20 ago. 2013

(Por La Retaguardia) Como todos los 12 de agosto, Chicha Mariani festejó el cumpleaños de su nieta Clara Anahí, aún apropiada tras haber sido secuestrada en sus primeros meses de vida. Pero este año fue distinto, Chicha siente una profunda tristeza por la demora de la justicia en investigar y buscar a la hija del matrimonio Mariani-Teruggi. “Hay muchas cosas que se pueden hacer, pero tendría alguien que decidirse a hacerlas”, dijo María Isabel Chorobik de Mariani, la querida Chicha, en el marco de la entrevista que le realizamos cada 12 de agosto.
El 24 de noviembre de 1976, la casa de la Calle 30 N°1134 de la ciudad de La Plata, donde vivían Daniel Mariani y Diana Teruggi, fue saqueada en un operativo que duró prácticamente cuatro horas. Allí se encontraban Diana y su beba de tres meses, Clara Anahí, junto a cuatro compañeros de militancia: Daniel Mendiburu Eliçabe, Roberto César Porfidio, Juan Carlos Peiris y y Alberto Oscar Bossio. En el ataque fueron asesinados todos a excepción de la beba que fue sacada con vida del lugar por personal de las fuerzas armadas. Su padre no se encontraba en ese momento en el domicilio, pero fue asesinado el 1 de agosto de 1977 también en La Plata.
Desde el 24 de noviembre de 1976, Chicha Mariani busca incansablemente a su nieta Clara Anahí y todos los 12 de agosto, fecha de su nacimiento, festeja su cumpleaños en ausencia en esa misma casa donde fue secuestrada, hoy declarada sitio de memoria para no olvidar lo sucedido durante el Terrorismo de Estado.
“Este cumpleaños fue muy distinto de los anteriores -dijo Mariani en diálogo con Oral y Público-, siento una enorme tristeza por la demora, porque los años pasan, porque tengo ya casi 90 años, y siempre hay que esperar un día, un mes, cinco meses, un año, dos años, entonces estoy muy desanimada y queriendo más que nunca encontrar a Clara Anahí”, dijo con un tono tan firme como triste.
Este año se realizó una vigilia de reflexión en la Casa Mariani-Teruggi, en la que habló Norberto Liwsky, director del Comité para la Defensa de la Salud, la Ética y los Derechos Humanos (CODESEDH). Además, se hizo una suelta de 37 globos; allí, en ese acto simbólico, Chicha, a pesar de su tristeza, consiguió quedarse con algo de esperanza: “este año ocurrió algo que nunca había pasado. Siempre los globos subieron hacia la izquierda, la derecha, para atrás, para adelante. Pero fue curioso porque de repente empezó a correr un viento bastante fuerte y los globos no se movieron del lugar, se enredaron en las ramas altas de un árbol, y uno entró a la casa y se pegó en el techo, en la parte que está reforzada y ahí quedó el globo refugiado en la casa. A mí eso me produjo una enorme emoción, era como una respuesta distinta con lo cual me vine con la esperanza de tener alguna respuesta este año, si alguien se ocupa de ayudarme a buscar a Clara Anahí”, describió Chicha Mariani.
En este sentido, explicó que ella siempre ha presentado todo lo que fue averiguando por su cuenta pero que “la justicia es muy poquito lo que ha hecho para buscar a Clara Anahí como debiera ser”: “hay muchas cosas que se pueden hacer, pero tendría que alguien decidirse. Abrir los archivos, por ejemplo. Cuando allanaron la casa de Videla encontraron un montón de cosas, cuántos años pasaron sin que se tomara esa medida, qué pasa con los sesenta y pico de prófugos que nadie los puede encontrar. A veces una pobre infeliz como esta abuela encuentra a alguien y puede llevar un dato, y ¿por qué no la justicia, por qué no los estamentos del gobierno, el Ministerio de Defensa, por qué no se allanó la SIDE como lo pedimos tantas veces?”, se preguntó con una dosis justa de sentido común.
Otro reclamo que realiza Mariani, al igual que tantas abuelas que buscan a sus nietos desaparecidos, es que los soldados conscriptos que se vieron obligados a formar parte de tantos allanamientos y operativos declaren lo que saben: “en mi caso hay por lo menos treinta o cuarenta ex soldados que deben saber qué pasó y tienen que decírselo a la justicia, porque yo sé lo que pasó, pero hay mucha gente que no lo cree, yo sé que Clara Anahí está viva, logramos demostrarlo este año pasado. Bueno, está viva, pero dónde, con quién, por qué. Entonces a mí y a todas las abuelas que tienen sus nietos desaparecidos nos sería de gran ayuda que los soldados dijeran algo, contaran lo que vieron, quizás les haga mal tenerlo en el corazón, sufriendo los recuerdos de aquellos días, y sería tan bueno liberarse de eso y decirnos ‘yo sé tal cosa’, después nosotros seguiríamos buscando. Yo he estado pidiéndole a muchos soldados una ayuda en ese sentido, y la ayuda que hemos recibido inmejorable fue la de Juan Carlos Elso, que fue el soldado que estaba en la puerta de la casa de mis hijos cuando un hombre vestido de jean sacó a la nena hasta la calle donde la llevaron en una camioneta de la marina. Eso es nuevo pero nadie se dedica a buscar, a investigar. Me está resultando demasiado doloroso este último tiempo. Hay que pedirle a la gente que hable, que diga lo que sabe”, expresó durante Oral y Público.
Chicha Mariani está triste. Siente dolor, amargura por no poder encontrar a su nieta, pero también por todos aquellos que deberían buscarla y no lo hacen, por todos aquellos que saben qué pasó con ella y no lo dicen. El Estado, la Justicia, los soldados, los represores.
“Estoy expresando mi amargura que no quisiera hacerlo, pero no lo puedo evitar este año”, dijo Chicha a Oral y Público. Y nosotros como todos los años decimos, deseamos, que el año que viene Clara Anahí esté festejando su cumpleaños con su abuela y todas las personas que la estamos esperando, que el globo que entró a su casa para quedarse pegado al techo deje de ser solo un símbolo. 
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