21 ago. 2013

(Luis Angió Por La Retaguardia) Hace algunos meses habíamos contado el conflicto: las orquestas infantiles no tienen funcionarios que las escuchen. Se pierden la música, está claro, pero con sus oídos sordos ponen en riesgo la continuidad de este trabajo artístico y social fundamental para niños carecientes de la ciudad. Adriana Wescher, una de las docentes delegadas, aportó su mirada. Desde instrumentos resquebrajados hasta el abandono del proyecto, estos son algunos de los reclamos que le hacen al gobierno de la ciudad.

En diálogo con el programa Otras Voces, Otras Propuestas, Wescher detalló en qué situación están.

-Luis Angio: ¿cual es el nuevo conflicto que tienen con las autoridades del Ministerio de Educacion? -Adriana Wescher: Durante esta última gestión del Ministerio de Educación, de la Lic. Acuña, y la Subsecretaría de Equidad Educativa, nos viene pasando que lo que nos prometieron en la campaña electoral de hace dos años, de veinte orquestas abiertas, no lo cumplieron. Habíamos conseguido a fin del año pasado que se abrieran talleres de cuerda, que nos prometieron para este año que se iban a conformar como orquestas plenas, orquestas sinfónicas, que es lo que somos nosotros y no se cumplió. L.A.: ¿Que pasó en otras sedes? -A.W.En las otras doce sedes, las dieciséis orquestas que conformamos, la Subsecretaría nos informa que no solo no se van a abrir, sino que los docentes que estaban esperando ese trabajo para el cual habían sido convocados el año pasado en una convocatoria abierta, con una selección docente idónea, no se va a hacer. No hay trabajo y no hay cobro alguno para estos cinco compañeros que venían esperando este trabajo. Y para ocho que sí llegaron a nombrar, no solo quedan sin este lugar de trabajo, sino que además han sido contratados nuevamente para otro trabajo que el que se les prometió y finaliza en 31 de diciembre, cuando nosotros tenemos una ley que dice que las orquestas infantiles y juveniles ya tienen que tener un estado de estabilidad laboral permanente. -L.A.: ¿Qué pasa con los instrumentos que deben tener los integrantes de las orquestas? -A.W.: Hay problemas con los instrumentos. Seguimos padeciendo esta historia desde que la Subsecretaría quitó los subsidios de Cooperadora a fines del año pasado. Nosotros veníamos denunciando que esta compra centralizada que ellos pensaban hacer no nos iba a resultar. Y hoy está conformado, hay un montón de instrumentos parados en la sede. En una, ubicada en el Bajo Flores, hay un contrabajo que en el mes de abril tenía una pequeña rajadura, y hoy esa rajadura va creciendo inevitablemente, producto no solo de que no se trabajó en tiempo y forma, sino tampoco se compró un placard para que ese contrabajo esté guardado correctamente. Esa rajadura creció y el instrumento está absolutamente paralizado. Tenemos muchos instrumentos que deben tener reparación diaria. -L.A.: ¿Se compran nuevos instrumentos? -A.W.: Se ha dejado de recibir el subsidio a la cooperadora. Con ello los padres compraban los instrumentos nuevos, teniendo que cuenta que todos los años se agregan más chicos y chicas. -L.A.: ¿Que son las orquestas infantiles y juveniles? -A.W.: Somos un proyecto que se generó de la mano de Claudio Espector, nuestro Coordinador, hace quince años, trabajando en lo que en aquel momento se llamaba en el Ministerio de Educación, Zonas de Acción Prioritaria. Nosotros funcionamos en barrio vulnerables de la Ciudad de Buenos Aires, en poblaciones realmente carenciadas. Las dieciséis orquestas están en doce sedes; Bajo Flores; Barrio Rivadavia 1 y 2; Villa Lugano; Retiro, cerca de la Villa 31; Barracas, cerca de la Villa 21; en la zona de Balvanera hay dos sedes, en la calle México y en la calle Saavedra; Constitución y Mataderos. Sentimos que estamos devolviendo derechos a los chicos y chicas de la Ciudad, porque de otra manera no podrían acceder al bien cultural que es la música. -L.A.: ¿Como se fue desarrollando ese trabajo? -A.W.: Nosotros veníamos trabajando con el macrismo en la gestión del Ministerio de Educación desde la gestión de Mariano Nardowski, y la verdad que no estábamos trabajando mal como lo estamos haciendo ahora. La expectativa siempre es de trabajo, de confianza en que esto se va a revertir. Pero la defensa de lo público, viendo cómo esto se va deteriorando en el tiempo, nos obliga a no bajar la calidad pedagógica que tenemos, al criterio que venimos teniendo desde hace quince años, un criterio que está probado, porque universidades nacionales e internacionales estudian nuestro proyecto. 1.700 chicos avalan que esto sirve; chicos que han hecho intercambios internacionales con Alemania o que han viajado premiados a Estados Unidos, muestran que la forma de enseñar y de aprender en Orquestas es un modelo de aprendizaje musical realmente probo. -L.A.: ¿Qué están reclamando concretamente al Gobierno de la Ciudad? -A.W.: La política del Gobierno no está llegando a los chicos y no apuesta en este formato de lo público; nos preocupa, y por eso la denuncia. Obviamente, cuando ellos salen a decir que abren orquestas, si la manera de abrir es no tener los instrumentos en tiempo y forma, o tener a los docentes de una manera precaria en su contratación, y si a eso se le suman los mil infortunios que la escuela pública va teniendo en cuanto a temas de infraestructura, deja bastante que desear la promesa de campaña. -L.A.: ¿Cuál es la relación con los papá y mamá de los chicos? -A.W.: Tenemos un grupo de padres geniales. Apuestan al proyecto, nos acompañan no solo en esta situación. Siempre nos acompañan. Es muy gratificante para los papás apostar a que sus hijos aprendan a tocar instrumentos y hacerlo de esta manera colectiva, con un criterio en el que los valores sociales se ven reflejados como el respeto de uno por el otro, sonar al unísono, respetar al que está dirigiendo en ese momento. Y los papás están contentos y orgullosos a la hora de los conciertos. Cuando los chicos se trasladan a otra escuela, o a un teatro –como lo hicieron en el Teatro Colón–, o en la Usina de las Artes... son espacios a las que la gente de estas zonas que a veces no accede. La pasión y la alegría que le ponen al apostar a que los chicos vengan todos los días de la semana, y los sábados fundamentalmente. Y a su vez, a difundir, para que sigamos teniendo alumnos. -L.A.: ¿ Este apoyo se expresa de otras formas? -A.W.: Hacemos Ferias del Plato todos los sábados. Incluso para el Día del Niño, todos los padres se pusieron a colaborar, tanto en generar una acción concreta con nosotros, como estar durante la mañana ayudándonos en abrir y cerrar atriles, correr sillas, que para nosotros es de gran orgullo. Habla de que lo que estamos haciendo no solo es un trabajo, sino que nuclea a una gran comunidad en cada barrio. -L.A.: ¿Qué dirías de la preocupación de sectores de nuestra Ciudad respecto a este tema? -A.W.: Entiendo que esta gestión cuenta con cierto aval en la Capital Federal, pero me preocupa que las promesas que se hace a los vecinos, muchas veces no ciertas. Cosas que tienen que ver con gestión asociada, con la pseudo-privatización, y que va más allá de si uno cobra solamente su salario, sino de poder hacer las cosas como uno las quiere hacer, que es el bien, con calidad. Estos chicos se merecen los mejor, y no porque son pobres tienen que estudiar en condiciones de segunda.

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