento inmediatamente anterior y posterior a ser heridos, los videos que obtuvimos de las distintas cámaras compañeras que había en el lugar y los propios videos de los medios de comunicación y demás disponibles. Con todas esas imágenes se ordenó que el cuerpo de policía científica de Gendarmería determine cuál era la posición relativa de cada una de las víctimas y de los victimarios para tratar de determinar de cuál de los distintos grupos de la Policía Metropolitana salió cada uno de los disparos”, explicó.
Verdú señaló que de esta manera se va a poder achicar la cantidad de efectivos involucrados para poder determinar el origen puntual de los disparos y a partir de allí intentar la individualización de los tiradores, algo que para la abogada va a ser prácticamente imposible a excepción de que el único proyectil que disponen para analizar coincida en el estudio del cotejo que se haga eventualmente con las armas que fueron utilizadas: “digamos de paso, que estas armas no están secuestradas pero sí han sido individualizadas con su número de serie como para poder identificarlas en caso de que una pericia sea factible en algún momento”, aclaró.
De esta pericia ordenada por la fiscalía solo puede actuar la Gendarmería, ya que no puede intervenir la Policía Metropolitana pero tampoco la Federal, porque también aparece como potencial imputado: “si bien no intervinieron directamente en el ataque, sí fueron quienes garantizaron el perímetro de seguridad para que la Metropolitana se desplazara y para impedir que tres personas que estaban en la zona intentando llegar al lugar pudieran acercarse”, explicó Verdú a La Retaguardia.
En relación a por qué será tan difícil individualizar a los efectivos que dispararon e hirieron a los manifestantes, la abogada de Correpi especificó que dependerá en gran medida del tipo de munición y arma que hayan sido utilizadas: “las armas que dejan un rastro identificable en el proyectil son las que tienen cañón estriado, y que disparan proyectil único porque son las que reciben en el momento del disparo a través del giro del proyectil al atravesar el cañón una impronta en forma de espiral, que son esas estrías que permiten hacer el cotejo y que son tan únicas como las huellas digitales. En el caso de los cartuchos de escopeta que tienen cañón ánima lisa, aparecen huellas del percutor en la base del cartucho pero no del perdigón, entonces no tenemos todavía confirmación porque no ha podido ser extraído el proyectil que tiene Ruffa, con lo cual si fuese un proyectil múltiple al no saber de qué cartucho vino no vamos a poder identificar la escopeta. De todos modos, todavía tiene la bala adentro de la pierna y solo será posible extraerla en el momento en que los médicos consideren que ha desaparecido el riesgo que hoy todavía hay y que es por lo que se aconseja no obtenerla. En el caso De los Santos, no tenemos el proyectil directamente, tenemos un solo proyectil secuestrado que todavía no se ha determinado si es susceptible de cotejo o no”.
Sin embargo, María del Carmen Verdú fue muy determinante respecto a que para la querella lo principal es establecer la responsabilidad institucional, ya que las responsabilidades individuales en este caso son secundarias: “con esta pericia que se ha encargado a Gendarmería debería poder establecerse con claridad de dónde salieron las balas, si salieron del grupo policial A, B o C. Justamente la pregunta que nosotros hicimos fue esa, dónde estaban las víctimas, cuál fue la trayectoria de los proyectiles, porque las balas no van para cualquier lado, no doblan, no giran, con lo cual sabiendo el punto de impacto y sabiendo cuáles son las potenciales ubicaciones de la boca de fuego de acuerdo al lugar donde estaban los distintos grupos policiales que se ven en los videos, se puede determinar de cuál de los grupos vino el disparo. Establecido que fue un disparo policial podríamos entonces avanzar, después veremos hasta dónde nos deja llegar el poder judicial, pero esto nos permitiría decir que fue tal grupo de combate, dirigido por tal oficial que a su vez reportaba a tal jefe, subjefe, o lo que fuere, y a su vez todos confluyen en definitiva en el ministro de Seguridad y el jefe de gobierno porteños, que también están imputados en la causa a través de nuestra querella”.
Según explicó Verdú, la propia fiscalía agregó un punto en la pericia pedida a Gendarmería que, en palabras de la abogada, no es “para nada inocente”, ya que a esa fuerza “le pidió también que analice las imágenes de los videos para determinar si se ven personas con armas caseras o de otro tipo que no sean policías. Es decir, está explorando la posibilidad de que los compañeros hayan sido heridos por lo que en los partes de guerra se denomina fuego amigo”, dijo la abogada.
Al ser consultada si le sorprendía que desde medios tradicionales que apoyan al gobierno nacional no se menciona este hecho aunque más no sea para “pegarle” a Mauricio Macri (tal como fue el caso de una nota publicada recientemente por Página 12 en la que se enumeran las causas en las que está judicializado el actual jefe de gobierno porteño, ignorando lo sucedido en la Sala Alberdi), la abogada querellante también fue determinante: “en materia de represión no hay internas burguesas que valgan. En materia de represión, que es una necesidad fundante de cualquier gobierno que administre una sociedad dividida en clases, hay una comunidad de intereses entre distintos gobiernos aún cuando cinco minutos antes o después estén diciendo barbaridades unos de otros para ganar una elección o para mejorar su posicionamiento en la opinión pública, en las encuestas y en los estudios de imagen. Entonces no nos sorprende para nada que los medios más kirchneristas no utilicen, aunque sea por una cuestión oportunista esta causa para pegarle al gobierno de Macri, porque como lo demuestra además la intervención que tuvo la Federal en este hecho, del mismo modo que ocurrió todavía más desembozadamente en el caso del Parque Indoamericano, cuando se trata de reprimir no hay tres, cuatro, cinco, seis o diez bandos, hay solamente dos, el bando de los que explotan y por eso reprimen, y el bando de los que son explotados y por eso son reprimidos”.
Lentamente, entonces, avanza la causa judicial por las tres personas heridas con balas de plomo durante uno de los intentos de desalojo de la Sala Alberdi. Habrá que esperar el resultado de las nuevas pericias para continuar la búsqueda de los responsables materiales de los disparos. Los institucionales, ya están por demás individualizados, pero habrá que ver hasta donde decide llegar la justicia.
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